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Contra la invasión de la política

Cada vez que me pongo burro a este respecto soy seriamente reprendido por olvidarme de que sin la política, así en general, estaríamos todavía en el estado de naturaleza sacándonos los ojos unos a otros. ¿Cómo negarlo? Mi poca simpatía hacia la justicia, mi deseo de vaciar las cárceles o de prohibir los códigos de cualquier naturaleza se topan con esa verdad que defiende la necesidad del monopolio de la violencia. Y sin embargo….

Sí, a pesar de todos los pesares, tengo que explicar que estoy en contra de la política. No quiero cargarme los parlamentos, ni los partidos políticos, ni los ministerios o las cumbres bilaterales,ni siquiera las torpes maneras de exhibir el poder. No quiero nada de eso.

Lo que quiero es que nos demos cuenta que, por su propia naturaleza, el ejercicio de la política está sordo hacia la ingenierá económica y no por desconocimeinto. No es ésta una elucubración general, sino que está basada en algunos asuntos particulares. Y no es una cuestión trivial pues pone en juego la resistencia de la política a ser el caldo de cultivo de todo.

Pensemos en la elección de la sede de la ESS ( European Spalation Source). Lo razonable es que en dónde se fuera a colocar esta gran instalación científica dependiera, dada la accesibildad similar de cualquier sitio y el conocimiento común de sus características, de la capacidad de finaciación que cada candidatura ofreciera. La ingeniería económica permite poner en práctica esta forma de selección mediante una subasta al segundo precio que cumple todas las propiedades deseadas y, sobre todo. aisla esa cuestión de otras totalmente irrelevantes.

He ahí justamente la cuestión. Utilizar una subasta huibiera eliminado totalmente el “empaquetamiento” de distintos temas enl as negiciaciones internacionales. Y hacer estos paquetes y negociarlos es la esencia de la política que no está hecha para considerar cada tema por sí mismo.

Pero hay más casos. Pensemos en el calentamiento global. No es una cuestión baladí para quien se toma en serio el futuro de la humanidad. Para que ésta sigue existiendo me dicen hay que frenar las emisiones de CO2 a la atmósfera por ser las principales responsables del cambio climático. Bastaría con la creación de un mercado de emisiones una vez fijado la emisión máxima admitida (el famoso cap and trade), otra muestra del ingeniería económica. Pero la política prefiere mirar para otro lado y, ante la imposibilidad de imponer esa ingeniería, hacer negocios con La India o China convenientemente envueltos en retórica ambiental.

¿Y los JJ OO? ¿No es cierto que aquí gana aparentemente la economía vulgar y no la ingeniería económica?. Gana, en efecto, la maximización de la audiencia televisiva en prime time a lo largo de los años. La rotación continental sería una manera justa de repartirse la tarta de la publicidad, una idea que debo a J.J.T. Pero si esa idea es correcta me da pie a reintroducir la ingeniería económica mediante a propuesta de asignar la sede mediante el mecanismo de subasta en lugar de rodearlo de la emoción lacrimosa y la utilización tramposa de los grandes mandatarios. Pero toparíamos con el “bundling” y los políticos se sentirían amenazados.

¿Me estaré convirtiendo en un tecnócrata?

«Contra la invasión de la política» recibió 0 desde que se publicó el Lunes 5 de Octubre de 2009 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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