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Descubrimiento arqueológico. 2. Breve historia: 2.3 Recordando Japón

Crisis japonesaCon el título de «El corredor neoclásico: Recordemos Japón» publiqué en Expansión, en marzo del año 2008 un artículo que ahora se me antoja adecuado para ir acabando esta introducción al decubrimiento arqueológico que quizá ya se hace esperar demasiado. Voy a reproducir ese artículo cuasi verbatim.

En el artículo del mes pasado en Expansión y en un intento de caracterizar la situación económica actual y de opinar sobre las medidas que se barajan, utilicé el concepto poco ortodoxo de corredor neoclásico. Es este un concepto que se debe a Axel Leijonhufvud (AL) quien lo introdujo hace cerca de cuarenta años. En mi opinión es un concepto bien interesante que se basa en la noción de effective demand failures (fallos de demanda efectiva) y que, por lo tanto, es difícil de pescar analíticamente en las redes de la microeconomía neoclásica convencional por lo que, en opinión de Laidler, en su laudatio reciente en un homenaje a AL en UCLA, ha tenido poco eco y su utilización ha sido escasa. Yo diría que el concepto se ha utilizado demasiado poco puesto que, como ahora trataré de mostrar es muy útil para entender lo que nos pasa y para orientar la política económica. Y esto no es baladí.

Como reacción al artículo del mes pasado ( «¿Qué nos pasa? Un toque de heterodoxia», Expansión, 6 de febrero del 2008) y más en concreto en relación a la vaguedad analítica del concepto de corredor neoclásico, he recibido algunos comentarios críticos por lo que quizá merezca la pena acercarse más a la naturaleza de este concepto escurridizo. Una manera de entenderlo es la que subyace al artículo de tres autores japoneses ( A. Dohtani, T.Inaba y H.Osaka, «Corridor Stability of the Neoclassical Steady State» en Time and Space in Economics, Springer Verlag, Japan, 2007) sobre crecimiento neoclásico en el que explican la noción de manera parecida a la que yo usaba hace un mes. Tratan estos autores de complicar el modelo de crecimiento neoclásico introduciendo una función de consumo dependiente de la renta permanente, y no de la renta actual, de manera tal que encuentran este resultado que se refleja en su abstract y que traduzco a continuación de manera libre: «este modelo de crecimiento modificado posee un estado estacionario único que es el mismo que el del modelo neoclásico de crecimiento. A diferencia de este modelo neoclásico, sin embargo, el modelo modificado genera “estabilidad de corredor”. Es decir, hay un corredor de estabilidad alrededor de la senda del estado estacionario dentro del cual cualquier senda converge a ella y de la que diverge cualquier senda fuera de él. Y así la visión neoclásica es cierta dentro del corredor, pero no se sostiene fuera de ese corredor y la histéresis emerge cerca del corredor». Ni qué decir que la histéresis a la que se refieren estos autores corresponde a los típicos procesos multiplicadores keynesianos.

Aunque ahora tengamos una idea más clara de aquello a que nos estamos refiriendo, lo interesante es saber cómo la utilizamos y porqué sirve para entender lo que está pasando. Ya sabemos que fuera del corredor neoclásico las fuerzas estabilizadoras no funcionan debido a las ya mencionadas effective demand failures. Estamos acostumbrados a reconocer una manifestación de estos fallos de demanda efectiva cuando un desempleado no puede ejercer su demanda de bienes debido a su falta de renta. Tampoco nos extrañamos si se nos dice que un acto de ahorro no conforma automáticamente una demanda efectiva de bienes futuros. Pero hay una tercera forma de fallo de demanda efectiva que AL describe de una forma que se me antoja sumamente útil para comprender los tiempos que vivimos. Esta tercera forma de manifestación de un fallo de demanda efectiva ocurre cuando el sistema financiero se encuentra en una situación tal que hace imposible a un empresario mostrar efectivamente su demanda actual de factores de producción por la imposibilidad de ofrecer a cambio bienes futuros.

En este punto lo más instructivo es escuchar al propio AL en una entrevista no muy lejana en el tiempo («Outside the Mainstream: An Interview with Axel Leijonhufvud», Brian Snowdon, University of Northumbria, 2002). Dice AL que ese tercer fallo hace imposible poder decir de manera creíble algo de este tenor : «tengo este proyecto de inversión que rendirá sus frutos en el futuro y desearía intercambiar hoy esa perspectiva por factores de producción que me permitan producir hoy los bienes futuros». Y continúa: «y es ahí donde llegamos cuando el sistema financiero está totalmente atorado con préstamos malos».

