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Conversion. No descubrimientos

Ha sido un verano de descubrimientos increíbles.

Todo comenzó cuando allí por junio decubrí las flores. Claro que, en el pasado, he deslizado la mirada sobre algunas flores; pero nunca las había “visto”. Y un día, de repente, “ví” una y de ahí pasé a admirar casi todas para no hablar de combinaciones de ellas en ramos o en todo un campo en barbecho aprovechado para crear belleza.

Un poco más tarde, cuando ya se podía dormir con la persiana abierta, escuché un día calquiera el canto de un pájaro, vaya usted a saber qué tipo de pájaro, y me embelesé. Sí que había mirado pájaros y sus saltitos ridículos para desplazarse, pero su colorido nunca habían atravesado mi coraza intelectual ni su canto mi sordera selectiva

Lo de las flores y los pájaros puede pasar, pero ¿y los bebés?. He tenido hijos, les he acunado, dado el biberón y acariciado su piel, pero, otra vez, nunca me había dado cuenta de que “eso” estaba allí y me miraba. ¡Imperdonable!

Y ahora, cuando ya no toca, me doy cuenta de que los pechos que las mujeres han lucido este verano son algo más que un juguete: son atractivos, me gustan, son hasta expresivos. ¡Qué curioso!

Pero nada comparado con los pies que las mujeres dejan ver a través de las correas de las sandalias. Volví a ver a Matisse y, además de entender su pasión por las ventanas, me senté en un banco, me desentendí de la pintura y no subí la mirada ni un centímetro por encima de la rodilla de ninguna mujer. La mirada se me quedó clavda en la expresividad de pies cuidados, cientos de pies expresivos de tonos de moreno cambiante, todos de cinco dedos. No hay nada de fetichismo en esto. Simplemente que esos pies me hablaban con una dulce cadencia desesperada.

Me estoy cayendo del caballo o quizá me estoy tirando a sus pezuñas para empezar a comprender. Estoy teniendo una conversión paulina que me abre los ojos, como dirían algunos; que me ilumina, diría yo. No se trata de descubrimientos tardíos de lo obvio. Se trata de una genuina conversión. La vida ya nunca será igual.

«Conversion. No descubrimientos» recibió 2 desde que se publicó el Jueves 3 de Septiembre de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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  1. kueli dice:

    Albricias por tus “conversiones”, que a mí me ocurren con alguna frecuencia y que me gusta llamar “epifanías”

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