Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

Dependencia del Recorrido (I): Macro

Publicado en Expansión, lunes 5 de enero de 2009

Decía al final de mi entrega de diciembre que el nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación no lo tiene fácil porque, para tener éxito, tendría que “romper con la dependencia del recorrido propia de las comunidades científicas“, un fenómeno éste que, junto con el efecto lock-in o de encasquillamiento, hace imposible el ideal del sistema de Ciencia Abierta. Y añadía: “Pero esto es otra historia“. Pues bien, hoy quiero volver sobre esa “otra historia” de la “dependencia del recorrido” y del encasquillamiento en las ideas científicas incluyendo entre éstas, si se me permite, las teorías económicas, las únicas de las que sé algo.

En la segunda parte de esta entrega hablaré de la economía de la Información. Pero hoy lo que voy a hacer es centrar mi atención en ciertas ideas teóricas macroeconómicas que creo serían útiles en estos momentos pero que no reciben la atención debida por razones que intentaré explicar más adelante. Para intentar retomarlas es bueno, sin embargo, comenzar por un comentario aparentemente tangencial. Parece ser que finalmente la mayoría de los Estados están empezando a poner en práctica una política fiscal de gasto. La pregunta es si llegan a tiempo.

Es posible que ya sea tarde, pero también es posible que sea demasiado pronto. El último premio Nobel, Paul Krugman piensa que se ha perdido mucho tiempo y que el gasto público que se necesitaría para reactivar una economía como la estadounidense sería ya demasiado grande como para poder ser movilizado. Y también piensa, en consecuencia, que tenemos el peligro de caer en una situación como la japonesa de los años 90. Otros economistas no tan conocidos o con menor exposición mediática, expresan su escepticismo ante estas medidas porque, según ellos, no serán efectivas a no ser que previamente las instituciones que componen el sector financiero hayan sido fregadas hasta resplandecer como una patena de forma que el sistema de pagos en todas sus ramificaciones funcione sin fallos y sin temor a que éstos puedan surgir.

Me interesa explicar esta última opinión puesto que nos pone en contacto con las ideas macroeconómicas que han sido arrumbadas y que sin embargo podrían haber dado en el clavo precisamente por haber sabido quedarse al margen del recorrido fijado para la ciencia económica. Para defender esta opinión me permito recordar lo que ya dije en mi entrega de marzo del año pasado. Proponía entonces que se explorara la idea heterodoxa de entender la situación como una forma de fallo de demanda efectiva, la que ocurre, según dice Axel Leijonhufvud, “cuando el sistema está totalmente atorado con préstamos malos“.

En estas circunstancias, en efecto, la atención se vuelve inmediatamente a la idea concomitante de un pasillo neoclásico dentro del cual las señales de los mercados funcionan porque en su seno los precios son flexibles, pero fuera del cual los precios pierden flexibilidad y, al no transmitir información sobre la situación, comienzan a darse unos ajustes en cantidades que originan exceso de capacidad instalada y paro en los sectores donde los precios y los salarios son efectivamente rígidos o no suficientemente flexibles.

Esta es precisamente, y aunque parezca lo contrario, la situación actual de sectores como el inmobiliario y el automovilístico. Aunque haya toda clase de precisiones estadísticas a hacer, creo que se puede decir que aquí y en todas partes los precios no han bajado mucho en proporción a las bajadas en la cantidad “producida” a pesar de promociones excéntricas que no sirven sino para enmarañar aun más las pocas señales que se emiten en uno y otro mercado. Pues bien, cuando esto ocurre estamos como en el Japón de los años 90 y aplica la siguiente opinión del profesor Kabayashi (Financial crisis management: Lessons from Japans failure, 27 de octubre, 2008) que traduzco con libertad:

