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Descubrimiento arqueológico 1: El corredor neoclásico en el blog (a)

Economies et SocietesEn enero del 2008 apenas seis meses después de la primera señal de alarma sobre las hipotecas subprime y mucho antes de la debacle de Lehman Brothers, escribí un trío de posts tratando de entender lo que pasaba y que, en aquel momento, debía hacer referencia al alza del precio del petróleo.

Me interesaba recordar ahora la crisis del petróleo 73/74 y 79/80 y cómo en aquellos años existí­a la misma sensación de sorpresa sobre lo que estaba pasando y de ignorancia sobre lo que habí­a que hacer. Coincidiendo con la segunda parte de aquella crisis MCG y yo mismo publicamos un trabajo en Economies et Societés a cuyo espiritu me quiero referir. Un espí­ritu que pretendí­a entender lo qué estaba pasando con los instrumentos intelectuales que tení­amos a mano y de forma que pudiéramos diagnosticar la situación y opinar sobre las medidas a tomar.

De ese espíritu me gustarí­a rescatar una aproximación keynesiana, correspondiente a la que se llamó Economía del Desequilibrio, que desapareció del horizonte teórico y que paradójicamente renace hoy en los servicios de estudios de los bancos centrales aunque de una manera diferente a la original y más bien adaptada a la ortodoxia actual. Solo conserva la fijeza de algunos precios. Es esta idea la que ahora quisiera retoma: ante cualquier shock, es posible que los precios no reequilibren la situación inmediatamente dejando que reaccionen las cantidades y generando la situación propia de los multiplicadores y aceleradores keynesianos que Leijonhfvud nos enseñó a entender con cierta precisión aunque más allá del paradigma dominante y que desde luego no agotaban su aportación.

Retomemos pues una idea simple e intuitiva, la del corredor neoclásico que también se debe a Leijonhufvud y que a veces recibe el nombre de “pasillo neoclásico” y otras se habla de lo que ocurre dentro de él como «corridor stability». Este corredor debe ser entendido como un espacio alrededor de la senda del crecimiento potencial dentro del cual los precios son suficientemente flexibles como para que un shock cualquiera no tenga efectos significativos y dilatados en el tiempo, mientras que lo contrario ocurre fuera de él.

Lo importante es la anchura de ese corredor, anchura determinada en buena parte por la «magnitud» de las polí­ticas monetaria y fiscal, siempre relativa a la magnitud del shock, sabiendo que, claro está, cuanto más ancho mejor. Unas polí­ticas, fiscal o monetaria, restrictivas definen un corredor más estrecho.

Pensemos en que la subida del petróleo es ya es similar en términos reales a la experimentada en aquellos tiempos a manos de la OPEP. Nuestro capacidad productiva ha disminuido, somos menos ricos y el crecimiento potencial es menor. Sin embargo, en un alarde de confianza, afirmaba hace cuatro años el corredor neoclásico es hoy tan amplio (debido en buena parte a las innovaciones financieras) que no habían aparecido ajustes de cantidades significativos hasta poco tiempo antes gracias también a la acción coordinada de los bancos centrales más importantes que habían inyectado dinero para evitar una crisis de liquidez.

Pero es que entre los determinantes de la anchura del corredor no solo están las polí­ticas monetaria y fiscal, sino que está también la noción de lí­mite de crédito que aquel artículo de primeros de los ochenta utilizaba para escándalo da bastantes. Mientras ese lí­mite no se haya alcanzado, la anchura será suficiente, y no habrá problemas de ajustes de cantidades, y los bancos obtendrá magní­ficos resultados. Pero en cuanto se empiece a notar el lí­mite de crédito la situación cambiará inmediatamente. Esto es exactamente lo que desde hace meses está ocurriendo.

A partir de ese análisis nos dedicábamos en aquel tiempo al diagnóstico heterodoxo de lo que está pasando a fin de poder hablar, en la parte en que ahora entro, de prognosis y de remedios.Recordemos que, una vez perdido parte del patrimonio productivo por la subida del petróleo, el pasillo o corredor neoclásico en donde no hay ajustes de cantidades es menos ancho que antes debido a que las dos polí­ticas macroeconómicas centrales estaban calibradas para una situación de mayor potencial de crecimiento.

En estas circunstancias quizá hoy no parezca tan descabellado utilizar una lógica distinta que se abandonó, por mera y extraña dinámica intelectual explicada por razones no estrictamente epistemológicas. Yo creo, dentro de esta lógica que vuelve que la anchura de este corredor neoclásico depende, como ya se ha dicho, del lí­mite de crédito y de su determinante principal, el endeudamiento.

El ahorro acumulado es negativo, parecen decirnos, debido al endeudamiento doméstico y al déficit exterior, a pesar del superávit público. Pienso, como ya he dicho en otras ocasiones, que el endudamiento exterior es sostenible siempre que nuestro sistema financiero sea solvente y robusto. Esto por un lado y, por el otro lado, mi sensación es que a pesar del endeudamiento doméstico, el valor de los activos es todaví­a muy grande. Lo razonable es pensar que, en el peor de los casos, el endeudamiento acumulado serí­a neutral respecto a la anchura del corredor neoclásico siempre, vuelvo a decir, que el sistema financiero continuara siendo robusto.

Lo importante, por lo tanto, es el lí­mite de crédito en sí­ mismo, una cuestión puramente financiera. Este lí­mite de crédito es grande cuando el colateral es grande, pero acabamos de decir que el valor de los activos compensa justamente el de las deudas. Sin embargo, el lí­mite de crédito es también grande si los bancos estás dispuestos a arriesgarse y seguir prestando a pesar del poco valor del colateral.
Cuando escribía esto pensaba que el conjunto de nuestros bancos estaría sano y que la anchura del pasillo neoclásico será suficiente como para no experimentar ajustes muy significativos en las cantidades ante shocks como el petrolí­fero que, por otro lado, era fácilmente anticipable, o el de las materias primas.

Como se irá viendo en esta recopilación no estaba valorando bien la situación.

«Descubrimiento arqueológico 1: El corredor neoclásico en el blog (a)» recibió 5 desde que se publicó el miércoles 14 de marzo de 2012 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Ramón M dice:

    Hola, sr. Juan, es un debate complejo…los limites de créditos, en principio “asumibles” cuando entra en juego otros limites, fósiles o m.primas….y mas sabiendo las alertas de quienes defienden otros modelos que tengan en cuenta mejor los limites naturales. Hoy he leído este doc. con alternativas, pero difíciles de recomendar si no hay una transición por medio….y analizando bien cuales son viables en el escenario actual. http://www.economiasolidaria.org/files/suficiente_es_suficiente_informe.pdf
    saludos Ramón.

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  2. […] razón secreta, había usado la noción de corredor neoclásico con cierta profusión ya desde la crisis del petróleo, con ocasión de la crisis de Japón y en otras ocasiones, (como esta y esta) que hacían ver que […]

  3. […] y los he puesto juntos en cuatro posts previos a la presentación del hallazgo arqueológico. Aquí lo ponía en relación con la idea del límite de crédito. Aquí subrayaba que el endeudamiento […]

  4. […] algo en este blog precisamente en conexión con alguna idea de la economía del desequilibrio (El pasillo o corredor neoclásico) que puede considerarse como dormida a pesar de que sería muy interesante recuperarla para […]

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