Por debajo de todas las llamadas de los conservadores a la responsbilidad individual y de su énfasis en la cultura del esfuerzo y el trabajo de la que tanto alardean, parececería existir algo como la famosa teoría del valor trabajo tantas veces contradicha por los “hechos”. El último: la victoria de Usain Bolt en la final de los cien metros libres del campeonato del mundo de atletismo batiendo con una amplitud inesperada el record del mundo que él mismo ostentaba. No se esfuerza. Para ganar, dice, solo necesita “ser feliz en su Jamaica”. La idea de que “solo lo que cuesta vale” es puro calvinismo. Me temo que el mundo está tan bien hecho que lo que es cierto es que solo vale lo que no cuesta nada, lo que surge como por desbordamiento, como un don que se desparrama.
16 ago 2009
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[...] crowds out Talento. En miniposts he criticado el mantra de Joan Roig y la fe implícita en la teoría del valor trabajo. Y también he alabado al amateurismo, justamente en el campo del deporte, en este tiempo de [...]