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Juan Urrutia

20 de octubre de 2009

Por fin, la filosofía

Alex Rosemberg es un clasico de la Filosofía de la Economía que, después de un periplo por la filosofía de la biología, vuelve a interesarse (quizá solo temporalmente) por la ecomomía a raiz de la crisis y de la reflexión que sobre algunos de sus aspectos se ha empezado a hacer por parte de algunos economistas que, al menos , han notado que hay un cierto malestar teórico.

A partir del famoso artículo largo del Krugman en el Magazine del N.Y.T. que, en tono no muy simpático atribuía ignorancia a casi todos los macroeconmistas de agua dulce, es normal que éstos economistas o los que se solidarizan con ellos, hayan reaccionado con cierta virulencia acusando a su vez a Krugman de no haber leído nada en los últimos veiente años.

Entre estos economistas destaca por su palabra afilada y su nada dismulada ira, David Levine que escribió una carta abierta a Krugman que ha focalizado el otro polo de las posturas encontradas. Por eso me parece interesante escuchar durante una hora una conversación (que me llega através de DT) entre David y Rosemberg que se realiza a través de skype,

También es recomendable leer el artículo de este último en respuesta al que Cochrane escribió en respuesta al de Krugman tratando de templala ira que la discusión estaba generando.

Las cornetas del sétimo de caballería anuncian la llegada de la Filosofía. Por fin!

3 Comentarios a “Por fin, la filosofía”

  1. David de Ugarte

    Mi impresión personal es que la vehemencia de este debate refleja de alguna manera la peligrosa crisis de legitimidad que la crisis ha producido en EEUU. Basta buscar en google “Wall Street coup” para darse cuenta de que un peligroso meme se extiende por el tejido social norteamericano…

  2. Juan Urrutia

    Gracias por este comentario bien acertado.Si se extiende la idea de que Wall street realmenta ha dado un golpe de Estado, aparecerá como evidente que el estado ha sido capturado. en estas circunstancias, la banca se podría ver obligada a reinventarse como una simple utility sin capacidad de innovación. a no ser, claro,que haga un esfuerzo por presentarse como un agente social involucrado con los statehoders.

1 Trackback/Pingback

  1. Wall Street’s coup: historia de un meme | Sociedad de las Indias Electrónicas

    [...] un caso o en otro, parece que hemos llegado más allá del malestar en la teoría. Nunca desde el crack del 29 el sistema económico había sido cuestionado por sectores sociales [...]

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    1. José Alcántara José Alcántara

      Weizenbaum revisited

      Cuando Weizenbaum decía que «el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador» se refería a la aparición de la Inteligencia Artificial y de un futuro en el cual las máquinas reclamen, apoyados en esa inteligencia, derechos. En estas llega Microsoft, el mal hecho bits, que acaba de obtener una patente de software en los Estados Unidos que permite dar una vuelta de tuerca al ya viejo adagio: el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador, pero tendrá que luchar mucho para conservarlo frente a Microsoft y su patente. No sé cómo será el futuro pero, a corto plazo, parece que pese a lo que creía Weizenbaum, cuando se trate de apagar el ordenador el enemigo no serán las máquinas inteligentes, sino los humanos tontos y sus absurdas patentes de ideas.

    2. José Alcántara José Alcántara

      La llegada de septiembre

      No es sólo que, esta mañana, la primera lluvia de la temporada me hiciera parafrasear a Robert Duvall y su amor por el Napalm («Me encanta el olor a tierra mojada por las mañanas, huele a otoño»), es que esta tarde estuvimos en el jardín con Juan Urrutia y hemos tenido una de esas conversaciones interesantes y sugerentes que son más frecuentes cuando él está presente. Y parece ya claro: llegó septiembre, es la vuelta al cole. Ya hacía falta.

