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Conversemos sin enlaces

En el último post dimos comienzo a una verdadera conversación en la que el poder no es asimétrico y en la que las palabras no se usan como armas.

venusLos comentarios al último post («El poder de las palabras») han configurado lo que podríamos entender como el comienzo de una verdadera conversación en la que el poder no es asimétrico y en la que las palabras no se usan como armas. Dejando aparte la aclaración sobre Chutzpah (que, dicho sea de paso, tampoco está mal en ocasiones como estrategia para tratar de comenzar una conversación de verdad, cuando se tiene delante a alguien dispuesto a sopesar los distintos poderes y no a dejarlos de lado); merece la pena recordar la segunda parte de lo que dice Juanmi cuando pone en duda que la política pueda albergar la parresia:

Que no se me malinterprete como el típico comentario victimista y vengativo de la AVT y similares organizaciones pro-terrorismo de Estado. De hecho me parece injusta y desacertada la doctrina Parot (que actúa bajo otros intereses políticos), y, aún con todo, pienso que lo acertado es lo que hace este señor (entendiendo su posición): dar un discurso pacífico y sosegado para avanzar en el proceso de paz. Muy bien por su tono y discurso. Pero de ahí a que hable en parresía queda un trecho.

Posiblemente sea este un buen toque de atención sobre la prisa de la que igual adolece mi post en lo que se refiere a detectar la esperanza que la parresia me inocula. No, no creo que sea fácil alcanzar el estado de ánimo en el que uno puede «decir verdad». Ciertamente la política, en ningún aspecto y menos en el relativo a la pacificación en Euskadi, constituye hoy un campo plano en el que los dos equipos suben y bajan equitativamente los desniveles del discurso. Pero, la «cara amable de Amaiur», subió y bajó estos accidentes del terreno con elegancia. Tanto cuando afirmó ser solo una de las siete caras amables de Amaiur en el Congreso de los Diputados como cuando se niega suavemente a pronunciar «terrorismo» cuando se lo piden y lo sustituye, efectivamente, por «delitos de convicción política» añadiendo que eso es lo que son las acciones de ETA técnicamente hablando. No puedo validar esta afirmación aunque me parecería raro que dijera semejante expresión sin un fundamente que la apoye.

O sea, Juanmi, que igual hay trechos que recorrer antes de alcanzar ese estado de ánimo al que me refería más arriba como necesario para practicar la Parresía, pero ese trecho tiene que ser recorrido por todo el mundo y la actitud de los periodistas en la entrevista a la que se referían los comentarios de Juanmi me hacen sentir que este recorrido no es imposible pues su actitud se fue atemperando a medida que Larreina no evitaba preguntas y aclaraba sus contestaciones.

Lo importante de esta lección es que una buena conversación es siempre posible, incluso sobre la posibilidad confederal sobre la que se pregunta Iker en su primer comentario. O eso creo a pesar del pesimismo de David ante la falta de honestidad intelectual:

el texto de la Constitución o la supuesta exclusión de la UE, son un no-debate, como ha contado Juan muchas veces.

Sí, lo he contado muchas veces, pero hoy no toca establecer enlaces pues estamos solamente ejercitando la voz en este inicio de invierno lleno de nieblas y de frío y para ese ejercicio nada como referirse a los «pequeños detalles» a los que se refiere David:

¿Por qué no se discute el eventual reparto de la deuda pública, la Seguridad Social etc.?

Y añade eso que hoy necesita más intento de parresia que ninguna otra cosa, la famosa pregunta de la consulta del 14 de noviembre del año entrante:

¿Qué sería un estado catalán no independiente? ¿Un ente confederado con la hacienda española a imagen de las diputaciones forales? ¿Sin cupo? ¿Con un cupo calculado de forma alternativa? ¿Compartiendo la Seguridad Social o fuera de ella? Hablar todas estas cosas conformaría un debate precioso, valiosísimo, que podría dar un modelo «exportable» para conformar una nueva Europa… pero los malos hábitos nacionalistas a ambos lados de la discusión (Rajoy y Más) no pueden sino esterilizar lo que ni siquiera ha llegado a ser una conversación.

Ante estas preguntas serias y no meramente prácticas me parece muy adecuada la referencia de Iker al 500 aniversario del «Príncipe» de Maquiavelo y tratando de seguir sus consejos me atrevo a hacerme una pregunta adicional que podría, si hecha con corrección, eliminar el pesimismo que Iker deja traslucir cuando dice:

… yo percibo más cerrazón en el «centro». Otro debate confederal perdido, esa vieja libre asociación, en lo ético, en lo estético y desde luego en lo práctico en los asuntos que bien apuntas. Por eso, a raiz del artículo, pensé en la parresía que les falta a algunos (ni chutzpah ).

En efecto, no entiendo porqué que la soberanía resida en el pueblo español sea argumento suficiente para esgrimir la Constitución definiendo una consulta como incostitucional. Es de suponer que la consulta del 14 de noviembre no es el referendum de autodeterminación tan temido y tan denigrado sino solo una consulta, algo así como una encuesta muy amplia cuyo resultado debería hacer pensar al sujeto de soberanía si no merecería la pena cambiar la Constitución para permitir la existencia de referenda más específicos o para permitir que la voluntad de esa representación del pueblo soberano según la Constitución, el Congreso, fuera suficiente para permitir una mera consulta aun sabiendo que, salga lo que salga de esa macroencuesta, la independencia debería ser votada por todos los españoles.

