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Diferencias de trato

Hace unos dí­as oí­ que decí­a que él tení­a derecho a pedir firmas en donde le diera la gana. Creí­ entender que estaba en Cádiz y que encabezaba la hoja de firmas para pedir un referendum sobre el proyecto de Estatut.

Yo creo que no solo Rajoy, sino cualquiera ciudadano, tiene derecho, con firmas o sin ellas, a pedir lo que le de la gana, incluso si es inconstitucional. Otra cosa es que lo consiga mediante cualquier procedimiento. El cómo importa. Aunque no condicione el derecho, sí­ que condiciona su ejercicio.

Se puede pedir incluso el cambio de la Constitución, directa o indirectamente, sin que nadie tenga por qué escandalizarse por la petición, ni caerse de un guindo porque el peticionario ocultaba deslealmente su intención en lugar de haber dicho con claridad que lo que querí­a era cambiar la Constitución.

También se puede pedir que se cambie el vigente sistema de acumulación de penas a efectos de su redencción sin que haya por qué disfrazar la verdadera intención (consistente quizá en hacer más costoso el terrorismo y, en consecuencia, desincentivarlo, o quizá en un cierto sentido de la justicia) bajo abstrusos comenterios criminológicos, cosa que por otro lado no se ha intentado siquiera aunque , una vez más, se ha apelado al sentido común.

Lo único que es exigible en los dos casos a los que me he referido, es que lo que se pida se pida de acuerdo con el procedimiento establecido, o con el que se decida entre todos, como cuando el Movimiento Nacional se suicidó.

Si lo que digo fuera correcto, parece extraño que no se admitiera a trámite el Plan Ibarreche y sí­ el Estatut cuando ambos cumplí­an con el procedimiento establecido en sus respectivos Estatutos de Autonomí­a.

Que la mayorí­a en uno u otro caso fuera distinta o que la del Parlamento de Vitoria incluyera una parte de los votos de un partido que, nos guste o no, no era ilegal a la sazón y tampoco ahora, no debiera haber sido óbice para admitir a trámite el Plan Ibarreche. Un trámite en el que, como en el caso catalán, se podrí­a haber retocado el texto, en caso de que hubiera sido deseable y se contara con votos para ello.

Similarmente parece extraño que se insista en que, a efectos de redención de penas de los condenados por terrorismo, el cómputo se haga sobre el total de las penas acumuladas y no sobre el máximo legal admitido por el código penal aplicable y que es de treinta años para cualquier tipo de delito. Tampoco en este caso se quiere admitir la ley tal como está y se proclama una diferencia entre delitos. Pero, a diferencia del anterior, en este caso la institución pertinente ha defendido la interpretación vigente de acuerdo con la jurisprudencia.

Es posible que, para empeorar las cosas, ni en un caso ni en el otro, el cumplimientode la ley o su incumplimiento sean los factores clave para entender las diferencias de trato. Lo más seguro es que estos factores clave hay que encontrarlos en otro sitio. Posiblemente en la lucha sin cuartel para ganar cada batalla polí­tica.

Pues así­ están hoy las cosas.

«Diferencias de trato» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 10 de Febrero de 2006 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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