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Resaca de la Diada

Rara vez me quedo hasta el final de El Gran Debate de Telecinco los sábados en horario de noche. Pero ayer lo hice pues me interesaba palpar el sentimiento general después de la Manfestación del día 11 en Barcelona. Es un progranma inteligente y muy bien llevado por Jordi González y Sandra Barneda aunque con un exceso de publicidad.

La cadena había invertido en un macrosondeo del que no conozco las características, pero que no creo sea muy diferente en sus resultado de los que parece se han llevado a cabo por otros medios sobre el sentimiento independentista en Cataluña. Había varios resultados interesantes que no recuerdo en detalle pero que puedo reproducir de forma aproximada. Cerca del 70% quieren un referendum sobre la independencia. Alrededor del 50% votarían que sí a esa independencia y sobre todo lo harían por razones económicas aunque no faltan los que lo harían por razones identitarias.

Las razones económicas tienen que ver con el déficit fiscal que estaría sufriendo Cataluña en el actual sistema de financiación autonómica. Si no me confundo esto se debe a que, de toda la recaudación fiscal en Cataluña, casi la totalidad (no toda pues hay figuras impositivas cedidas) iría a la Hacienda Central que sería la responsable del gasto corriente de la Generalitat, de realizar las inversiones nuevas en Cataluña, y del mantenimiento de las anteriores, nutriendo además el fondo de compensación interterritorial (o como se llame) que nunca podría ser de tal naturaleza y tamaño que llegara a romper el orden previo del pib nominal per cápita entre las autonomías. Los detalles aquí

La parte más floja del debate fue la breve confrontación entre dos economistas que no supieron explicar ni bien ni mal las cuentas y la relevancia de ese presunto déficit fiscal, pero que por boca de uno de ellos, Robespierre Centeno, consiguieron complicar la cuestión hablando del superávit comercial o de la carga de la deuda que Cataluña tendría que soportar en caso de secesión. Ante la falta de sustancia en los detalles de los argumentos económicos, la cuestión se planteaba muy simplificadamente en torno a si el nivel de vida después de la secesión, suponiendo que fuera posible, sería más alto o más bajo que antes. Otra vía muerta para la discusión pues depende de detalles de los que nada sabemos.

A falta de los detalles necesarios lo interesante fue contemplar dos posturas irreconciliables. Para unos esa independencia es imposible porque exigiría un referendum en todo el Estado y porque, aunque el ámbito fuera solo el de Cataluña gracias a una reforma constitucional, la mayoría de los catalanes votaría que no por miedo e incertidumbre. Para los otros eso habría que verlo por lo que el referendum en Cataluña debería hacerse cuanto antes.

Pero lo que mereció más mi atención fue la discusión sobre si es o no coherente pedir simultáneamente la independencia y un pacto fiscal que arregle el déficit que Cataluña cree tener en relación a otras autonomías del régimen común. Los partidarios de frenar la secesión, esos de siempre, decían que si pides lo más, la independencia, para qué vas a pedir lo menos, es decir el pacto fiscal. Los partidarios de aventurarse por el camino de la posible secesión, argüían, y con razón a mi juicio, que solo faltaba que después de torpedear la independencia, se frenara luego el cambio fiscal precisamente porque se pedía la independencia. Más allá de que haya voces autorizadas que no ven la posibilidad de ese pacto por razones de federalismo fiscal, este es el argumento que no puedo escuchar sin enfurecerme pues revela el paternalismo malintencionado del centro. Si no puedo largarme quiero ser tratado como creo que merezco con total independencia de mis deseos de secesión. Este es el argumento correcto.

En cualquier caso, tanto la intervención de un senador de CIU como la opinión de algunos de los contertulios, apuntaba hacia un cambio constitucional que convirtiera el Estado Español en un Estado Federal como hay muchos. Este argumento me es más simpático en sí mismo y sobre todo porque me parece que conduce rápidamente al estado Confederal, el más acorde con las características de nuestro tiempo.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.