Pocas veces se habrán defendido con tanto ardor como en Camino de Servidumbre los tres pilares básicos de una sociedad capitalista generadora de riqueza: individualismo, libertad y espontaneidad. Quien crea que en estos tres grandes temas Hayek tiene algo de dogmático se equivoca de cabo a rabo.

Desde el odio a la uniformidad (en cualquiera de sus sentidos: igualitarismo o disfraz común) a la defensa de los Estados pequeños o incluso de lo confederal, pasando por su rechazo del laissez- faire o de lo definitivo o del sentido común -tan presentes los dos últimos en nuestra visión local del conservadurismo- o por la crítica de lo autoritario del líder, Camino de Servidumbre es un almacén de munición intelectual anticonservadora.