Artículos

Windham Lewis

El descubrimiento de Windham Lewis muestra mi ignorancia y me hace pensar ( ¡Oh sorpresa!) sobre el arte. El artista como esponja y el artista como productor de sublimidad. O, lo que es lo mismo, el arte como reportaje o el arte como visión. Por un lado inseparables: «también el futuro tiene historia» te dice Windham Lewis nada más cruzar el umbral de la exposición de su multifacética obra que ofrece la Fundación March. Pero, por otro lado, difíciles de reconciliar. La esponja tiene dos momentos. Primero absorbe todo y luego, si alguien la estruja, puede inundar todo, quizá escupir. El aura, indivisible proyección de lo sublime que a veces parece definir al arte, transparenta un artista que, lejos de absorber y escupir en momentos distintos, se ensimisma en lo místicamente estático. El primero es un testigo del hecho (posiblemente criminal), el segundo el autor del hecho (posiblemente criminal). El primero lee ávidamente (como hace todo) los periódicos, el segundo utiliza los periódicos para cubrir sus obra y librarla de la profanación del ojo infiel. El estrujador de la esponja habla sin parar e incluso ocasionalemente dice algo; el productor de aura y peseguidor de los sublime calla siempre comunicando así, cree él, lo inefable de su descubrimento. La pregunta es:¿puede una esponja ser sublime?

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.