Una gran lección del Japón de los años 90 es que las políticas keynesianas per se no contribuyeron a la solución de la crisis financiera… Mientras que Japón instrumentó repetidamente grandes paquetes de estímulos fiscales, el gobierno no realizó un esfuerzo serio de política para que los bancos se deshicieran de sus prestamos fallidos. Como resultado un enorme montón de esos préstamos fallidos se inflamó bajo la colusión implícita entre el gobierno y los bancos. Naturalmente la incertidumbre de los pagos… persistió durante años. El problema esencial era … que las políticas centradas en los trabajos públicos y en los recortes impositivos no eran lo suficientemente directas como para atacar el problema …

La lección es clara. Es imprescindible recuperar la confianza en el sistema de pagos conformado por los bancos para lo cual no se puede evitar distinguir los bancos contaminados de los que no lo están. Mientras esto no se haga los parches fiscales serán inútiles para restaurar la confianza en la capacidad y buen funcionamiento del sistema de pagos y, sin esta confianza, el sistema no fluye y las inyecciones de gasto público moderan su efecto.

O sea que cuando el corredor neoclásico ha sido reducido a un estrecho senderito por un fallo de demanda efectiva como el que hoy vivimos, el mercado por sí mismo no arregla nada y el gasto público tampoco, aunque suaviza los efectos más desagradables de una crisis. Lo que hace falta es ensanchar ese pasillo neoclásico mediante una significativa ayuda a la concesión de crédito por parte de los bancos. Pero esto solo se puede hacer si el valor del colateral es grande, cosa que ya no es posible por la caída de los precios de algunos activos que sí han sido flexibles, como las acciones cotizadas en Bolsa por ejemplo o, alternativamente, cuando los bancos están dispuestos a arriesgarse a pesar del poco valor de ese colateral.

Pero esto último depende de la confianza entre ellos mismos y ésta solo se recupera de verdad cuando existe algún mecanismo para poder identificar los especímenes sanos y distinguirlos de los enfermos de forma que se evite el recelo generalizado sobre la salud del sector por parte de todo el mundo incluyendo los propios bancos. Sobre esto diré algo en la segunda parte de esta entrega.

Para terminar esta primera parte trataré de reflexionar sobre porqué esta línea de pensamiento macroeconómico ha tenido poco eco y su utilización ha sido escasa, según reconoce Laidler (otro economista de mi época) en la laudatio de Axel Leijonufvud que ofreció en el homenaje que UCLA rindió a este último.

Un par de notas personales pueden ayudar a entender esta bifurcación fallida en el recorrido de la teoría macroeconómica. En “mis tiempos” las ideas de esta macroeconomía del desequilibrio competían con la síntesis neoclásica y parecían hacer mella en esta última aproximación. Hasta tal punto que en mis primeros años de profesor utilicé un texto de R. Barro y H. Grossman que utilizaba la aproximación de precios fijos. Sin embargo treinta años más tarde el mismísimo Barro me confesaba que le hubiera gustado no escribir ese libro.

Ese rechazo retrospectivo se debía sin duda al establecimiento definitivo del modelo de equilibrio general competitivo como modelo estándar del pensar teórico puesto que en ese modelo estándar no hay lugar para el desequilibrio pues los precios son perfectamente flexibles. Es ese modelo el que conforma una base para la creación y desarrollo espectacular de la macroeconometría de las expectativas racionales que acabó con cualquier otro intento de teorización.

Sin ese éxito indudable la macroeconomía hubiera prestado más atención a los desarrollos del modelo estándar basados en la Economía de la Información y la tensión entre los dos cuernos de la bifurcación se hubiera mantenido más tiempo puesto que la existencia del pasillo neoclásico se debe precisamente a problemas informacionales, tal como veremos en la segunda parte de esta entrega.

«Dependencia del Recorrido (I): Macro» recibió 1 desde que se publicó el Lunes 5 de Enero de 2009 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] lo que llamamos la dependencia del recorrido propia de sistemas complejos tanto en el mundo de la Macro como en el de la Micro, una dependencia que resulta especialmente decepcionante cuando está en […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.