    3. Mario R. Durán Chuquimia Mario R. Durán Chuquimia

      Ecuador firma crédito millonario con China.
      Ecuador recibirá un crédito de mil millones de dolares destinados a financiar el plan de inversiones y proyectos petroleros. El préstamo tiene una tasa de interés del 6% anual fijo, a 4 años de plazo. Patricio Rivera, ministro de Finanzas ha precisado que este crédito no se pagará con crudo ni contempla ninguna garantía o colateral de petróleo hacia China. La salud económica de China, un dolar débil y el aumento de ventas en Asia impulsaran el alza de precios del petroleo
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    Meditaciones de agosto (Expansión, 25 de agosto)

    Claro que en agosto del 2007 me interesé por las hipotecas subprime y las reseñé aunque difícilmente podía imaginar ni el camino que había llevado a la burbuja ni las dimensiones de la misma o de los derivados generados a su socaire pues, como decía en el artículo de septiembre (¿Qué hará el BCE? Se admiten apuestas, Expansión, 3 de septiembre), toda esa innovación financiera me parecía inteligente y tendente a la eficiencia por la simple razón de que completaba mercados, idea ésta que mantengo a pesar de los pesares.

    Para las vacaciones del 2008 ya me mostraba más al tanto de sus peligros a pesar que durante el curso académico fueran otras las preocupaciones que me tuvieron entretenido. Ese agosto y bajo el título de Pasatiempos Vacacionales (Expansión, 6 de agosto) me preocupaba del problema de selección adversa asociado a la información asimétrica existente entre los bancos (especialmente de inversiones) que, ahora sabemos, empezaban a contratar los Credit Default Swaps (CDS) que les permitirían hacer un buen negocio cuando los bonos derivados creados a partir de las subprime (una forma de CDO o Colateralized Debt Obligations) empezaran a no hacer honor a sus compromisos debido a la imposibilidad de pagar las hipotecas subyacentes.

    Así que el problema planteado por la caída de Lehman no me cogió del todo desprevenido. El pasado verano y a propósito de un artículo ajeno que mostraba evidencia empírica sobre las ventajas de la innovación financiera para no pocas economías, volvía yo a mis ideas iniciales (Maniobras marineras e innovación financiera, Expansión, 7 de agosto). Mis miedos habían desaparecido aunque resultó que la tranquilidad duró poco pues ya a principios de este 2010 me estaba preguntado por el posible double dip y por los problemas del desapalancamiento, esos mismos que nos han traído por la calle de la amargura en España y que, a pesar de lo que se pensó a partir del viernes 23 del mes pasado, día en el que se hicieron públicos los resultados de los tests de resistencia en los países de la UE, continúan vigentes. Y así llego a este verano del 2010. La propia crónica que acabo de describir me sugiere tres meditaciones centrales: sobre la innovación financiero-empresarial denominada “originar y distribuir”, sobre el problema central de la información asimétrica y la correspondiente selección adversa y sobre los problemas de endeudamiento.

    Comenzaré por el modelo de negocio denominado “originar y distribuir”. Nadie lo ha explicado mejor que Sidney G. Winter en una declaración ante el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes de los EE.UU. de América. Glosando superficialmente algunos párrafos de la primera parte de su exposición yo traduciría el milagro de la industria hipotecaria como una cadena de contratos entre agente y principal que parece no tener fin. Aparecen los brokers que venden hipotecas sin ser empleados de una institución financiera y que, por lo tanto, no ponen demasiada atención en la calidad del prestatario. Continúa la cadena la institución financiera que pone el dinero (el originador) que actúa como un dealer que no se queda en sus libros con ese activo, sino que se lo pasa a unos titulizadores que empaquetan este activo junto con otros de distinta naturaleza y distribuyen esos paquetes troceados entre prestamistas que los adquieren sin saber muy bien de qué se trata más allá de que el rendimiento es muy atractivo y de que, a partir de un cierto momento, cuentan con una especie de aseguramiento a través de los mencionados CDO´s.

    Nadie a lo largo de esta cadena ha tenido incentivos para preocuparse de la naturaleza y calidad del nuevo producto financiero. Como enseñanza a retener es que no se puede confiar en una cadena que no tiene un final claro. Nada de sorprendente hay aquí excepto por el hecho de que faltaba un inversor final con incentivos a vigilar y prevenir las posibilidades de que su inversión no funcionara correctamente. Podemos afirmar que es la ausencia de Consejos de Administración con misiones claras la que hace que dudosos esquemas de naturaleza bien conocida no sean reconocidos como tales y puedan venderse como genuinas innovaciones financieras que, además, parecen apoyar a las clases más desfavorecidas.

