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Contra la división del trabajo

Esta excesiva división del trabajo y el correspondiente alargamiento del proceso productivo pueden no traer consigo un incremento redentor de la productividad, pero también es verdad que si se reacciona a tiempo se pueden obtener ventajas mediante la eliminación de intermediarios que hasta ahora permanecían ocultos.

división del trabajo

En un FT reciente (4 de marzo) Walter Isaacson, el biógrafo del creador de Apple, Steve Jobs, escribe una pequeña nota recordando el error de los luditas que destruían las máquinas de la revolución industrial con el pretexto de que dejaban a mucha gente en la calle, cosa que no ocurrió debido a que la nueva tecnología que dejaba obsoletos los telares creó otros muchos sectores cuyo desarrollo generó puestos de trabajo. Lo mismo va a pasar, opina Isaacson, en relación a los nuevos luditas que piensan que mucho del desempleo actual se debe, no a las máquinas de vapor como en aquellos tiempos, sino a las nuevas tecnologías digitales que si bien acabarán de momento con algunos puestos de trabajo, finalmente crearán otros. Seguramente Isaacson tiene razón pero todo esto lleva su tiempo y mientras tanto las cifras del desempleo aumentan o no bajan en países como Grecia o España en lo que no parece que las nuevas tecnologías estén creando puestos de trabajo diferentes en cantidades significativas.

Lo que el desarrollo tecnológico sí que trae consigo son cambios en la forma de convivencia y en las relaciones entre las clases sociales. Las relaciones entre el dueño de la tierra y sus trabajadores no es la misma que existe entre el dueño del telar y los obreros que contrata o entre el fundador y dueño de una start up y sus colaboradores. El paternalismo esclavizante dio paso a las relaciones laborales entre patrón y sindicatos y poco a poco estamos viendo cómo los trabajadores contratados en una plataforma basada en una tecnología digital ya son casi colegas del fundador y los clientes a veces podrían ser considerados como socios por las aportaciones gratis que realizan. Porque creo que las cosas van por ahí me pareció escaso el comentario que Isaacson hace sobre la sharing economy como posible futuro de lo que se llamaban las relaciones laborales.

Se me ocurre que este tipo de economía asociada a la tecnología digital pone en juego algo sagrado en la economía hasta ahora: nada menos que la división del trabajo y la noción de capital asociada al rodeo de la producción. Esta especialización que presuntamente traía la división del trabajo y que estaba por debajo del aumento en la productividad ha llegado demasiado lejos dentro de empresas grandes que han llegado a serlo estirando la lógica de una economía en la que la única forma de aumentar la productividad era el rodeo de la producción. Además de la casi segura alienación del trabajador que deja de encontrar sentido a lo que hace, la productividad puede disminuir.

Un ejemplo basta. Pensemos en la dificultad de poner fibra óptica en un hogar a fin de incrementar la velocidad de las conexiones cibernéticas. Acude a casa el operario de la empresita instaladora subcontratada por la compañía telefónica en un ejercicio de división del trabajo. La compañía telefónica no le ha contado al instalador por dónde bajan los cables del teléfono lo que exige una enorme pérdida de tiempo por parte de este instalador. Pero ahí no termina la cosa pues una vez desvelado este misterio, el instalador tiene que enterarse a través de un electricista (a su vez subcontratado por la compañía eléctrica correspondiente) por dónde y cómo pasa, o se puede hacer pasar, un cable que vaya de la centralita al router. Claro está que a la vista de todo esto podríamos pensar en fundar una nueva empresa que reuniera en sí misma las capacidades de instaladores telefónicos y de electricistas; pero mucho me temo que en cuanto creciera volvería a repetir los errores de la excesiva división del trabajo.

Esta excesiva división del trabajo y el correspondiente alargamiento del proceso productivo pueden no traer consigo un incremento redentor de la productividad, pero también es verdad que si se reacciona a tiempo se pueden obtener ventajas mediante la eliminación de intermediarios que hasta ahora permanecían ocultos. Pensemos en la edición de un libro y las personas por las que pasa para horror del autor. El editor te sugiere cambios, recortes o añadidos para que se venda más. El corrector te corrige no sólo la ortografía o la sintaxis sino que además se permite ignorar las innovaciones de estilo introducidas por al autor. En estas condiciones la posibilidad de autopublicarse es una bendición que ha traído consigo la supresión de la excesiva división del trabajo.

Termino con otro ejemplo relacionado con un post anterior. En el mundo de la ciencia acabar con los referees parecería una sugerencia herética y falta de respeto por la calidad y, finalmente, nada menos que por la verdad; pero lejos de ello ahorraría el tiempo que los mejores dedican a esta tarea que parece innecesaria cuando cualquier investigador puede subir su trabajo a la red y ponerlo a disposición de toda la comunidad científica, incluidos los referees adecuados según criterios viejos pero respetables. En este caso podríamos decir que todos compartimos la labor de perseguir la verdad. Un bonito ejemplo de la Sharing Economy.

«Contra la división del trabajo» recibió 0 desde que se publicó el jueves 12 de marzo de 2015 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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