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    Iluminaciones XII:La ilegalidad cotidiana

    En 1976 decidí y juré cometer una ilegalidad cada día. Era una manera rara de ser fiel a la rebeldía que sentía en un momento malo de mi vida. Durante unos doce o trece años fue fácil. Tiraba al menos una colilla al suelo público cada día. Pero dejé de fumar y la cosa se complicó. La fidelidad a la rebeldía se fue haciendo difícil. Durante una buena temporada no me abroché el cinturón de seguridad en el automóvil, pero también en esto flaqueé. Luego cada día me saltaba un semáforo, con el cinturón puesto eso sí, o cambiaba de acera evitando el paso de peatones. Más recientemente incluyo en…

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    Iluminaciones XI: La primavera

    Llegó ayer, justamente a las 16.30. Cruzan el Gran Río bellezas walkíricas que hacen atropellarse las aguas. Los estudiantes del Ramiro descienden por un afluente de la margen izquierda, por la ribera soleada, menos dos niñas aplastadas por sus mochilas, morenas, canijas y sucias: superdotadas. Más al sur, por otro afluente, esta vez de la margen derecha, desciende un mendigo timador que, disfrazado de banquero suizo en decadencia, intenta contarme por cuarta vez que necesita para el taxi que le lleve hasta su embajada. Y, en un recodo del Gran Río, se ha sentado, entre los dos afluentes, mi mendigo favorito: un campesino con camisa limpia que se corta el…

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    Iluminaciones X: Camus

    Hace ya casi un mes, Jean Daniel ofreció una conferenca sobre Albert Camus en la Casa Encendidada. Fue presentado por J.M. Ridao. Según esta presentación los dos amigos se enfadaron con ocasión de la Guerra de Argelia; Jean reprochando su tibieza a su amigo Albert. En respuesta a la carta de disculpa del primero, Camus respondió: «Lo importante es que ambos estamos desgarrados». Esta frase me descolocó de tal forma que no entendí casi nada de la conferencia de Jean Daniel. A pesar de ello tomé algunas notas que examinadas ahora casi no entiendo por lo que pienso que igual eran simples alucinaciones. Fíjense. ¿Cómo entender aquello de que «entre…

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    Iluminaciones VIII: Gozne

    Yo he nacido y vivido un buen montón de años en un mundo (no es una simple ciudad) en el que la distinción entre margen izquierda y margen derecha era crucial y no solo en términos ideológicos, sino también económicos, sociales y culturales. Así que no es de extrañar que tienda a ver a las cuidades como separadas en dos por un río que las cruza. Y eso pasá en Madrid también; pero con una difrencia: que los madrileños en general no distinguen el norte del sur desde dentro de la almendra y por lo tanto no saben si están al oeste (margen derecha) de la Castellana o al este…

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    Iluminaciones IX: La carne está pronta…

    .. pero el espíritu es flaco. Así, de pronto, no lo entendí y la inercia de mis neuronas lo registró justo al revés. Pero a medida que profundizaba cada vez más en el examen y exposición de sus desgracias en aquella esquina ventosa, entendí lo que este viejo amigo me quería decir:»…no, si me lo monto bien pero luego me encandilo enseguida y sufro de amores…». Comprendí inmediatamente que la cosa era seria y le invité a pasar a mi oficina a dos manzanas de esa esquina que le desató la lengua quizá por el cruce de vientos.Me contó que no había manera de engañar a su amante de toda…

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    Iluminaciones VII: ¡A otro hueso con ese perro!

    Todo es relativo en este mundo posmoderno en el que, lo que para unos es tortura, para otros es un bien de interés cultural. Hasta el canibalisno lo es. El otro día me hice una limpieza regular de boca y me dí cuenta de que me estaba deleitando con una delicatess: trocitos de huesecillo dental marinados en bicarbonato y, ¿saben qué?, estaban buenos tomados con moderación a media mañana. Así que propongo que el canibalismo como acto repuganante e indigno para el que fue y ya no es, se limite a la ingesta de carne fresca pues la de la carne ya reseca en cecina tampoco parece muy indigna…. para…

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    Iluminaciones VII: El guante de Urrutin

    Sobre la mesa Bidermeier del zaguán de mi casa, debajo de mi bufanda allí depositada ayer por la noche, yace un pequeño guante de cuero con metal incrustado.Un guante de mujer solitario es para mí algo tan turbador como la raiz del castaño lo fue para Roquintin. Se me vació el estómago instantáneamente y las nauseas posteriores no eran sino falsos avisos del sinsentido. Allí estaba el mero dasein apelmazado en lo que, de repente, se me representó como una bola peluda de deseo reprimido, estéril e invencible. Irrenunciable. Todo se difumina a mi alrededor y mi campo de visión queda reducido a una imagen fija plenamente rebosada por ese…

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    Iluminaciones VI: Cuento breve

    El otro día en el metro oí dos frases que, a pesar de su simplicidad, me impresionaron tanto que se me quedaron grabadas. Decía la voz de un jóven maduro, dirigiéndose a otro que yo no podía ver ni siquiera en el espejo del cristal de la ventanilla: «si en vez de dedicarte a cosas importantes pero sin interés, te dedicaras a cosas interesantes sin importancia, habrías leído mi post de hoy… Y en ese punto se paró el metro y el jóven maduro pareció haber abandonado el vagón. A toda prisa y en el último segundo entró en él atropelladamente un anciano calvo que aparentemente siguió la conversación con…

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    Iluminaciones V: El tercer sector

    Entre el sector público y el privado hay algo que se denominó en su día el Tercer Sector y en el que entran todas las muy variadas actividades sin ánimo de lucro. Su aportación al PIB de cada país se cuantificó en su día y no era en absoluto despreciable. Hace años escribí sobre ello y más en concreto recuerdo un artículo aparecido en la Revista de Occidente en el que trataba de entender a las Fundaciones como parte de ese sector y de la Economía Social. Desde entonces hasta ahora hemos pasado por la «obligatoriedad» de la Responsabiliad Social Corporativa (RSC), por la crisis de la Cajas de Ahorros,…