Desembarazarme

por | lunes 27 de abril de 2009

Obligado a permanecer en casa por un brutal catarro, aunque demasiado clásico como para preocuparme por la gripe porcina, decido poner en práctica una decisión tomada hace ya tiempo. He empaquetado en unas enormes bolsas de basura extraresistentes unos 200 papers acumulados durante años, ordenados por temas y que un día creí que eran imprescindibles. Leidos unos, con sus notas diligentemente tomadas, a la espera los más, reposaban en montoncitos ordenados según un criterio que he olvidado y formaban como los bordes de un estanque alrededor de mi mesa de trabajo. Un estanque en en cuyas aguas ya ponzoñas introducía todos los días mis pies a veces desnudos. Me parece que el catarro mejora y me siento más ligero.