Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Despedida del Somero 2015

Sin duda todos queremos algo de «placer» y algo de «confort», y por dónde nos inclinemos socialmente dependerá de los memes definitorios de nuestra correspondientes comunidades identitarias y de cómo entendamos lo que es la «good society»

Juan y Jürg en El Comercio

Ayer domingo terminó en Gijón el Somero 2015 organizado por las Indias y del que tanto se ha hablado en El Correo de las Indias. Como tuve el honor de ser invitado a pronunciar el brindis de despedida, me atrevo a postear, en lo que sigue, dicho texto añadiendo los enlaces pertinentes.

Despedida

Hemos llegado al final de estas jornadas sobre muy diversos temas que, en cualquier caso conforman el contenido de lo que debería configurar la Escuela de la Abundancia que preparan los Indianos. El software libre y distribuido como estructurador de lo que hemos dado en llamar sharing cities, las consideraciones sobre producción como un deber todavía pendiente de la Sharing Economy, las finanzas P2P y sus nuevos productos como parte del comunal o la conveniencia de pensar la resiliencia son temas importantísimos para ir preparando el sistema económico global en los próximos años.

Aun a riesgo de ser repetitivo y de no hacer justicia a muchas ideas importantes que he escuchado estos días, voy a tratar de contarme a mí mismo con lo que me quedo de todo ello y de introducir una última reflexión un tanto fuera de contexto, pero creo que relevante, para incentivar el estudio social del comunitarismo.

El capitalismo en la forma que lo hemos conocido y con el rostro que ha mostrado en los últimos años es un sistema de propiedad privada y libertad de mercado que he generado unas rentas nada simpáticas a través ciertas formas de propiedad o de empresa y siempre con el apoyo de las instituciones regulatorias con poder delegado del Estado que han convertido ese capitalismo e uno de amigotes que hace dudar de las ventajas del libre mercado y propicia un cierto odio social.

En consecuencia se empieza a imponer una feroz crítica del capitalismo de amigotes y se sueña con un sistema de libre mercado que a su vez elimine las rentas no merecidas, las erosione o finalmente las disipe a partir de una solidaridad de base que bien podría localizarse en el centro de la «sharing economy». Y esto plantea un problema pues, si fuimos capaces de mostrar que en el límite de la competencia las rentas se disiparían en un mundo donde existe la globalización, se impone la sociedad del conocimiento así como las TIC de forma que todo el mundo gana su coste de oportunidad y por lo tanto no existen las rentas, no se entiende muy bien por qué tendríamos que maldecir al capitalismo y por qué razón nos habríamos de empeñar en unirnos en comunidades más o menos identitarias en el seno de las cuales el trabajo y su remuneración no están relacionados directamente con la productividad individual.

Claro que cabría pensar que llegar a un capitalismo sin rentas y sin amigotes es un pensamiento puramente desiderativo pues siempre se vería frustrado por la cooperación explícita o implícita entre los tres ejes del mal: los políticos, el Estado y el sistema financiero. Pero, en mi opinión, no es tan desiderativo pues desde hace años sabemos que en un mundo organizado de forma distribuida los monopolios no resisten mucho con lo que la forma de generar rentas no tiene más remedio que pasar por la simple corrupción sin justificación alguna y que puede cambiar la política y socavar la aparente justificación de emplear por delegación agencias estatales: las externalidades y los bienes públicos que conforman la brecha por donde se cuela la corrupción ya no pueden considerarse como fallos de mercado sino simplemente como falta de mercados. Basta con dejar que surjan para que alcancemos esa situación en la que todos cobramos nuestro coste de oportunidad. Así mismo el gran oligopolio bancario puede ser sustituido por la proliferación de «chiringuitos financieros» que con un buen conocimiento de lo que puede ocurrir sean capaces de ganarse la confianza de los agentes consumidores y productores.

Es completamente discutible si esos éxitos posibles del mercado van a poder ser alcanzados, pero para conversar sobre la pertinencia de la «sharing economy» podemos dar por hecho su accesibilidad pues entonces podemos comparar nuestra concepción del capitalismo de mercado con la que flotaba en el aire hasta el comienzo del presente siglo.

Como decía en uno de los párrafos finales de El Capitalismo que Viene:

Si antes cabía la esperanza de mejorar-en cualquier sentido- mediante la ingeniería social y uno se podía creer importante y tener buena conciencia por trabajar por la justicia (equidad) y por ser solidario, hoy todo es al revés: no hay esperanza de mejora más allá de lo que vemos todos los días y que surge empujada por la iniciativa privada; nadie es importante pues todos somos iguales como receptores de nuestro coste de oportunidad; la buena conciencia no se aplica porque no puede haberla mala, pues el intento de quedarte con una parte desproporcionada del pastel no prospera; y trabajar o no en grupo es opcional y sobre todo no hay fidelidades permanentes.

