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¿Simples utopías digitales?

En respuesta a mi último post, David de Ugarte (DU) responde con una buena explicación de una diferencia que resulta ser crucial para mi comprensión de lo que significan la contextopedia y la Sion digital.

Escribe Ugarte: «En realidad de lo que estamos hablando es de la diferencia entre individualización e individuación. Mientras la primera es en realidad una forma de socialización entre pares, no mediada por instituciones, castas o capas de ningún tipo, la segunda representa una forma de aislacionismo, de separatismo personal que acaba afirmando, al fin, la imposibilidad de la comunicación con el otro en el más puro relativismo cultural. Mientras la primera surge de la posibilidad de renegar de los intermediarios, la segunda surge de renegar de la vida social».

Creo que la distinción corresponde con la que yo hací­a en mi post entre institucionalización del individuo e inviduación. La individualización de DU corresponde pues a la eliminación de instituciones intermedias tal como creo haber dicho yo.

Ahora entiendo que en el sionismo digital no hay espacio para mi individuación que, como ve él muy bien, se refiere al rechazo del etiquetado a favor de una individualidad irreductible a ninguna identidad colectiva.

O.K.Pero entonces creo entender que mi individuación serí­a en el lí­mite como el bosque encantado de la contextopedia.

Ahora bien, el sioninismo digital es un topos imaginado que no es material; pero que tiene que vivir en tes dimensiones. Lo interesante es ver cómo se desarrollan las tensiones entre la comunidad virtual de iguales, poco condicionada por la escasez y la necesidad de expulsión que surge de la ineluctable presencia de ésta en lo organizado territorilmente.

No consigo ver la diferencia, más allá de las nuevas tecnologí­as entre una Sion y una comunidad hippy en la que algunos de mi edad creí­mos poder refugiarnos hace una eternidad.

El amor universal junto al «do your own thing man» eran entonces el equivalente a la intención de hoy de unir la repulsión por el etiquetado empobrecedor con la no renuncia a la vida social, algo que quizá hoy es más realizable gracias a la virtualidad hecha posible por la digitalización.

No sé si este mensaje en botella que ahora me llega de DU, en amable respueta a mi llamada de socorro, solucina todas mis torpezas de comprensión; pero, además de agradecerlo, creo que simplifica la charla y ofrece ideas con las que, por lo menos, deberí­amos jugar un poco.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.