Breves

Wir fahren nach München

Mapa-de-MunichSí, efectivamente, mañana por la mañana y muy temprano comenzaremos nuestra escapada a Múnich en dos etapas y en automóvil. Hoy he revisado el coche y parece que todo está en orden. No tengo ni idea por qué abandonamos por una semana nuestro refugio del Baix Empordà y nos largamos a pasear por Cataluña, Francia, Suiza y Alemania, y vuelta. Sospecho que es el deseo de dejar siquiera por unos días este país aburrido que durante todo un mes solo nos va dejar saber las temperaturas y el número de muertos en carretera. Pero también es posible que por debajo esté mi deseo de sentirme más joven, como cuando estas escapadas no me daban miedo y ni siquiera revisaba el coche. Ahora, sin embargo, reviso cien veces el mapa, calculo las distancias, trato de anotar donde podríamos parar por el camino en lugar de dejarnos llevar por la música de ópera alemana ya cargada en el coche o por el simple apetito. Pero además de miedo, a esta edad me molesta dejar de escribir en el blog partes cortas de una novelita que intento armar sin saber muy bien cómo. Si pierdo la concentración es posible que todo se venga abajo. Pero también es verdad que esta excursión me trae recuerdos de juventud, como el de Frau Klein, mi primera profesora de alemán, la que me transmitió los rudimentos imprescindibles para pasar una temporadita en Salzburg, todos los de esta bella ciudad a la que a no creo que nos acerquemos, y esas frases famosas como la del título que he puesto a este minipost si sustituimos München por Berlin o aquella de la que se reía tanto Frau Klein que compuse en honor a
Lilo Pulver : Ich habe mein geld mit Lilo Pulver gepulvert. Sea como sea el viaje se los contaré a la vuelta, y mientras tanto les dejo con lo último que he escrito en plan literario.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.