Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

(Des)Codificación económica

Desde hace ya unos cuantos años tengo el honor de ser invitado a colaborara en la redacción de la Memoria de Ibermática, una compañía muy seria que se toma en serio la innovación.

No se trata de una memoria al uso, sino de una colección de ensayos breves relacionados con el tema del año, siempre cercano cuando se le mira bien, con la innovación.

Este año ese tema central era el de El Código de la Innovación y la Memoria incluye ensayos sobre temas previsible, como el código genético, el lenguaje de las plantas o los códigos musicales, o más inusitados, como el sistema braille. En mi caso el planteamiento no era obvio así que decidí escribir sobre (Des)Codificación económica.

Ayer asistí la presentación de esta Memoria memorable en Madrid y, además de alguna sorpresa agradable sobre la que volveré en algún momento, el hecho de que la presentación haya sido ya realizada creo que me permite compartir este brevísimo ensayo que espero, como digo, complementar mañana.

Espero que les guste.

(DES) CODIFICACÍÓN ECONÓMICA

La labor codificadora comienza no tanto con la encriptación de mensajes, sino más bien con la ordenación y clasificación de las difusas prácticas sociales en un enorme libro semisagrado que simplifica la rica realidad social de las prácticas comerciales o de las costumbres civiles o de las estilizadas penas a los delincuentes. Un código es, en principio, como una representación a brocha gorda de las prácticas sociales y que, como tal representación, las desfigura, las hace difíciles de asimilar en toda su hondura al tiempo que las configura a su vez como reglas a seguir en el eterno tejer y destejer de la urdimbre social.

¿Y qué otra cosa sería la encriptación de mensajes sino otra manera, en este caso más distorsionadora, de describir las costumbres o informaciones o imperativos? Parece que sería como un código aunque con un matiz diferenciador: la encriptación pretende ciertamente negar el acceso a su contenido a toda una clase de posibles personas presumiblemente concernidas.

Con esta distinción podemos ahora preguntarnos si la naturaleza en general y más en concreto esa parte de la naturaleza que llamamos sociedad, es un libro abierto, un código o un mensaje encriptado. Solía decirse que la naturaleza es un libro abierto; para leerlo bastaría con abrir los ojos. Se trata de una analogía nada feliz porque la mirada no basta, sino que hay que aprender a leer. Pero saber leer no es sino una manera de saber desenencriptar mensajes. Aprender a leer el libro de la sociedad es todavía más complicado. La sociedad es un libro, pero un libro cerrado. Además de querer mirar y aprender a leer hay que saber abrir el libro.

Me atrevo ahora a decir que la Economía tiene ojos para mirar y ha desarrollado una manera de leer pero, además, se ha preocupado de aprender a abrir el libro cerrado de la sociedad. Para ello ha ido elaborando parsimoniosamente diversos manuales de instrucciones que a su vez han enriquecido el propio libro que quería abrir formando así parte del código y de la encriptación. La Teoría Económica no es sino una colección de manuales de instrucciones para abrir el libro de la sociedad y para desencriptar su contenido. Pues bien, en esta colección destacan dos familias de manuales.

La primera está caracterizada por la concepción de la realidad como algo dado ahí fuera que ha de ser leído y entendido de acuerdo con los estándares cognoscitivos habituales. Se trataría de ese “erklärung” que nos permite respirar tranquilos pues lo inexplicable podría tener explicación. Pero respirar tranquilos es una cosa y comprender cabalmente es otra bien distinta que exige no solo ese esclarecimiento mínimo sino lo que se llamaría “verstehen”, es decir la apropiación del “erklärung” para hacerlo coherente con el resto de nuestros conocimientos y con el sentido del mundo que ellos revelan. Si lo conseguimos no solo respiramos tranquilizados sino que creemos haber aumentado nuestra capacidad intelectiva y constructiva.

Pues bien, esta distinción es hoy crucial para adivinar el devenir de la descodificación del libro de la sociedad, es decir, en nuestro caso, el devenir de la Economía. Podemos entregarnos al frenesí de la llamada Freackonomics tratando de encontrar una explicación para cualquier “cosa” dejándonos llevar más por la disponibilidad y riqueza de los datos que definen esa “cosa” que por la deriva ordenada del programa de investigación explícito o implícito que nos movía. O podemos ser parsimoniosos y explorar las potencialidades de dicho programa investigador en diversas direcciones eligiendo entre las realidades aquellas cuya opacidad más nos turba o que más necesitan esclarecimiento y aplicándoles las mil veces probadas herramientas conceptuales.

La crisis va a acabar planteando no solo la legitimidad del sistema capitalista, sino también la de loa manuales de instrucciones para la descodificación de la realidad social. Nada más y nada menos que el problema de la legitimidad de una u otra manera de pensar y consecuentemente de una educación profesional u otra.

Resulta, además y para terminar, que como nuestros manuales de instrucciones no son sino parte de la realidad social a explicar, la desencriptación del código que incorpora nuestra sabiduría económica no tiene más remedio que medirse con cualquier otra y consigo misma generando así una recursión infinita que no nunca alcanzará la clave de la comprensión del libro de la sociedad. Un ejemplo éste que evidencia que, en Economía, todo código siempre contendrá un secreto último y que toda maquinaria descodificadora será siempre falible.

«(Des)Codificación económica» recibió 2 desde que se publicó el Miércoles 10 de Junio de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] Ayer, al hablar de la presentación de la Memoria de Ibermática y postear mi aportación a ella, decía lo siguiente Resulta, además y para terminar, que como nuestros manuales de instrucciones no son sino parte de la realidad social a explicar, la desencriptación del código que incorpora nuestra sabiduría económica no tiene más remedio que medirse con cualquier otra y consigo misma generando así una recursión infinita que no nunca alcanzará la clave de la comprensión del libro de la sociedad. Un ejemplo éste que evidencia que, en Economía, todo código siempre contendrá un secreto último y que toda maquinaria descodificadora será siempre falible. […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.