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Comentarios al cubo

¿Cómo llamar a unas apostillas a los comentarios de TM sobre mis comentarios al desapalancamiento en Europa y España? Creo que solo cabe calificarlas de comentarios al cubo, algo que, en sí mismo, quizás sobra y es propio de un mundo lento en el que cabían las réplicas y las contraréplicas. En nuestro mundo líquido solo caben los comentarios rápidos aunque comenten unos comentarios muy largos como los de TM.

Que los peligros del desapalancamiento no son tan graves es algo que, aunque meramente sugerido en los puntos 1º y 2º de la tríada con la que comienza su parlamento, no puedo dejar pasar sin protestar. La gravedad de la deuda cuando ésta es cuasi-generalizda puede ser amenazante aunque los diferenciales de la deuda con algunos países no se hayan disparado y se coloquen bien las emisiones de los países más vulnerables, bien sea por el monto de su deuda, bien sea por su plazo medio de maduración. Y, por otro lado, sabemos muy bien lo que significa una devaluación reprimida o los efectos colaterales de una declaración de default. No creo que esa sea la situación del Reino de España, pero no dejemos que nuestro deseo nuble nuestra prudencia. Esta llamada a la contención parece especialmente adecuada cuando se piensa, como es el caso de TM, que la proliferación de comentarios es una buena señal pues mostraría que ya no hay peligro. No, esa proliferación puede ser de hecho la constatación de la existencia del peligro. Pero este punto es relativamente menor.

De mayor calado son los dos siguientes comentarios sobre comentarios (que ya no incluyen el mío espero).

El primero de estos dos comentarios adicionales se refiere a la proliferación de artículos periodísticos poco documentados y que solo contribuyen a la emisión de polución acústico-informativa. Se confunde la naturaleza de diversos datos y se hacen comparaciones espúreas, pero tengo que decir que, cada día, estos comentaristas atinan más, sobre todo a medida que los organismos responsables van publicando datos más fiables. En un país en el que hace solo 25 años no había ninguna cultura económica o financiera no se puede aspirar a que el periodismo económico sea como el del The Economist. Y bastante se ha hecho; al menos los periódicos están llenos de información de esta naturaleza. Que ésta se puede mejorar, es cierto, como lo es que la profesión ha hecho bien poco hasta hace poco tiempo con la excepción de VOX EU y de los e-books de FEDEA, dos iniciativas que pueden consultarse a través de este blog.

Pero ¿qué podía haber hecho la profesión? Los microeconomistas no se han sentido aludidos a pesar de que mucho de la crisis se entiende en estos términos micro. Los macroeconomistas y los especialistas en Finanzas no se hablan mucho entre sí, están en dos departamentos distintos de las universidades y es rara la colaboración entre ellos. Una mala noticia ésta cuando se trata, como es el caso ahora, de una crisis finaciera que exige medidas de tipo macro. Es decir los macroeconomistas solos no pueden hacer mucho en la instrucción y educación pública. Pero aquí llega el segundo comentario de calado sobre el principal comentario de TM.

Aun suponiendo que los economistas de tronío estuvieran dispuestos a colaborar en la conformación de la opinión pública, podría ocurrir que no tengan grandes cosas que decir. Los modelos denominados de equilibrio general computables y calibrables son dinámicos y estocásticos e incorporan elementos neoclásicos y neokeynesianos. Son los utilizados por todos los bancos centrales y los que hoy rigen en la academia y aun así…

Mi opinión, no del todo lega, parte de la constatación de que ya hace muchos años que existe la posibilidad de computar modelos de equibrio general. De hecho en el IEP (Instituto de Economóa Pública) hicimos, bajo la responsabilidad de Fernando Tusell, el estudio de la introducción del IVA en España. Esto parece más adecuado que la utilización de modelos macro para un asunto así. Sin embargo, los modelos macroeconómicos de equilibrio general dinámicos y estocásticos son útiles en sí mismos para problemas macro aunque efectivamente también pueden entrar en problemas micro como la reducción o incremento impositivos. Para ello primero estiman algunos parámetros por métodos tradicionales y luego calibran el modelo dando valores a otros parámetros de manera que el modelo replique lo más ajustadamente posible los datos disponibles. Una vez puesto a punto el modelo, se le puede preguntar cosas como, por ejemplo, en cuanto mejoraría el bienestar de los españoles si se rebajaran ciertos impuestos que están recogidos como variables del modelo. Esto es lo que de manera muy basta llamaríamos el estado del arte y, como se ve, no ofrece ninguna garantía de que el modelo utilizado sea “el bueno”. La respuesta sería distinta si el modelo de base fuera otro con otras variables distintas de aquella cuyas variaciones se quieren estudiar.

¿Es esto lo que queremos? Por ejemplo, el modelo puede postular una Cobb-Douglas con rendimientos constantes y ser calibrado con un valor determinado de la participación del trabajo. El caso es que esa variable, que es aproximadamente constante en los USA, no lo es en Europa y, ciertamente, tampoco en España, tal como mostraron Bentolila y Saint-Paul hace ya años.

Lo que verdaderamente daña la reputación de la Economía como Ciencia es la negligencia que constituye el dar por bueno para Europa un modelo que ha resultado apropiado para los USA. La política económica aconsejable puede ser muy diferente en un caso y en otro. Podría poner otros ejemplos adicionales a los ya mencionados, pero me limitaré a uno. Según agreguemos los activos financieros lo efectos de una política, por ejemplo monetaria,cualquiera pueden ser diametramente opuestos.

Son quizá estas consideraciones las que explican porqué muchos economistas serios permanecen en silencio, porqué no todos los que hablan saben lo que dicen o porqué, quizás, la ciencia económica tendría que hacer unos ejercicios espirituales ignacianos. Pero lo que quiero subrayar es que, volviendo al ejemplo de la utilización de la constancia de las participaciones de capital y trabajo en la producción, nunca entenderemos, si así especificamos el modelo, que ahí debajo hay una cuestión de poder de naturaleza nada sofisticada y muy clara. Los comentarios que TM no acaba de apreciar quizá sean útiles para destapar esos confictos.

Y destapar esos conflictos me parece urgente a fin de dejar de gestionar las cosas y empezar a cambiarlas.

«Comentarios al cubo» recibió 1 desde que se publicó el Viernes 12 de Marzo de 2010 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

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