Tambores lejanos
Hoy me he encontrado sin hojas de afeitar afiladas. No he tenido máss remedio que utilizar una vieja que raspaba, me hacÃa escocer la cara y su roce con la barba sonaba como un disco rayado o como sonarÃa un papel de lija raspando madera. He recordado de repente a Gary Cooper al final de Tambores Lejanos. Ante la chica se afeitaba con su cuchillo y en seco en una especie de exhibicionismo análogo al desprendimiento del último velo.

