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Juan Urrutia

11 de octubre de 2009

The Commedy of the Commons

En relación con mi post sobre patentes de introducción,Carlos Boyle solicita mi comentario sobre este post. Ahi va aunque me siento como aquel tenor obligado por los aplausos a repetir un área…hasta que la cantara bien de una vez.

Aquí hay en juego varias cosas. La propidad privada y sus virtudes, la dudosa ventaja de la propiedad intelectual en general y, muy en particular, en el caso de bienes no rivales como el softwarwe por ejemplo. Solo se puede entender el post de referencia si se enmarca en todo esto y dentro de la lógica de la abundancia.

The Tragedy of the Commons se refiere a la propiedad de bienes tangibles como, por ejemplo, la tierra cultivable. La tierra es un bien rival pues si yo cultivo mucha, o muy intensamente una dada, queda menos para ser cultivada por otros. En este caso, si la tierra es comunal puede ocurrir que se sobreexplote:una tragedia pues resulta en una disminución de oportunidades para todos. De ahí la importancia de la propiedad privada de la tierra y, en general, de todos los bienes tangibles.

Pero ¿que ocurre con los bienes intangibles como una idea, una novela o un programa de softaware? Algunos, como por ejemplo un teorema, no pueden ser patentados; pero otros,como una novela, puede beneficiarse de la modalidad de propiedad intelectual que llamamos derecho de copia y otros, como una idea para desarrolar un producto industrial, puede ser patentados. En estos dos últimos casos se concede un monopolio temporal al “inventor”que se parece al monopolio eterno que detento sobre mi pieza de tierra. El el caso de la propiedad tangible ese monopolio me permite no solo explotarla sino prohibir a otros que lo hagan. En el caso de la propiedad intelectual, el monopolio temporal que otorga una patente o, en su caso, un copyright, también prohibe a cualquiera explotar mi idea durante unos años aunque la haya descubierto por su cuenta.

Todas estas instituciones sociales son un reflejo de la escasez y generan escasez. Sin embargo, hay casos en los que la copia es tan facil que no se puede hablar de escasez de la misma forma que no podríamos referirnos al lenguaje como escaso o generador de escasez.

En esos casos surge, entre otros fenómenos interesantes, el de el efecto-red que es al que se refiere al post que trato de comentar. Cuando unos agentes sociales están en red, se tiende a hablar el lenguaje que habla la mayoria, de forma que un lenguaje dado, el español por ejemplo, es hablado por el 80% de la población española mientras que solo un 20% habla catalán, gallego, euskera, bable o caló. De la misma forma cuando uno tiene que decidirse sobre qué sistema operativo usa en su ordenador decidirá muy posiblemente (y salvo que medie un deseo apostólico) usar aquel que usa la mayoría para poder comunicarse con más gente más fácilmente.

Un problema interesante es si este efecto-red tiene consecuencias relevantes. Parecería que supone la oportunidad de establecer un estándar que arruina a los otros pero esto no es necesariamnete cierto pues, a falta de una artificial propiedad intelectual, siempre puede surgir una innovación trivial o una nueva manera de hacer las cosas que despalce a la anterior y que, empujada por la fuerza del propio efecto-red la entronice como nuevo estádar. Esta capacidad de contagio que se da en las redes es buena para la innovación y sería desgraciadamente hadicapada si se estableciera cualquier tipo de propiedad intelectual.

Si aceptamos en consecuencia que la propiedad intelectual puede no ser buena nos percatamos inmediatamente de que en el caso de los bienes intangibles en lugar de una Tragedia del Procomún podemos encontranos en medio de una Comedia del Procomún: la aparente sobreexplotación no tiene costes sociales, sino beneficios sociales.

Estos son mis comentarios al post de la Fundación P2P que Carlos me pedía. Espero que sirvan para entender mejor no solo ese post en concreto sino sobre todo el esfuerzo de dicha Fundación

3 Comentarios a “The Commedy of the Commons”

3 Trackbacks/Pingbacks

  1. Premio Nobel « Juan Urrutia 4.0

    [...] como una confirmación del interés que tienen dos de las preocupaciones recientes de esta blog. Ayer mismo escribí sobre los problemas de los Commons y la profesora Ostrom se ha ocupado de ello reconociendo, no que la tragedia puede convertirse en [...]

