Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

LXXXIV: Dos bonitas ideas

Aquí también se trata de comparar algo racional en el sentido de la Economía Neoclásica con algo distinto, que aunque no muy general, se observa en pequeñas comunidades identitarias. Se trata en concreto de comparar la performance de una Economía Neoclásica caracterizada por su equilibrio, con lo que sería el equilibrio de una economía en la que los agentes individuales no se rigen por el comportamiento de hacer lo mejor para ellos dado lo que hacen los demás (lo mismo que en un equilibrio de Nash), sino por la regla de oro con antecedentes bíblicos de hacer tú lo que te parecería bien que los demás hicieran suponiendo que los demás hacen eso.

burritosHace ya unos años una de las escuelas de verano organizadas por la FUE se dedicó a lo que se llama «Behavioral Econimics», y muchas de las ponencias ponían énfasis en la diferencia entre lo que la economía convencional decía o predecía y lo que los experimentos naturales o de laboratorio nos revelaban. Recuerdo la vuelta en coche a Madrid desde San Sebastián con JCGB, ambos un poco desmoralizados, como si lo que habíamos escuchado dejara obsoleto todo nuestro conocimiento, y llenos de ideas sobre lo que habría que hacer para desarrollar la nueva sabiduría a lo largo de caminos similares a los transitados por nuestra generación.

Pues bien, el otro día acudí a parte de un homenaje a un profesor de la Carlos III, Luis Corchón, que comprendía un pequeño simposio en el que se presentaban papers sobre temas relacionados con su investigación y trabajados por colegas de su amplio entorno de amistades. Yo estaba todavía con el cansancio acumulado del viajecito a Venecia y no seguí las presentaciones con la debida diligencia, pero hubo dos de los trabajos que me llamaron la atención por su potencialidad para cubrir el gap existente entre las dos maneras mencionadas de hacer Economía. Afortunadamente ambos están en la red, o al menos versiones previas de los mismos, así que una vez recuperada una cierta agilidad mental, traté de enterarme, siquiera superficialmente, sobre su contenido.

En el primero de ellos, Roberto Serrano nos sugiere una manera de medir la «distancia» entre una función de demanda teórica, es decir, basada en la racionalidad del agente individual, y una función de demanda medida o estimada en la práctica utilizando de alguna manera la matriz de Slutski como unidad de medida de la distancia que nos interesa. Este es sin duda un buen paso en la dirección que tanto JCGB como yo creíamos había que seguir hace unos añitos en aquel viaje de vuelta un poco triste. No he trabajado los detalles de esta contribución entre otras razones porque me quedé atrapado por el segundo trabajo que llamó mi atención, un trabajo de John Roemer, un viejo amigo que conocí hace bastantes años justamente en la primera escuela de verano de la FUE celebrada precisamente en Venecia.

Este segundo trabajo no es tan evidentemente útil para caminar hacia la unidad de la ciencia económica tal como se hace hoy o, en cualquier caso, no de la misma forma que lo es el de Serrano, pero algo tiene que puede servir para ello, además de plantear una pregunta interesante en sí misma. John Roemer nos expone las implicaciones de su idea de lo que sería un equilibrio en una economía en la que los agentes individuales fueran éticos en el sentido kantiano de tratar a los demás como querrían que los demás les trataran a ellos: behandle jeden so, wie du behandelt werden willst.

Aquí también se trata de comparar algo racional en el sentido de la Economía Neoclásica con algo distinto que, aunque no muy general, se observa en pequeñas comunidades identitarias. Se trata en concreto de comparar la performance de una Economía Neoclásica caracterizada por su equilibrio, con lo que sería el equilibrio de una economía en la que los agentes individuales no se rigen por el comportamiento de hacer lo mejor para ellos dado lo que hacen los demás (lo mismo que en un equilibrio de Nash), sino por la regla de oro con antecedentes bíblicos de hacer tú lo que te parecería bien que los demás hicieran suponiendo que los demás hacen eso.

Aparte de los detalles, lo interesante del paper es a mi juicio que ese equilibrio es óptimo de Pareto en escenarios en los que el equilibrio competitivo no lo es. Pensemos en una situación en la que lo que se juega es la asignación de un bien comunal, como, por ejemplo, un prado en el que pastan las vacas de los escasos habitantes del lugar. Como sabemos, la libre competencia acabará destrozando el pasto, lo mismo que ocurriría con una pesquería o con cualquier otro bien comunal. En estos casos lo que se suele hacer es dividir la propiedad o establecer cuotas de capturas o turnos de uso. Lo curioso de estos casos es que, en la práctica y tal como mostró Elinor Ostrom, en casos concretos y en comunidades pequeñas los agentes individuales concernidos suelen alcanzar esa especie de equilibrio óptimo que correspondería al caracterizado por el equilibrio Kantiano.

Un resultado curioso que merece dos comentarios. El primero es que lo que ocurre en la práctica coincide con una noción de equilibrio que incluye la idea de racionalidad, aunque el background no es utilitarista sino kantiano. Y el segundo es que la regla de oro kantiana está basada en un cierta manera de mirar a la universalización que nada tiene que ver con la extensión urbi et orbi de cualquier regla de conducta o de cualquier meme. Aquí se le mira como un meme que igual se da en una comunidad y no en otras, y que incluso podría no dejarse introducir en esas otras.

«LXXXIV: Dos bonitas ideas» recibió 1 desde que se publicó el martes 17 de junio de 2014 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. Manifiestos dice:

    […] de que lo que predican para España lo entienden extendible a Europa. Ambos tienen en la cabeza lo que hace días llamaba, siguiendo a John Roemer, un equilibrio kantiano. Lo que quiero para mí lo quiero para […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.