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    El desencadenamiento

    Fue precisamente en una de esas cenitas tempranas cuando, para mi sorpresa, Ramón rompió la costumbre y avisó a las guapas chicas que nos acompañaban que «Juan y yo tenemos algo raro que hacer» y, después de pagar la cuenta, nos despedimos de ellas hasta más ver. Ramón lideró el camino de vuelta al piso alto de la Calle Espalter lentamente y en silencio, silencio que solo rompió una vez dentro de ese su piso noble anunciando de sopetón que tenía un problema serio. Fue una explicación premiosa; pero en resumen, se trataba de que, como ya suponía que yo sospechaba, ese tráfico de cuadros y cuadritos era la ocasión…

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    No, no se veía venir

    Me tomaba mi tiempo, especialmente en esos días de otoño cuando las hojas dudan en el color con el que quieren presentarse, el blanco, el rojo o el que les queda del verde natural, tres colores éstos que me recuerdan infaliblemente a Iparralde, en donde siendo todavía bastante jovenzuelo yo había pasado un par de veranos aprendiendo francés en una casa de Ustaritz.

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    ¿Se veía venir?

    Fue así que mi amigo llegó a saber que había heredado no solo el piso alto de la calle Espalter número 2, sino también el garaje al que se accedía desde la calle Moreto y que estaba conectado en el subsuelo con un apartamento pequeño de la propia calle Espalter al que se cambió desde el que habitaba en Lavapiés.

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    Un Mundo Nuevo

    Todo comenzaría en la esquina simétrica de esas dos calles, un lugar misterioso que parecería estar vacío. El guardián de esa institución vive solo; pero tiene muchas visitas sexuales a las que pasea por el museo por las noches. Hace colección.

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    Arquitectura Espiritual: 4ªPlanta

    La cuarta planta es difícil de describir y todavía más difícil de justificar. No llega el ascensor a ella ni tampoco la escalera general, sólo una especie de estrecha colección de escalones desgastados. No dispone de ventanas sino que tiene una enorme cubierta transparente hecha de una especie de cristal resistente a prueba de rayos. Lo único original es una ilocalizable luz artificial que ilumina el exterior desde esa altura que alcanza esta cuarta planta: al norte los rascacielos, al sur la planicie, al oeste el verdor de los ríos y al este un descenso rápido hacia el mar. Una especie de cápsula de las que todavía se lanzan al…

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    Arquitectura espiritual: 3ª planta

    En la segunda planta comienza el recorrido del ascensor y la enorme superficie de éste sirve de nuevo espacio para libros un tanto inclasificables y, curiosamente, como complemento a los elementos de relajo de cada planta a partir de la segunda. En esta segunda planta, dedicada a la Literatura, este relajo es importante pues, así como la Economía puede ser difícil y su estudio genera mucho esfuerzo solo curable con descanso y posible salida de casa, tanto la filosofía como la literatura solo lo exigen cuando uno cree saber que «entender» en esas áreas no es necesariamente lo adecuado ya que el nihilismo es especialmente aplicable a ellas en el…

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    Arquitectura espiritual: 2ª Planta.

    Aunque la escalera continúa hasta la cuarta planta, a partir de esta segunda comienza un ascensor muy amplio que puede usarse desde la planta baja para facilitar el acceso a personas mayores. Se recomienda, sin embargo, que se use solamente a partir de esta segunda planta debido a que el contenido de esta y de la siguiente pueden marear de tal manera que llegue a hacerse necesaria la ayuda mecánica para cualquiera que se tome en serio esos contenidos, mucho menos técnicos y más elusivos que los de la primera planta. Uno entra pues en esta planta bien por la puerta a la que lleva la escalera, bien por la…

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    Arquitectura espiritual: 1ª Planta

    En el post anterior trataba de describir lo que entiendo como la forma de dotarme de vida con sentido a través de una forma de ser y de pensar que denominaba arquitectura espiritual y que trataba de explicitar a través de las cinco plantas de mi vivienda madrileña entre las que la planta baja sería «la puerta de acceso», decía en efecto: Es este acceso lo que constituiría la iniciación a la «arquitectura espiritual». Una escalera alta y sumamente empinada partiría de ahí y subiría a cada una de las otras cuatro plantas, a cada una de las cuales se accedería por medio de una puerta que daría acceso a…

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    Arquitectura espiritual

    Hace mucho tiempo ya que poseo tres casas en tres zonas distintas de la Península Ibérica. Una en Madrid, otra en Cataluña y una tercera en Bilbao. Cada una de ellas responde no solo a circunstancias específicas de mi vida, sino sobre todo a formas características de entender mi propia personalidad. Si bien Madrid responde a la conquista de mi presunta persecución del éxito profesional, tanto Cataluña como el País Vasco se pueden entender como dos distintas formas de ejercitar mi negacionismo de lo razonable. Mi casa de Foixà en Girona significa mi deseo siempre presente de vivir aislado y conocer el mundo solo por los periódicos y desde Europa…