Desde mi sillón

Un blog de la Red de las Indias

Grupo de Cooperativas de las Indias

….because the night belongs to lovers….

Desmitificando un poco la cuestión yo dirí­a que lo que he aprendido de Tristan e Isolda es esta estrofa de una canción pop ya antigua. En efecto los amantes parecen encontrarse realmente a gusto solo en la noche, temiendo el amanecer de cada dí­a.

Pero lo interesante no es dismitificar sino explorara el mito. En este caso no el mito originario, sino el mito que constituye en sí­ misma la ópera de Wagner Tristan UND Isolde y, además, tal como la ví­ y escuché el domingo 27 en el Teatro Real de Madrid.

Hay muchos aspectos de ese mito cada uno de los cuales me remite a otras ideas o tradiciones o pensamientos varios como en la música de RW que, como decí­a Muñoz Molina en el Babelia de sábado anterior, parece que, a medida que progresa, está cada vez más lejos del fin. Como la escritura de Proust decí­a él; como la ciencia dirí­a yo. Como el mar, inabarcable.

El primer aspecto serí­a el de la propia música. Perdóneseme mi ignorancia al respecto, pero tengo la sensación que, en esto, RW es crucial si queremos conocer el momento preciso en el que la tonalidad de hasta entonces deja paso a otra cosa que llegará hasta Scomberg y el timbre adquiere un tomo metálico que recogerá Mahler, tonalidad y timbre que estarán ya presentes en toda la música contemporánea.

Pero entonces ¿cómo es posible que a alguien como Nietzsche RW le pareciera en un momento dado un decadente? He ojeado el capí­tulo correspondiente del último libro de Trí­as, El Canto de las Sirenas, y, aunque no me he enterado muy bien, parece prí­stino el asunto después de oir y leer Tristan UND Isolde.

Wagner, en efecto, ama la noche como el lugar del nous, de la esencia, y odia el dí­a como el lugar del fenómeno. Justo lo contrario de Nietzsche, creo yo, para quien la noche es la metafí­sica obsoleta y el dí­a y la luz son la vida. La vida es dispersa y fragmentaria y la obsesión por la unidad, bien simbolizada por la cópula UND, es algo enfermizo, dirí­a el higienista de Sils Maria.

Y voy a un tercer aspecto que me concierne más personalmente, el de la relación entre pasión y conocimiento. Me pregunto cómo es posible que yo entendiera El Tratado de la Pasión de Eugenio Trí­as como arguyendo que no hay verdadero conocimiento sin pasión.

Puede haber una razón psicológica puramente de edad, pues leí­a este libro en la playa de San Jaime en Menorca al principio de los ochenta en un momento que no sabí­a muy bien si mi destino era el sexo o la ciencia. Puede que esto me llevara a una reunificación falsa.

Pero quizá hubiera algo más que ahora no puedo autentificar pues no encuentro entre mis desordenados libros aquel Tratado que tanto me hizo pensar y no hay ni una referncia a él en el capí­tuo sobre RW de la última obra de Trias que ya he citado.

Hoy me lo explicarí­a de una manera trivial. No hay conocimiento nuevo si no hay un enamoramiento pasional por la novedad salvadora. El resto es solo amor del que ya me despegué hace poco; pero no pasión. Sin esta pasión que te hace concentrarte en el objeto de la pasión y creer que esa pasión es la clave de tu vida y de toda tu sabidurí­a no hay revolución en el pensamiento sino solo rutina trivial. No hay eureka donde no hay orgasmo. Mejor dicho, es la exesperación del orgasmo anhelado la que lleva a la ansiedad de la proximidad del eureka.

Y dejo para el final un sombrerazo para la figura del Rey y marido engañado irremediablemente, figura de ninguna manera marginal que tiene una intervención en la ópera musicalmente muy seria y que el domingo fue primorosamente cantada. Es una figura que ejemplifica la armoní­a que ningún revolucionario puede dejar de anhelar. Amor desde luego pero un amor sereno, comprensivo y no posesivo que entiende la divinidad de la obsesión y perdona sin segundas intenciones ni rencor, accediendo así­ a un estadio superior del conocimiento.

«….because the night belongs to lovers….» recibió 0 desde que se publicó el Domingo 3 de Febrero de 2008 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia.

Pingbacks recibidos desde otros blogs

  1. […] entre el el hemisferio izquierdo y el derecho y la distinción wagneriana entre el día y la noche de la que hablaba en el post del domingo pasado. Además contestaba a las preguntas implícitas en ese post sobre la necesaria unión entre pasión y […]

Si no tienes todavía usuario puedes crear uno, que te servirá para comentar en todos los blogs de la red indiana en la
página de registro de Matríz.