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Dos citas

Son de la correspondencia de Flaubert, las menciona Julian Barnes y a mí me suenan a algo que no pocos reconocerán.

Primera. En 1846, con veinticinco años, escribió:

Quieres podar el árbol. Sus ramas hirsutas pero rebosantes de hojas se estiran en todas direcciones en busca del aire y del sol. Pero tu quieres convertirme en una encantadora espaldera extendida sobre la pared,que dé unos frutos magníficos que hasta un niño podría coger sin necesidad de una escalera.

Segunda. Ese mismo año escribió también lo sigiente:

Hay en el fondo de mi ser un aburrimiento radical,íntimo, acre e incesante que no me permite difrutar de nada y que me llena el alma a reventar. Aparece con cualquier excusa, como la hinchada carroña de los perros ahogados vuelve a salir a superficie por mucho que los hayas atado una piedra al cuello.

Si me han llamado la atención es porque ambas me son cercanas. La comparación entre el árbol y la enredadera como maneras distintas de visualizar la producción está en la primera que, además, nos remite al mumi. El aburrimiento me pareció en su día el gesto más radical y el origen de una posible rebeldía. Y ahora veo cómo esa rebeldía puede ser natural y no cultivada.

«Dos citas» recibió 2 desde que se publicó el sábado 10 de marzo de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Perdón por la quisquillosidad, pero una espaldera, como se ve en la foto con la que ilustras el post, no es en realidad una enredadera, sino una forma de cultivar la vid no dejando -entre podas y ayudas- que las ramas -y los racimos- toquen el suelo sino forzando a que se apoyen sobre unos alambres o cuerdas (las espalderas) que se levantan en paralelo al suelo sobre estacas. Es decir, no tienen lo que nos gusta de las enredaderas (capacidad de reinvención/resurrección desde cada una de las partes), al revés no dan autonomía a la vid ni a sus partes, sino que es un producto de su mimo por el agricultor, que por otro lado, si retira subitamente la espaldera, mata a la planta, incapaz ya de mantenerse por si misma. Ahora que lo pienso, la espaldera recuerda mucho al pseudomercado residual del capitalismo de amigotes…

  2. juan dice:

    Gracias David y nada de pedir perdón. En todo caso yo por mi error. Si es que la naturaleza y yo nunca nos hemos llevado bien

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