    Continúo ahora con el problema de la información asimétrica. Dada la velocidad y amplitud con la que se generó y diseminó el modelo de “originar y distribuir” que acabo de reseñar no es extraño que las instituciones financieras más involucradas en la cadena descrita no tuvieran ni idea de lo que tenían en sus tripas ni de lo que podría valer con independencia de las cuentas que presentaban a las auditorías o agencias de rating.

    La incertidumbre era total y, si nadie sabía nada, es normal que todas y cada una pensara que las demás estaban como ella, in albis. Todas y cada una de las instituciones financieras eran como los compradores de un coche usado que sabe que el único que sabe de verdad el estado del vehículo es el vendedor. O, todavía peor, que no quiere saber nada pues, en el fondo, no entiende lo que hace y recela de ello. Desde hace mucho tiempo es bien conocido que ante un problema de selección adversa como este se seca el mercado y que no hay más remedio que lograr separar los buenos bancos de los malos. Ante una situación así cabe preguntarse si esto se ha logrado con los tests de resistencia y enunciar luego una especie de queja profesional.

    Estos tests de resistencia que tanto están dando que hablar son como una ciberturba convocada por quien corresponde y que permite, hasta cierto punto y a pesar de deficiencias obvias, tener una idea aproximada de la calidad de las instituciones financieras, hacer de ese conocimiento un conocimiento común con lo que desde ahora debería ser más fácil la relación entre bancos que podrá centrarse en problemas reales y no en sospechas levantadas por la información asimétrica. En cualquier caso quiero añadir que, como profesional de la llamada ciencia económica, me resulta incómoda la actitud de los grandes expertos en Economía de la Información que han sido incapaces de ofrecer algún esquema novedoso de signalling o de screening que permitiera a los banco ya sea señalarse como bancos buenos ya sea autoseleccionarse como tales al reaccionar a un mecanismo novedoso. No me vale argüir ahora que la ignorancia era y es tan grande que es imposible encontrar un mecanismo revelador. Si así fuera deberían haberlo dicho expresamente en su momento.

    Cierro con la problemática del endeudamiento de cada economía (público o privado, familiar o empresarial, interno o externo) y de la parte de ese endeudamiento que tiene cada banco ya sea para guardar hasta el vencimiento, ya sea para revender si la ocasión surge. El desapalancamiento se hará y se hará de una manera ordenada; pero deberíamos aprender algo más allá del reforzamiento de la regulación y supervisión. Ya hay novedades a examinar tanto en la nueva legislación americana como en las ideas que se barajan en distintos comités de Basilea. Pero, como última meditación, me gustaría usar este ejemplo del endeudamiento para pensar sobre la noción de riesgo sistémico.

    No podremos entender esa noción a no ser que utilicemos ideas de teoría de redes. No representa mayor riesgo el fallo de aquella institución que sea más grande, sino el de aquella que, ante las mismas dificultades, ocupe una posición central en la red de instituciones financieras puesto que su centralidad le hará susceptible de generar problemas cualquiera que sea el origen de las perturbaciones. Hay que reconocer que, en esto, los tests de resistencia no han ayudado aunque con la información obtenida deberíamos poder empezar a trabajar con diversas medidas de centralidad en la redes financieras para continuar investigando las medidas de regulación bancaria que quieran ir más allá de la imposición de mayores exigencias de capital cuantitativas o cualitativas.

    No quiero terminar sin añadir algo sobre la importancia del papel de los Consejos de Administración. No solo he afirmado que el peligroso negocio de “originar y distribuir” no se hubiera generalizado si hubiera habido Consejos responsables, sino que, de lo expuesto, se puede colegir que los problemas de selección adversa no serán fáciles de solucionar sin la colaboración activa de esos Consejos así como que sin ellos no hay esperanza de poner en marcha una regulación que realmente tenga en cuenta el riesgo sistémico bien definido.

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