Desde mi sillón

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Democracia vs. autoritarismo.

Ya me presenté en su día como un ARID (Ateo, Republicano, Independentista y de Derechas). Lo del ateísmo va bien pues ya muy poca gente cree de verdad, es decir cree directamente en la existencia real del dios personal de la Biblia. Lo del republicanismo me temo que ya se ha generalizado aunque el mérito no es de los republicanos precisamente. El independentismo empieza a proliferar y no solo aquí, donde aumenta en Cataluña claramente, sino en otros muchos sitios como Escocia, Holanda, Bélgica etc. A veces esto último ocurre a caballo de un cierto populismo, generalmente autoritario, pero otras veces puede resultar el banderín de enganche de una democracia no autoritaria. Algún día les hablaré de la deriva de mi independentismo que sería en cualquier caso democrático y no autoritario; pero hoy desearía comentar, desde mi derechismo, algo sobre el capitalismo de Estado como esa forma de pensar la economía que se correpondería con una democracia autoritaria como la húngara en el mejor de los casos o como una dictadura como, por ejemplo, la china en el peor de los casos o como la rusa en casos intermedios.

Quizá la mejor manera de empezar a analizar el asunto sea recordando que el The Economist de esta semana nos sorprende con una portada que muestra a Lenín fumándose un puro de excelente vitola. Nos “regala” un especial sobre el capitalismo de Estado que, de alguna forma, complementa las dos semanas sobre capitalismo que nos ha “regalado” el F.T. Se trata de tener en la cabeza el caso chino y desde ahí comenzar a elucubrar comparándolo con un capitalismo que llamaríamos democrático, o liberal, o ilustrado. En estos últimos casos el marco social que permite el funcionamiento de la economía de mercado no sería el Estado, sino la sociedad civil y a sus construcciones. La comparación parece pertinente puesto que parece ser que, posiblemente debido a la crisis financiera o a su última manifestación en Europa hay mucha gente en nuestro ámbito occidental preferiría ser china en lugar de europea o estadounidense. Hablando de oportunidad y casi como una nota déjenme decir que si la crisis en su inicio parecía poner en entredicho algunas de mis ideas sobre el Capitalismo que Viene, especialmente la fe en el desarrolo de las finanzas, ahora la “salida posible” de la crisis parecería darme la razón en lo que respecta a las finanzas pues nada ha cambiado significativamene en este campo (y nada debería cambiar de momento si queremos que el crédito fluya), pero parecería contradecirme en cuanto a la conveniencia de la competencia en la medida que el interés se vuelve hacia un capitalismo a la china.

El semanario The Economist, así como el diario F.T. defienden bien la ineluctabilidad de la economía de mercado, asociada a lo que hoy a veces llamamos capitalismo, como forma de generar bienestar para una gran mayoría de la población. Pero es justamente en este punto- en lo de la “mayoría”- que esa defensa se empieza a enredar pues nos lleva directamente al problema de la distribución que yo diría está por debajo de la fuerza que pudieran tener los recientes movimientos sociales. En efecto, si esa creación de riqueza no es para todo el mundo quizá fuera mejor un capitalismo autoritario o de Estado que obligara a repartir la riqueza que se creara. Pero en el fondo de este razonamiento está no solo el deseo de un poder fuerte y justo, sino la creencia en la benevolencia del líder (palabra abusada donde las haya) y la fe en su autoridad real.

Pero es que estas dos últimas cosas -la benevolencia y la autoridad- no pueden ser ciertas más que en una mente ingenua. Además de los peligros ya detectados hace muchos años de la falta de información para tomar las decisiones correctas por parte de la benevolente autoridad, nos topamos inmediatamente con los amigotes del líder que le sostienen y distorsionan la competencia en su propio favor. La única forma de librarnos de este peligro es exacerbar la competencia hasta que se eliminen todas las rentas o lo que es lo mismo no haya poder diferencial de nadie, no haya monopolio alguno de ninguna clase.

Ni la democracia ni la dictadura (o el capitalismo autoritario) garantizan nada a nadie en materia económica general o distributiva. Ambas parecerían ser compatibles con la economía de mercado por lo que hay que mirar a esta última para saber si es mas resiliente en un regimen o en otro. Por lo dicho en el párrafo anterior la cosa se me antoja clara. Pero quiero añadir que aunque no lo estuviera somos muchos los que estaríamos dispuestos a pagar un precio no pequeño por librarnos de la dictadura o del liderazgo desorejado que no está tan lejos como parece creerse.

«Democracia vs. autoritarismo.» recibió 2 desde que se publicó el martes 24 de enero de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Y de hecho Juan, lo que hoy se nos presenta como «alteridad», como el 15M o Occupy Wall Street- lo que reivindica -en el mejor de los casos- es una universalización de las rentas. Universalización que no es equivalente a una eliminación pues precisamente lo que requiere es un estado omnipresente… con todos sus costes asociados para la libertad. Porque la supuesta «democracia real», es decir, una democracia de rentas universales, a las finales sería una democracia con todos los derechos y por ello sin ninguna libertad.

  2. Fernando Palma dice:

    Estimado Juan, en mi caso tengo dudas, acerca de qué pasa cuando algunos actores económicos, especialmente de cierto nivel o peso, ante situaciones críticas lo primero que hacen es recurrir a papá Estado, para que los salve. Esto en lo personal lo aprecio tanto en el país donde vivo (http://www.elmostrador.cl/noticias/negocios/2012/01/17/cesar-barros-hace-lobby-con-longueira-para-evitar-quiebra-de-la-polar/), como en el lobby de Hollywood a favor de la ley SOPA, en que se busca preservar las rentas existentes a como dé lugar.

    En el caso AL, en mi opinión, se requiere que el Estado tenga y ejerza atribuciones fuertes de regulación y preservación de la libre competencia, en base a normas claras y no sujetas a interpretación. Podemos ver algo así en el caso brasileño, en el cual el desarrollo productivo y mercantil, con reglas relativamente claras, conlleva mayor presencia política e influencia regional (¿”destrucción creativa”?).

    A propósito, me gustaría tu comentario respecto a una noticia sobre la verdadera causa del cierre de Megaupload, que confirmaría que se están dando los ejemplos de disipación de rentas, pero que los actuales detentores buscan preservar a como dé lugar: http://www.lanacion.com.ar/1443165-megabox-el-sitio-que-condeno-a-dotcom.

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