Insiste AL en que ésta fue la situación japonesa y de repente caigo yo en que aquella situación que observábamos a lo lejos hace casi veinte años no es muy distinta de la actual con la diferencia, no tan grande, de que la crisis inmobiliaria está ocurriendo en USA y no en Japón. Si aceptamos que debiéramos mirar y recordar lo que pasó en Japón hace 20 años comparándolo con lo que pasa ahora en el mundo, llegamos a comprender que las únicas diferencias serias radican en la brutal innovación financiera que ha tenido lugar en estos últimos años y en que la globalización es ahora mucho mayor que en aquella época con lo que parecería intuitivo que el contagio fuera hoy mucho más fácil. Pero esto exige unas precisiones que me recuerdan a algo que ya escribí con ocasión de la crisis financiera del sudeste asiático y su contagio entre bancos y países ( «Virtudes privadas, vicios públicos», en Economía en Porciones, Prentice Hall, Madrid 2003, pp.106-8). El contagio entre bancos argüía yo, ocurre porque los bancos no son lo suficientemente promiscuos y solo ponen sus fondos en otros pocos bancos. Ahora nos dice Krugman («A Crisis of Faith», The New York Times, february 15, 2008) que el contagio no es entre bancos ( o países) como ocurrió en la mencionada crisis, sino desde unos sectores financieros a otros, desde el segmento de hipotecas hasta los de otras asset backed securities, hasta los monolines y otros aseguradores y, finalmente y de momento, a los mercados de bonos corporativos, préstamos para la compra de automóviles, tarjetas de crédito y hasta préstamos a estudiantes

Pero estos comentarios de Krugman no son sino una forma de ejemplificar lo que estaba diciendo AL por lo que igual deberíamos escuchar lo que tenía que decir sobre la crisis de Japón. Que no bastaba con aumentar el gasto público sino que, además, se debiera haber fregado bien los desperdicios de las instituciones financieras poco eficientes. Una lección interesante que, a mi juicio, indica lo que va a pasar ahora sobre todo en USA, y que ya hemos visto en el Reino Unido con Northern Rock. Lo que va a ocurrir, en efecto, es que importantes instituciones financieras van a ser absorbidas de una u otra manera por otras quizá europeas con el beneplácito de los reguladores y supervisores nacionales. Y esto ocurrirá en cuanto se disipe el aroma pestilente de las bodegas crediticias.

Y es aquí donde vuelve a entrar en escena mi optimismo reflejado el mes pasado y que sostengo. Hoy sabemos fusionar bancos o despiezarlos con mucha más habilidad que hace veinte años y el mercado de valores está mucho más preparado para aceptar estas prácticas sin detrimento para accionistas inocentes. Pero aparte de esto, que no es sino una opinión más dentro del torrente de las que ya van apareciendo, más importante es, creo yo, saber cómo pensar sobre la situación y mi pequeña aportación solo pretende decir que, a veces, ideas que se arrumbaron sin saber porqué pueden ser útiles.

No pretendo subrayar que en esta ocasión fuí un pelín profético, sino solamente decir que si lo fui fue debido a esta nanera de plantearnos la Macroeconomía que pertenece al planteamiento de desequilibrio y que no acaba solo en la introducción de fricciones en los modelos SDGE.

«Descubrimiento arqueológico. 2. Breve historia: 2.3 Recordando Japón» recibió 4 desde que se publicó el Jueves 29 de Marzo de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Ramon M dice:

    Creo que el caso del Japon, como bien dice es parecido en Esp, y ademas si añadimos la innovación financiera, la banca en la sombra,el cortoplacismo político, los desequilibrios económicos (deficit comercial de Esp)un tejido industrial de dimensión pequeña, unos bancos tocados, una parte de la población con necesidad de aprender nuevos oficios.
    (marcar 2007-2017 no es ninguna exageración)
    También podemos recordar los enfoques de R.Koo y la recesión de balance,en su estudio sobre la crisis del Japón, y su década perdida.

    El problemón es que los gráficos comparativos muestran que el caso español “la fiesta inmobiliaria” tiene una magnitud superior al Japón y a los EEUU.

  2. juan urrutia dice:

    Me temo que eso último es cierto.Y me pregunto en qué medidad el banco de España dejó que la cosa se desbocara hasta el punto en que ya era mejor no hablar de ella. ¿En qué punto y fecha estuvo el punto de no retorno?

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] en parte un trabajo reciente de Leionhufvud, el padre de la noción, y si volvía a hacer uso de este otro artículo de Crónica de una Crisis. En tercer lugar y de sopetón topé con un articulito de Deleuze sobre […]

  2. […] cargo de él y porque seguramente sigue vigente las ideas de Leijonhufvud tal como las explique en este post en el que se añade algo que merece la pena recordar en palabras del propio Axel quien insiste en […]

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