Y esto plantea un problema pues, si somos capaces de mostrar que, en el límite de la competencia, las rentas se han disipado en un mundo donde existe la globalización, se impone la sociedad del conocimiento y las TIC de forma que todo el mundo gana su coste de oportunidad y por lo tanto no existen las rentas, no se entiende muy bien por qué tendríamos que maldecir al capitalismo y por qué razón nos habríamos de empeñar en unirnos en comunidades más o menos identitarias en el seno de las cuales el trabajo y su remuneración no están relacionados directamente con la productividad individual.

La pregunta es inmediata: ¿Qué pinta aquí la economía colaborativa? ¿No se tratará simplemente de una reacción a la aparente crueldad de muchas consecuencias de la Gran Recesión? ¿Se tratará por tanto de algo pasajero? No estoy en disposición de ofrecer una respuesta meditada, pero pienso que esta posible respuesta ha de comenzar por distinguir, como hacía Hirschman el «placer» del «confort», asociados respectivamente a la lucha diaria de vigilar y abortar el surgimiento de rentas y el confort de estar viviendo en un mundo más o menos justo que no exige mi militancia.

Sin duda todos queremos algo de las dos cosas y por dónde nos inclinemos socialmente dependerá de los memes definitorios de nuestra correspondientes comunidades identitarias y de cómo entendamos lo que es la «good society».

Parece pues inmediato que finalmente todo depende lo que cada uno de nosotros piense, en cada momento, cual es la forma de vida que quiere seguir.

«Despedida del Somero 2015» recibió 7 desde que se publicó el lunes 12 de octubre de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Carolita dice:

    @juan Gracias Juan!!! No se si seremos dignos de que nos homenajee con sus ideas una estrella de la prensa asturiana como tu!
    De verdad, muchas gracias.

  2. @carolita @juan Una vida interesante (la mejor traducción que se me ocurre de «good life») en una sociedad viva(z) («good society»). Y es que vidas interesantes revitalizan las sociedades en las que se desarrollan (como pasó con la época edwardiana en Inglaterra o en la Francia de la postguerra). Por eso encuentros interesantes generan miradas más amplias (desde luego fuimos «más allá de la sharing economy» en # ) y por eso, casi sin darnos cuenta, nos hemos encontrado con el @club dando pie a todo tipo de cosas: desde un grupo de estudio trimestral con Jürg a una iniciativa de !go en las escuelas con @raphaellopezaltuna 

  3. RT @david @carolita @juan Una vida interesante (la mejor traducción que se me ocurre de «good life») en una sociedad viva(z) («good society»). Y es que vidas interesantes revitalizan las sociedades en las que se desarrollan (como pasó con la época edwardiana en Inglaterra o en la Francia de la postguerra). Por eso encuentros interesantes generan miradas más amplias (desde luego fuimos «más allá de la sharing economy» en # ) y por eso, casi sin darnos cuenta, nos hemos encontrado con el @club dando pie a todo tipo de cosas: desde un grupo de estudio trimestral con Jürg a una iniciativa de !go en las escuelas con @raphaellopezaltuna 

  4. RT @david @carolita @juan Una vida interesante (la mejor traducción que se me ocurre de «good life») en una sociedad viva(z) («good society»). Y es que vidas interesantes revitalizan las sociedades en las que se desarrollan (como pasó con la época edwardiana en Inglaterra o en la Francia de la postguerra). Por eso encuentros interesantes generan miradas más amplias (desde luego fuimos «más allá de la sharing economy» en # ) y por eso, casi sin darnos cuenta, nos hemos encontrado con el @club dando pie a todo tipo de cosas: desde un grupo de estudio trimestral con Jürg a una iniciativa de !go en las escuelas con @raphaellopezaltuna 

  5. RT @david @carolita @juan Una vida interesante (la mejor traducción que se me ocurre de «good life») en una sociedad viva(z) («good society»). Y es que vidas interesantes revitalizan las sociedades en las que se desarrollan (como pasó con la época edwardiana en Inglaterra o en la Francia de la postguerra). Por eso encuentros interesantes generan miradas más amplias (desde luego fuimos «más allá de la sharing economy» en # ) y por eso, casi sin darnos cuenta, nos hemos encontrado con el @club dando pie a todo tipo de cosas: desde un grupo de estudio trimestral con Jürg a una iniciativa de !go en las escuelas con @raphaellopezaltuna 

  6. RT @david @carolita @juan Una vida interesante (la mejor traducción que se me ocurre de «good life») en una sociedad viva(z) («good society»). Y es que vidas interesantes revitalizan las sociedades en las que se desarrollan (como pasó con la época edwardiana en Inglaterra o en la Francia de la postguerra). Por eso encuentros interesantes generan miradas más amplias (desde luego fuimos «más allá de la sharing economy» en # ) y por eso, casi sin darnos cuenta, nos hemos encontrado con el @club dando pie a todo tipo de cosas: desde un grupo de estudio trimestral con Jürg a una iniciativa de !go en las escuelas con @raphaellopezaltuna 

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.