  2. Premios Nobel: Elinor Ostrom y la eficiencia de las comunidades auto-organizadas

    [...] La "Tragedia de los anti-comunes" es un concepto concebido por Michael A. Heller, profesor de la Facultad de Derecho de Columbia, describiendo un problema simétricamente opuesto al planteado por Hardin, donde los derechos de propiedad o la regulación dejan sub-explotados o sin aprovechar los recursos. Heller estudió el fenómeno en algunos procesos de privatización de la ex-Unión Soviética, sin embargo el contexto donde se hace evidente la anti-tragedia es Internet y los bienes intangibles, —como ocurre con el tema recurrente que trata este blog: los e-books. La mayoria de los libros publicados quedan "sub-explotados" o desaprovechados luego que los propietarios de sus derechos pierden el interés por la inviabilidad comercial de su re-publicación en papel, sin embargo Internet ofrece un medio donde esos bienes pueden ser aprovechados desencadenando la generación de más bienes y riqueza y hacer florecer nuevas comunidades. Es el derecho de exclusión del bien ejercido por los propietarios, quienes a pesar de tampoco aprovecharlo, impiden esa posibilidad. En esta misma línea, Juan Urrutia explica como la "sobre-explotación" no tiene costes sociales entre los bienes intangibles, sino beneficios: "The Commedy of the Commons" [...]

  3. «Tragedia de los comunes» descansa en paz... | Derecho a LEER

    [...] La "Tragedia de los anti-comunes" es un concepto concebido por Michael A. Heller, profesor de la Facultad de Derecho de Columbia, describiendo un problema simétricamente opuesto al planteado por Hardin, donde los derechos de propiedad o la regulación dejan sub-explotados o sin aprovechar los recursos. Heller estudió el fenómeno en algunos procesos de privatización de la ex-Unión Soviética, sin embargo el contexto donde se hace evidente la anti-tragedia es Internet y los bienes intangibles, —como ocurre con el tema recurrente que trata este blog: los e-books. La mayoria de los libros publicados quedan "sub-explotados" o desaprovechados luego que los propietarios de sus derechos pierden el interés por la inviabilidad comercial de su re-publicación en papel, sin embargo Internet ofrece un medio donde esos bienes pueden ser aprovechados desencadenando la generación de más bienes y riqueza y hacer florecer nuevas comunidades. Es el derecho de exclusión del bien ejercido por los propietarios, quienes a pesar de tampoco aprovecharlo, impiden esa posibilidad. En esta misma línea, Juan Urrutia explica como la "sobre-explotación" no tiene costes sociales entre los bienes intangibles, sino beneficios: "The Commedy of the Commons" [...]

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    1. José Alcántara José Alcántara

      Weizenbaum revisited

      Cuando Weizenbaum decía que «el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador» se refería a la aparición de la Inteligencia Artificial y de un futuro en el cual las máquinas reclamen, apoyados en esa inteligencia, derechos. En estas llega Microsoft, el mal hecho bits, que acaba de obtener una patente de software en los Estados Unidos que permite dar una vuelta de tuerca al ya viejo adagio: el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador, pero tendrá que luchar mucho para conservarlo frente a Microsoft y su patente. No sé cómo será el futuro pero, a corto plazo, parece que pese a lo que creía Weizenbaum, cuando se trate de apagar el ordenador el enemigo no serán las máquinas inteligentes, sino los humanos tontos y sus absurdas patentes de ideas.

    2. José Alcántara José Alcántara

      La llegada de septiembre

      No es sólo que, esta mañana, la primera lluvia de la temporada me hiciera parafrasear a Robert Duvall y su amor por el Napalm («Me encanta el olor a tierra mojada por las mañanas, huele a otoño»), es que esta tarde estuvimos en el jardín con Juan Urrutia y hemos tenido una de esas conversaciones interesantes y sugerentes que son más frecuentes cuando él está presente. Y parece ya claro: llegó septiembre, es la vuelta al cole. Ya hacía falta.

