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Dos formas de pensar

Recordando el examen que Frank Hahn había puesto a sus alumnos italianos sobre las políticas a seguir en un cierta situación económica y «en qué orden tomarlas».

230px-Frank_HahnComo resultado de un par de eventos, estoy pensando en las ventajas e inconvenientes de formas distintas de pensar sobre cuestiones complejas, como podrían ser, por ejemplo, la construcción de Europa en un momento de crisis económica seria, o la salida de España de la crisis en un momento crítico para Europa.

Una primera forma es completamente diacrónica y minuciosa, tratando de ver cómo ha evolucionado una cuestión concreta a lo largo de los años y tratar de distinguir ahí una pauta determinada que nos podría quizá permitir emitir un juicio razonado sobre la política a seguir. Esta forma de pensar exige un comienzo arbitrario. La otra forma de pensar es totalmente sincrónica y toma como punto de partida la situación actual y el lugar al que querríamos llegar.

Esta diferencia puede aplicarse a cualquier cuestión de cualquier ámbito del conocimiento, pero me parece especialmente aplicable a las cuestiones con las que ha abierto este post. En estos asuntos siempre recuerdo el comentario de Frank Hahn en Cambridge en una tarde cualquiera cuando ya pasaba parte de su tiempo en Siena. Recordaba el examen que había puesto a sus alumnos italianos sobre las políticas a seguir en un cierta situación económica y, haciendo un guiño, continuaba reflexionando sobre «en qué orden tomarlas». Es sobre este orden sobre el que cabe preguntarse si el análisis debe ser el diacrónico o el sincrónico, si nos preguntamos por la salida de la crisis en España a partir de la recesión aparente de Europa o por la construcción de Europa en esa situación.

Por una vez, y bajo la influencia de Mario Draghi, parece que un cierto consenso emerge sobre las políticas de demanda y de oferta que habría que tomar. Respecto a las primeras, tanto la unión bancaria junto con el activismo del BCE, como una política fiscal coordinada, parecen imprescindibles. Y en cuanto a las políticas de oferta, podemos hablar de todas las llamadas reformas en sentido genérico que trabajarían en favor de un incremento de productividad y mejora de la competitividad. En qué orden habría que tomar las decisiones pertinentes parece la única duda razonable más allá de precisiones cuantitativas, en mi opinión de segundo orden de importancia.

Pues bien, pienso la que hubiera sido la respuesta que Hahn hubiera exigido a sus estudiantes para aprobarles: todas simultáneamente. Solo de esa manera las medidas concretas se hacen creíbles, porque si alguien quiere hacer trampa, sabemos que la trayectoria seguida por el sistema económico europeo saldrá de la rama estable de la trayectoria hacia el punto de silla y el desorden será enorme. Es este miedo el que permite que el commitment aparente de cada país sea creíble y que las expectativas no se vean incumplidas.

Pero todo esto, además de inclinarme por una forma de pensar que podríamos llamar «from first principles», parecería exigir una especie de autoridad única. Pero esto es una conclusión espúrea, pues el ponerse de acuerdo sobre la institución que debería encarnar la autoridad presenta las mismas dificultades que diseñar la política óptima como suma de las políticas mencionadas tomadas simultáneamente. De hecho, me parece que la decisión sobre las medidas concretas a ser tomadas simultáneamente sería probablemente más acertada, más conducente a la trayectoria estable, si se tomara entre un grupo numeroso de autoridades.

«Dos formas de pensar» recibió 3 desde que se publicó el sábado 27 de septiembre de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Cayo Coyuntural dice:

    Desde que soy un lector asuiduo del blog, al pensar en la crisis, siempre llego a la misma conclusión: leijonhufvud! leijonhufvud! Leijonhufvud!. Identificar aquello que genera la innestabilidad, y actuar para mantener a la economía en el pasillo neoclásico. Y sí, todo a la vez. ¡Qué lástima que sea tan difícil de modelizar! Espero que algún día alguien se lleve el nobel por ello. Interesante entrada.

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  1. […] Rara vez lo hacemos a partir de “first principles” tal como sugería deberíamos hacer hace un par de posts y, en consecuencia, no podemos ni siquiera entendernos entre nosotros. Y la razón de todo esto […]

  2. […] van a ir desapareciendo hasta los paraísos fiscales, último reducto de la noción de Estado. Si, como reflexionaba el otro día, pensamos a partir de first principles no podemos quedarnos en unas cuantas ideas cortas cuando […]

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