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Tarea escolar antiestoica

Es mi tarea que los míos me encuentre, cuando vengan a visitarme, limpio y resplandeciente. Y mi placer solitario, ya perdida mi ansiedad.

Que por muchos cables que salgan de mi pecho, este no parezca solo una charca donde se crían los sapos; sino lo que es: una armadura de emperador romano.

Que mi rostro no pierda la sonrisa que refleja la imposibilidad de creerse del todo el espectáculo humano en toda su variedad.

Que mi reloj automático nunca quede parado por falta de meneo. Que mis moribundos compañeros de habitación no frenen mis ganas de bailar.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.