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Sobre Economía: micro y macro

Este modelo central básico es, sin embargo, tan abstracto y ambiguo como para no poder ser utilizado sin más para estudiar ciertos problemas como el paro, el déficit presupuestario, la inflación, la balanza de pagos o los tipos de cambio. Estos problemas exigen la agregación de las variables micro en variables macro que, al no ser muy numerosas, pueden ser manejadas con relativa facilidad y nos permiten albergar la esperanza de poder llegar a recomendar medidas de política económica entendibles e implementables y sobre las que los políticos pueden discutir.

Behavioral Economics: Buy the Right ThingRecordad la advertencia.

Seáseme permitido comenzar por el principio diciendo que la economía moderna es un sistema, complejo o no, en el que se mueven los seres humanos desde casi el comienzo de los tiempos y que la Teoría Económica o Economía con mayúscula es un intento de entender la asignación de recursos entre esos agentes, ya sea para el consumo ya sea para la producción, a partir de una caracterización de esos seres humanos, incluida la racionalidad, y de una institución que se llama mercado.

Este intento de entender acabó generando un modelo central, el sistema de equilibrio general, en el que un número muy grande de agentes individuales, dotados de cantidades finitas de un gran número de bienes, los intercambian en el mercado determinando así un precio para cada mercancía en cada fecha y en cada posible estado de la naturaleza hasta llegar a una situación en la que no hay otra asignación posible que sea unánimemente preferida.

Los estudios sistemáticos de este modelo central constituyen la Microeconomía y aquí los economistas han generado resultados muy potentes y muy útiles para la organización de una sociedad en la que quizá no tengamos siempre «todos» los mercados abiertos, en la que surgen nuevas instituciones para poder trasladar poder de compra entre fechas o entre estados de la naturaleza que reducen el riesgo o en la que se usan bienes públicos que nadie quiere contribuir a sufragar.

En estos estudios se han generado muchas ideas respecto a la regulación o a la lucha contra los monopolios; se ha relajado la hipótesis de la racionalidad instrumental y se ha comenzado a elaborar lo que se llama «Behavioral Economics» en la que se estudian todos estos temas en un contexto en el que los agentes individuales se mueven por motivos e incentivos bien entendidos por los psicólogos (como el Nobel Kahnemann) a través de experimentos y que conforman una racionalidad menos estereotipada en la que cabe el altruismo e incluso la racionalidad expresiva (en la que uno no solo compra bacalao porque le gusta sino porque eso le identifica como bilbaíno); se han entendido mucho mejor los mercados financieros, incluidos los de derivados raros, se ha elucubrado sobre la posibilidad de emergencia de burbujas y se han estudiado los mecanismos de gobernanza de la empresas etc.

Este campo de la Microeconomía, en el que florece por ejemplo el último premio Nobel, Jean Tirole, no plantea problemas y sigue siendo un campo abierto como se puede ver pensando, por ejemplo, en la discusión relativamente reciente sobre la unificación de las agencias regulatorias independientes en España del que por una u otra razón se habla muy a menudo.

Este modelo central básico es, sin embargo, tan abstracto y ambiguo como para no poder ser utilizado sin más para estudiar ciertos problemas como el paro, el déficit presupuestario, la inflación, la balanza de pagos o los tipos de cambio. Estos problemas exigen la agregación de las variables micro en variables macro que, al no ser muy numerosas, pueden ser manejadas con relativa facilidad y nos permiten albergar la esperanza de poder llegar a recomendar medidas de política económica entendibles e implementables y sobre las que los políticos pueden discutir.

Esta es la Macroeconomía y la mayoría de los últimos premios Nobel han recaído sobre estudiosos de esta rama (desde Lucas a Prescott pasando por Sargeant). Tomemos el modelo central, agreguemos todos los agentes en uno solo y todas las empresas en una sola y dejemos correr el modelo a lo largo del tiempo, con unas gotitas de aleatoriedad, observando su comportamiento, que puede generar ciclos en el empleo o en la inflación o períodos largos de aburrimiento como «La Gran Moderación» de los noventa.

Esta breve explicación es suficiente, señores académicos, para que a continuación pueda concentrarme en la explicación de la crisis y en la exploración de las posibles explicaciones y las correspondientes posibles soluciones.

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