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Profesionales y amateurs

En mi último post afirmaba que si liberalizamos el uso de sustancias dopantes que mejoran el rendimiento deportivo, acabarí­amos con dos tipos de deporte diferenciados: el profesional y el amateur.

En el primero, se consumirán toda clase de sustancias y se experimentará sin parar, se batirán records y se generará todo un sector económico con mucho espectáculo televisivo y enormes derechos de emisión. En el deporte amateur no habrá dopaje y se practicará solo por placer y para convertirse en un pequeño héroe local. La diferencia de salarios será grande y consistirá en gran medida en las «rentas» de las estrellas, «rentas» éstas que son las que llevan a algunos a decidirse por el estrellato aunque esto pueda perjudicar la salud.

No creo que esta conclusión sea obvia a pesar que los amables comentaristas no se han referido a ello. ¿Por qué ocurrirí­a algo así­? En mi post estaba aplicando de manera subconsciente las ideas que dos colegas de la universidad de Murcia utilizan para hablar de artistas ( ver Artistic Markets and Intellectual Property Rights de Franciscó Alcalá y Miguel González-Maestre )

En ese mundo del arte hay, según estos dos economistas, demasiadas estrellas que cierran la puerta a otros muchos artistas que podrí­a surgir renovando el arte y llegando a ser estrellas ellos mismos.

La razón de esta indeseable situación en los mercados del arte estriba en la existencia de derechos de propiedad intelectual. Estáticamente podemos decir que es intuitivo que cuanto menores sean estos derechos habrá menos estrellas y más artistas , si no amateurs, sí­ asequibles y digamos que normales. Dinámicamente y a largo plazo los autores citados muestran que la reducción en los derechos de propiedad propiciará la emergencia de más estrellas nuevas y disminuirá, en cualquier caso, la «renta» de las estrellas.

Como los derechos de propiedad intelectual son barreras a la entrada, tenemos que saber si la liberalización del dopaje constituirí­a una disminución de esas barreras. A primera vista parece que no; sino que prohibir el dopaje de manera efectiva es lo que serí­a equivalente a reducir las barreras de entrada al estrellato. Sin embargo esto serí­a así­ solo si la prohibición fuera efectiva para todo el mundo, cosa imposible ya que aparecerí­a inmediatamnente un mercado negro.

Mi afirmación del dí­a pasado, por lo tanto, tiene que estar basada en un argumento más sofisticado. Se tratarí­a de darse cuenta de que liberalizar el dopaje acabarí­a llevando a la eliminación del deporte de las estrellas debido al aspecto suicida del mismo y al rechazo que esto producirí­a en la mayorí­a de los deportistas prometedores. Así­ se generarí­a una única clase de deporte, el amateur, en el que no hay estrellas rutilantes universales y tampoco «rentas» altas. El deporte profesional se habrí­a convertido en un agujero en el que se entra, pero no se sale…con vida.

No estoy seguro de que mi clarificación sea muy clara; pero al menos yo me siento más cómodo.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.