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Delitos y penas

Vivimos épocas de sentencias que retumban. No hay que pormenorizarlas porque están en la mente de todos. Y esta proliferación de las sentencias me retrotrae a la época en que tuve que estudiar derecho penal.

El primero de los cursos de penal era, he de reconocerlo, francamente estimulante. Te hací­a pensar, junto con la densa doctrina alemana, sobre la naturaleza del delito y las condiciones que deberían caracterizarlo, así­ como sobre la naturaleza de la pena no tomándola simplemente como un pago a la sociedad. Saqué buena nota.

El segundo y último curso de derecho penal era una terrible pesadez sobre el código penal español y sobre cada uno de los delitos tipificados, su pena y la correspondiente horquilla para que el juez pudiera utilizar su discreción. Era algo completamente arbitrario que te dejaba estupefacto por la evidente falta de correspondencia entre la importancia del delito y su pena, según fuera el delito.

Se notaba que el código penal era el resultado de extraños sedimentos a pesar de la propaganda sobre la parsimonia que habí­a de haber guiado a los sabios juristas que informaban sobre cualquier modificación. Suspendí­.

Este segundo año hubiera sido mucho más divertido si ya se hubiera dado la revolución de la teorí­a de incentivos y la hubiésemos podido aplicar al derecho penal, una aplicación que todaví­a hoy parece esotérica en el campo que se denomina Law and Economics.

Y, sin embargo a mí­ me parece que hay una aplicación inmediata que ya ha sido detectada por dos autores alemanes en un paper que me pasó Salvador Barberá y que no me consta haya sido publicado. Su argumento era impecable. Si las condenas son muy largas (o a muerte ) y no hay posiblidad de redención, el delincuente tiene incentivos a seguir cometiendo crí­menes horrendos ya que nada peor le puede pasar si le cogen de lo que ya le iba a pasar.

A mí­ me parece que esta reflexión debiera tener cabida al menos en la doctrina. Quizá ya la ha tenido y no me he enterado; pero lo más probable es que los tratadistas no sa hayan pereocupado de este asunto de incentivos. Deberí­an pensar, como los autores alemanes a los que me he referido sin poder citar, en las leyendas medievales de las que Wagner se hací­a eco para servir de soporte a su música.

Tannhäuser, después de haberse dedicado al placer sin freno y sabiéndose imperdonable, deberí­a haber seguido disfrutando de la suavidad del placer. Pero el hecho de que cupiera el indulto del Papa le llevó a peregrinar a Roma y a redimirse finalmente gracias al milagro del renacer de la vida.

Seguro que hay opiniones en contra de esta sugerencia pero me gustarí­a oirlas. Por mi parte solo me queda referirme a una posible analogí­a. En Economí­a del Trabajo existe una parte que está basada en la búsqueda de empleo. La sabidurí­a convencional decí­a que cuanto más alto fuera el seguro de desempleo menor serí­a la intensidad de búsqueda y por lo tanto mayor la tasa de desempleo.

Pero si, como ya expliqué un dí­a, en un artí­culo que se llamaba Sex-up las Vacaciones Pagadas (y en el que hací­a referencia al pobre Vicente Urnieta y aparece en la web page debajo de este blog con fecha de noviembre del 2003), tenemos en cuenta que encontrar trabajo es tener derecho al cobro de ese seguro quizá la gente se lanzara a buscar trabajo para poder en algún momento disfrutar de él.

¿Hace falta que destripe la analogí­a? Una sentencia alta es como un desempleo bajo. Este desincentiva la búsqueda de empleo y aquella, similarmente, desincentiva el arrepentimiento. Cuanto menor la pena menos incentivo a insistir en el crimen.

Me parece un argumento al menos atendible.

«Delitos y penas» recibió 0 desde que se publicó el Viernes 26 de Enero de 2007 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. Andrés Barge dice:

    No creo que la mente de un criminal funcione de ese modo. Al menos no la de los criminales que podrían ser condenados a cadena perpetua o muerte. Creo, en todo caso, que hay una “valla” que dificulta la realización del primer crimen pero no la de los siguientes. Como, por ejemplo, existe “valla” para que las empresas exporten por primera vez…

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