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Transparencia, silencio y bail out

Rajoy hoy en portada de rtveEs una bandera de nuestros días. La transparencia es como una varita mágica que podrá evitar las trampas y la corrupción deteniendo quizá la decadencia de la forma democrática de convivir. Que esa decadencia existe y que igual sería bueno detenerla no quiere decir que la transparencia sea una buena receta para alcanzar el fin deseable. No hay, o yo no veo, ninguna característica de la transparencia que haga que con ella consigamos distinguir el verdadero perfil de las cosas de forma que dejen de estar borrosas.

Es como el silencio. Este es, sin duda, una forma de no responder, pero también se pude evitar dar una respuesta mediante la logorrea. Especialmente si nos referimos a una manera de ser o a algo íntimo. Puedo hablar tanto de ello que despiste al otro que quiere saber cómo soy y es posible que, de esa manera, oculte tanto el secreto como lo haría permaneciendo en silencio.

Nos encontramos con dos instancias, el silencio y la transparencia que muestran el carácter elusivo y deslizante de la verdad. Si queremos acercarnos a ella con alguna garantía trataremos de evitar respuestas oblicuas porque entonces la inclinación es ya una señal de por donde van los tiros. Digo esto porque el contenido más denso en verdad de la comparecencia forzada de Rajoy este mediodía para aclarar lo del rescate financiero sin condicionamientos macroeconómicos directos, habría que encontrarlo en su aparentemente simpática confesión de que, si algo de presión ha habido en este asunto, es la suya para convencer a Europa de que es una buena idea esta manera de rescatar al sistema financiero español a través de una línea de crédito desde el correspondiente fondo europeo al FROB. Una línea argumental oblicua.

Disfrazarse de gallego siéndolo es casi garantía de que se está diciendo la verdad. Así que ya sabemos cómo está el sistema con independencia de lo que digan esos auditores privados presuntamente independientes y sin intereses propios que pudieran estar interesados en valorar a más o menos alto unos u otros créditos determinados. Porque estamos en un sistema lleno de conflictos de intereses es por lo que uno no puede confiar en la transparencia y sí, en cambio, en que la insistencia en ella es muestra de deseos de desviar la atención.

¿Qué quiere Rajoy que no sepamos? Pues lo que ya sabemos. Que tanto hace años como en los últimos meses la reforma financiera se podría haber hecho con los datos del Banco de España y con un mapa de cómo ha de quedar el tamaño y la forma del sistema financiero, mapa que casi cualquier funcionario del banco de España podría haber haber diseñado. Las instituciones con dificultades podrían haber sido subastadas con los guiños de ojo adecuados a los grandes bancos y algún tipo de ayuda condicionada, tal como se hizo con Unnim. Si no se hizo así es porque se pretende tener una coartada para no enfrentarse con los políticos afines de las autonomías que domina el partido en el poder.

O eso es lo que creo. Ojalá me equivoque porque no hay tantos Goirigolzarris como para proceder de una manera diseñada desde la lejanía.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.