    3. Mario R. Durán Chuquimia Mario R. Durán Chuquimia

      Ecuador firma crédito millonario con China.
      Ecuador recibirá un crédito de mil millones de dolares destinados a financiar el plan de inversiones y proyectos petroleros. El préstamo tiene una tasa de interés del 6% anual fijo, a 4 años de plazo. Patricio Rivera, ministro de Finanzas ha precisado que este crédito no se pagará con crudo ni contempla ninguna garantía o colateral de petróleo hacia China. La salud económica de China, un dolar débil y el aumento de ventas en Asia impulsaran el alza de precios del petroleo
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    Meditaciones de agosto (Expansión, 25 de agosto)

    Claro que en agosto del 2007 me interesé por las hipotecas subprime y las reseñé aunque difícilmente podía imaginar ni el camino que había llevado a la burbuja ni las dimensiones de la misma o de los derivados generados a su socaire pues, como decía en el artículo de septiembre (¿Qué hará el BCE? Se admiten apuestas, Expansión, 3 de septiembre), toda esa innovación financiera me parecía inteligente y tendente a la eficiencia por la simple razón de que completaba mercados, idea ésta que mantengo a pesar de los pesares.

    Para las vacaciones del 2008 ya me mostraba más al tanto de sus peligros a pesar que durante el curso académico fueran otras las preocupaciones que me tuvieron entretenido. Ese agosto y bajo el título de Pasatiempos Vacacionales (Expansión, 6 de agosto) me preocupaba del problema de selección adversa asociado a la información asimétrica existente entre los bancos (especialmente de inversiones) que, ahora sabemos, empezaban a contratar los Credit Default Swaps (CDS) que les permitirían hacer un buen negocio cuando los bonos derivados creados a partir de las subprime (una forma de CDO o Colateralized Debt Obligations) empezaran a no hacer honor a sus compromisos debido a la imposibilidad de pagar las hipotecas subyacentes.

    Así que el problema planteado por la caída de Lehman no me cogió del todo desprevenido. El pasado verano y a propósito de un artículo ajeno que mostraba evidencia empírica sobre las ventajas de la innovación financiera para no pocas economías, volvía yo a mis ideas iniciales (Maniobras marineras e innovación financiera, Expansión, 7 de agosto). Mis miedos habían desaparecido aunque resultó que la tranquilidad duró poco pues ya a principios de este 2010 me estaba preguntado por el posible double dip y por los problemas del desapalancamiento, esos mismos que nos han traído por la calle de la amargura en España y que, a pesar de lo que se pensó a partir del viernes 23 del mes pasado, día en el que se hicieron públicos los resultados de los tests de resistencia en los países de la UE, continúan vigentes. Y así llego a este verano del 2010. La propia crónica que acabo de describir me sugiere tres meditaciones centrales: sobre la innovación financiero-empresarial denominada “originar y distribuir”, sobre el problema central de la información asimétrica y la correspondiente selección adversa y sobre los problemas de endeudamiento.

    Comenzaré por el modelo de negocio denominado “originar y distribuir”. Nadie lo ha explicado mejor que Sidney G. Winter en una declaración ante el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes de los EE.UU. de América. Glosando superficialmente algunos párrafos de la primera parte de su exposición yo traduciría el milagro de la industria hipotecaria como una cadena de contratos entre agente y principal que parece no tener fin. Aparecen los brokers que venden hipotecas sin ser empleados de una institución financiera y que, por lo tanto, no ponen demasiada atención en la calidad del prestatario. Continúa la cadena la institución financiera que pone el dinero (el originador) que actúa como un dealer que no se queda en sus libros con ese activo, sino que se lo pasa a unos titulizadores que empaquetan este activo junto con otros de distinta naturaleza y distribuyen esos paquetes troceados entre prestamistas que los adquieren sin saber muy bien de qué se trata más allá de que el rendimiento es muy atractivo y de que, a partir de un cierto momento, cuentan con una especie de aseguramiento a través de los mencionados CDO´s.

    Nadie a lo largo de esta cadena ha tenido incentivos para preocuparse de la naturaleza y calidad del nuevo producto financiero. Como enseñanza a retener es que no se puede confiar en una cadena que no tiene un final claro. Nada de sorprendente hay aquí excepto por el hecho de que faltaba un inversor final con incentivos a vigilar y prevenir las posibilidades de que su inversión no funcionara correctamente. Podemos afirmar que es la ausencia de Consejos de Administración con misiones claras la que hace que dudosos esquemas de naturaleza bien conocida no sean reconocidos como tales y puedan venderse como genuinas innovaciones financieras que, además, parecen apoyar a las clases más desfavorecidas.

