Situaciones y ciberturbas
Cualquier lector asiduo de este blog habrá notado un interés extraño y nuevo sobre el situacionismo y sus realciones con el posmodernismo pasando por el punk.
Miremos lo que dice la wikipedia sobre lo que se supone que es una situación (con énfasis añadido por mí):
En el sentido de los situacionistas una situación construida es un momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos, es decir tanto la realidad como los acontecimientos son fruto de una construcción previa minuciosamente preparada por poderes fácticos y no legitimada por los medios de comunicación que juegan un papel fundamental en la creación de acontecimientos.
El situación(ismo) rechaza la actitud pasiva y conformista ante la realidad, el ser humano, como sujeto es el encargado de llevar a cabo la construcción de situaciones dado que él es el fruto de su historia, proponen al sujeto lógico como único responsable del devenir de su existencia. En un lenguaje más teórico la construcción de una situación es la edificación de un microacontecimiento transitorio y de un juego de acontecimientos para un momento único de la vida de algunas personas. Ella es inseparable de la construcción de un ambiente general relativamente más durable en el urbanismo unitario.
Curiosamente esa especie de definición un poco tosca de lo que se entendía por situación se parece a lo que cincuenta años más tarde se ha dado en llamar ciberturbas. Me interesó eso de las ciberturbas como un fenómeno asociado a las tecnologías de la información y con cierta independencia de algunas en particular como pudo ser la del 13-M. Mi pequeña aportación fue relacionarlo con el aburrimiento. Como resulta que el aburrimiento parecería que toma cierto volumen ontológico en el mundo situacionista, o al menos eso he entendido en el libro de Sadie Plant, me preguntó en qué medida una ciberturba no sería la realización subrepticia de una situación.
La diferencia principal parecería ser que la ciberturba es espontánea y totalmente contraria a ser producida por ninguna fuerza fáctica. Yo diría que es como un festival de tribus, cualquiera de ellas siendo a su vez una pequeña red muy tupida con sus propias normas sociales conformadoras de su identidad diferenciada.
Parecería fácil hacer una distinción aparentemente útil diciendo que en la situación había un trasfondo político “tradicional” que no puede dejar de distinguir lo superficial de lo profundo mientras que la ciberturba es más bien posmoderna en el sentido de que no se distingue aparentemente entre la realidad y su apariencia. Es ésta la que es “realmente real”. Y lo bonito es que en esta caso hay una razón epistemológica para que esto sea así. Solo a través de una ciberturba podemos estar seguros de que algo sea conocimiento común y no solo conocimiento mutuo de orden N.
Si todo esto es cierto nos encontramos con que la potencia de los situacionistas se multiplica en este mundo ciberpunk por un factor grande y el próximo mayo del 68 ( por ejemplo el mayo del 2018) cuando todavía arrastremos los efectos del último temblor económico y de las desigualdades escandalosas que ese temblor habrá descubierto.
Que se agarre el mundo. No es la Rusia de la corrupción o el peligro nuclear de Irán. Es nuestra juventud que estará aburrida y sabrá que los demás jóvenes del mundo saben que están aburridos.