No es esa una solución que a mí me guste, pues lo que me disgusta es justamente lo de la indivisibilidad de la soberanía que en los países confederales entiendo que no existe pues el poder va de abajo a arriba. Pero la pongo como ejemplo de la parresia que se podría practicar simplemente pidiendo y dando contestación a la pregunta que me formulo. Quizá los comentarios a esa pregunta en forma de comentarios a este post podrían configurar una verdadera conversación. Ojalá.

«Conversemos sin enlaces» recibió 6 desde que se publicó el Miércoles 18 de Diciembre de 2013 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Iker dice:

    Saludos Juan.Sí, respecto a mis comentarios la decepción que notas es cierta. Con el tiempo, igual equivocado, en todo lo que hemos visto con la sociedad catalana tiendo a ver cierto ‘quincemismo a la catalana’, con sus virtudes y defectos. Evidentemente con un “vestido” totalmente diferente. Si no hay una conversación sincera, sin ambigüedades, dificilmente se podrá establecer un debate confederal serio.

    Desde luego que estoy a favor de la Consulta Catalana, más aún cuando es más que evidente un choque entre los órganos de representación de los mismos. Si los Parlamentos son la herramienta adecuada en estos tiempos, sería un debate muy largo, pero a fecha de hoy es por lo visto el órgano de representación de los ciudadanos (en esa concepción obsoleta o no de la ‘Soberanía’), por lo que cuando el Parlamento Catalán y el Parlamento Español entran en contradicción, la única forma es que los catalanes se pronuncien.

    Desde luego, sería muy deseable que en todos éstos procesos primaran las plurarquías sobre la oligarquías (democráticas o no ), las mayorías concurrentes sobre la las mayorías numéricas, etc, etc…. Pero como tenemos lo que tenemos, y desde lo que tenemos, y desde esta consulta que se ha planteado, por lo menos sí que sería deseable cierta claridad o ‘contextopedia’ (usando vuestro lenguaje) en esta (desde luego democrática )herramienta que es la consulta.

    No obstante, y perdona que use enlaces (precisamente para contextualizar), sí que noto un debate que se va abriendo paso en Euskadi, en el sentido que apuntabas o más concretamente David desde la realidad institucional vasca y que intenta ir más allá del “Estado Sí- Estado No”.Incluso en lugares insospechados !

    Saludos!

  2. Iker dice:

    A las cuestiones que añadia David, yo también le añado, una a la que NUNCA encuentro respuesta. El encaje< de una CONFEDERACIÓN en el seno de un UE que sólo acepta como miembros a ESTADOS. Sé que Juan a ésto respondía desde un confederalismo cantonal.

    Por otra parte, en la “contextopedia” de la AberriBerri, encontramos el concepto de “Estrategias Vascas Declarativas de lo Público”, con el que encuentro ciertas similitudes con lo que nos proponen los indianos. Y unido al concepto de SOBERANÍA y estas ‘estrategias vascas declarativas de lo Público’ me viene el concepto de SOBERANÍA no unido al terrritorio y un viejo debate que apuntaba David hace tiempo.

    Demasiados enlaces, lo se. Todo demasiado ‘enredado’ :-), pero sí que merece la pena siendo realistas que sobre ese añorado arranque dual

    Quizás desde soberanías concurrentes, comunidades con un demos definido, y no masas amorfas caldeadas por la situación del momento, se pudiera llegar a interesentes modelos como dice David incluso exportables a otros lares.

    • ¿Sería demasiado loco retomar el principio de personalidad sobre el de territorialidad en algunos ámbitos de una UE post-estado-nacional? Tal vez sería la forma complementaria a una confederación europea basada en administraciones cantonales…

      • Iker dice:

        No se. Cuestión de nombre? Una cantón podría ser considerado como un Estado Pequeño, o un Estado como un Cantón Grande.¿? Entiendo que cuando aplicas el Principio de Personalidad a un Cantón, lo “conviertes” a Derecho moderno, en Principio de Territorialidad??. O quizás la clave resida en desproveer de ese sentido nacionalista a lo jurídico-administrativo independientemente que se llame Estado o Nación. Algunos nacionalistas lo han entendido así: Quizás Occalan y su confederalismo democrático.

        Pero me parece muy interesante el aporte del Principio de Personalidad. No sé si actualmente bajo dicho nombre es aplicado de alguna manera en algún ámbito (derecho canónico?). Releyendo algunos viejos post tuyos, creo que efectivamente, en la práctica NO ocurre esa universalización del principio que hablas…

        Pero me pregunto por una realida híbridad: En el proceso constituyente de un nuevo Estado (por ejemplo el catalán) podrían converger estructuras híbridas como Principio de Territorialidad y Principio de Personalidad? Mayoría Numéricas y Mayoría Concurrentes?, convenios de doble imposición entre la dos realidades, la Estatal regida por el Principio de Territorialidad y la Comunitaria regida por el Principio de Personalidad ?….

  3. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Mil gracias por contribuir al enriquecimiento de la conversación haciéndonos ver que la organización política no es un tema trivial que se zanjaría en dos patadas.

  4. Imagen de perfil de Juan Urrutia Juan Urrutia dice:

    Reitero las gracias pues de esta conversación deberíamos aprender que la idea de confederación da mucho más de sí que cualquier otra

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