    Continúo ahora con el problema de la información asimétrica. Dada la velocidad y amplitud con la que se generó y diseminó el modelo de “originar y distribuir” que acabo de reseñar no es extraño que las instituciones financieras más involucradas en la cadena descrita no tuvieran ni idea de lo que tenían en sus tripas ni de lo que podría valer con independencia de las cuentas que presentaban a las auditorías o agencias de rating.

    La incertidumbre era total y, si nadie sabía nada, es normal que todas y cada una pensara que las demás estaban como ella, in albis. Todas y cada una de las instituciones financieras eran como los compradores de un coche usado que sabe que el único que sabe de verdad el estado del vehículo es el vendedor. O, todavía peor, que no quiere saber nada pues, en el fondo, no entiende lo que hace y recela de ello. Desde hace mucho tiempo es bien conocido que ante un problema de selección adversa como este se seca el mercado y que no hay más remedio que lograr separar los buenos bancos de los malos. Ante una situación así cabe preguntarse si esto se ha logrado con los tests de resistencia y enunciar luego una especie de queja profesional.

    Estos tests de resistencia que tanto están dando que hablar son como una ciberturba convocada por quien corresponde y que permite, hasta cierto punto y a pesar de deficiencias obvias, tener una idea aproximada de la calidad de las instituciones financieras, hacer de ese conocimiento un conocimiento común con lo que desde ahora debería ser más fácil la relación entre bancos que podrá centrarse en problemas reales y no en sospechas levantadas por la información asimétrica. En cualquier caso quiero añadir que, como profesional de la llamada ciencia económica, me resulta incómoda la actitud de los grandes expertos en Economía de la Información que han sido incapaces de ofrecer algún esquema novedoso de signalling o de screening que permitiera a los banco ya sea señalarse como bancos buenos ya sea autoseleccionarse como tales al reaccionar a un mecanismo novedoso. No me vale argüir ahora que la ignorancia era y es tan grande que es imposible encontrar un mecanismo revelador. Si así fuera deberían haberlo dicho expresamente en su momento.

    Cierro con la problemática del endeudamiento de cada economía (público o privado, familiar o empresarial, interno o externo) y de la parte de ese endeudamiento que tiene cada banco ya sea para guardar hasta el vencimiento, ya sea para revender si la ocasión surge. El desapalancamiento se hará y se hará de una manera ordenada; pero deberíamos aprender algo más allá del reforzamiento de la regulación y supervisión. Ya hay novedades a examinar tanto en la nueva legislación americana como en las ideas que se barajan en distintos comités de Basilea. Pero, como última meditación, me gustaría usar este ejemplo del endeudamiento para pensar sobre la noción de riesgo sistémico.

    No podremos entender esa noción a no ser que utilicemos ideas de teoría de redes. No representa mayor riesgo el fallo de aquella institución que sea más grande, sino el de aquella que, ante las mismas dificultades, ocupe una posición central en la red de instituciones financieras puesto que su centralidad le hará susceptible de generar problemas cualquiera que sea el origen de las perturbaciones. Hay que reconocer que, en esto, los tests de resistencia no han ayudado aunque con la información obtenida deberíamos poder empezar a trabajar con diversas medidas de centralidad en la redes financieras para continuar investigando las medidas de regulación bancaria que quieran ir más allá de la imposición de mayores exigencias de capital cuantitativas o cualitativas.

    No quiero terminar sin añadir algo sobre la importancia del papel de los Consejos de Administración. No solo he afirmado que el peligroso negocio de “originar y distribuir” no se hubiera generalizado si hubiera habido Consejos responsables, sino que, de lo expuesto, se puede colegir que los problemas de selección adversa no serán fáciles de solucionar sin la colaboración activa de esos Consejos así como que sin ellos no hay esperanza de poner en marcha una regulación que realmente tenga en cuenta el riesgo sistémico bien definido.

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