Artículos

Pisitófilos creditófagos

Esta es mi última respuesta, por el momento, a un intercambio de pareceres entre varias firmas entre las que destaca la que da título a este post. Ese intercambio se produjo, en efecto, gracias al impulso de estos economistas-Lot, como ahora desean ser conocidos, por lo que bien merecen ser detacados en post aparte. La conversación hasta aquí puede seguirse en los comentarios a este post de hace unos días

Dejo aparte sus comentarios sobre Deleuze y trato de concentrarme en su argumento principal, contestando a sus afirmaciones tal como van emergiendo.

Nosotros de lo que hablamos es de cómo arrancar de nuestra mente, precisamente, (ese) totalitarismo cuando pensamos en Economía.

Hablemos de esto para tratar de acabar (también) con este totalitarismo. Para ello estaría bien tratar de identificarlo correctamente. Estos economistas lo intentan ingeniosamente, tal como ellos mismo nos dicen:

Estamos asistiendo a un intento de toma de poder (Internet incluida) por parte de lo que llamamos ingeniosamente “secta estocástica”, que incluye a los estocásticos mismos y a todos sus tiranizados. Hay en juego muchos puestos de trabajo y presupuestos, públicos y no públicos.
Es como si, en la Ciencia Jurídica, por ejemplo, los civilistas, bajo el lema “Donde más puro habita el Volksgeist es en los Códigos Civiles”, irrumpieran en escena queriendo coparlo todo, queriendo totalizar: “tú te callas, que eres un impuro”.
Estamos rozando el verdadero Islam. Nosotros solo reivindicamos la conexión de la Economía con la Filosofía Moral.

La analogía con el derecho civil como la Meca de la cultura jurídica ma gusta mucho quizá porque en su día yo casi caigo en esa atrabiliaria necesidad de pureza y de poder, en la exigencia del reconocimiento sumiso al poder de la inteligencia. Pero ya se me pasó. Ahora bien, no estoy seguro de que lo que llaman la «secta estocástica» sea la que pretende ser la piedra angular de la comprensión de los fenómenos económicos. Si por esta «secta estocástica» entendemos los llamados modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium models) que tanto impacto han tenido hasta ahora en macroeconomía y en política económica, entonces deberíamos reconocer que lo msmo podríamos hablar de la «secta del equilibrio general» o de la «secta dinámica» con lo que se vería que la presunta lucha por el poder no es sencilla de entender.

Pero estos economistas-Lot nos dan más pistas sobre lo que ellos aborrecen. Primero, parecería que lo que aborrecen es la cultura del paper.

Nos hemos tirado muchos años leyendo working
papers firmados (casi nunca en solitario) por economistas profesores de universidades, sobre todo americanas, y ha llegado un punto en el que estamos saturados, además de que no damos abasto.

La profesión en efecto ha crecido y es muy dificil estar al día de todo lo que se escribe, cada vez más en colaboración; pero esto no es nada malo y nestra posible incomodidad debe ser la misma que sienten otras profesiones académicas de las que sin embargo, no nos quejamos por una especie de respeto a la ciencia que, por cierto, no parece aquejar a los colegas de Lot&Cía. Su sana falta de respeto por el esfuerzo de la profesión y su rabia aparece ahora con claridad:

les reto a que me digan cuántos papers pueden ustedes leerse del Anual Meeting de 2010 de la Society for Economic Dynamics (completos, no solo Abstarct y Conlusion).
El primero que sale es este:
https://editorialexpress.com/cgi-bin/conference/download.cgi?db_name=SED2010&paper_id=1134
Tiene un título, para nosotros, arrebatador: «Emergence of Cooperation in Anonymous Social Networks through Social Capital. Immorlica, Lucier & Rogers. Universidades de Toronto y Northwestern-Evanston». Meto los autores y la universidades en el título aposta.
Desgraciadamente, en la página 3 comienzan las malditas fórmulas. A pesar de tener solo 10 paginitas, leerlo bien leído supone muchas horas de trabajo prosaico (nada poético, como la vida, como este magnífico blog).

Perdonen que haya mantenido en la cita la alabanza a este blog. Es una concesión a mi vanidad; pero ello no me impide expresar mi desacuerdo con este párrafo. El artículo al que reenvían (gracias) me parece atractivo, tanto que lo voy a intentar leer ahora mismo. Las matemáticas no parecen a primera vista imposibles, las refrencias se me antojan prometedoras y tanto el Abstract como la Conclusion me resultan interesantes. No se cuanto tiempo me llevará entenderlo de verdad, pero ya se lo contaré.

La insatisfacción es quizá comprensible y está bien expresada en lo que sigue:

El “¿para qué?” no lo predicamos de la Ciencia Económica, sino de las horas que nos cuesta leer estos papers que nos quieren hacer creer que la Economía no es «solo» una ciencia social empírica (no experimental).
Tras años, repito, a-ñ-o-s aguantando estoicamente el ninguneo, gracias al anonimato de la red (que nos permite sobrevivir al mismo, porque, en directo, ciertamente, quien va dando codazos, te acaba echando de la acera), estamos empezando a entonar el ¡basta ya!, apoyados en la cara de acelga que se les ha quedado a todos con el crash inmo-hipotecario.

Me adhiero a este ¡Basta ya! pues la arrogancia académica no hace sino contradecir lo que significa la búsqueda de la verdad o al menos de la coherencia. aparte de que el argumento de autoridad nunca ha sido muy convincente. Aunque no sé si tanto como para adherirme también a este exabrupto:

¡Bendita sea la burbuja inmobiliaria que nos va a permitir acabar con el intento de Gleichschaltung académico!.

Pero, una vez descargada la furia, llegan donde quieren, a la existencia de tres acercamientos diferentes lo que les permitirá identificarse con mayor nitidez:

1) Primero están los negacionistas bancaculpistas; mixtificadores interesados que quieren hacernos creer que la actividad (inmobiliaria) y el empleo son víctima de los financieros (y los políticos reguladores), de modo que, cuando se cure «la enfermedad crediticia» y, además, nos quitemos de encima un puñado de malos gestores, todo volverá a su maravilloso ser «burbujil» (¡cómo le gusta la inflación a la gente!, señores… además de «rajar» contra la banca).

Bueno, a mí no me disgusta del todo pues creo que hay elementos de esto en la crisis financiera, aunque estas mismas cosas pueden ser entendidas de diversas maneras. Pero continúan:

2) Luego estamos nosotros, los pisitófilos creditófagos, que defendemos la sencilla idea de que el sistema financiero-fiscal no tiene la culpa (antes al contrario, toda vez que la situación es administrable y está embridada) y que las deformaciones económicas que se ven están provocadas exclusivamente por la burbuja inmobiliaria y terruñística (son lo mismo), que supone, además, un vasto montaje piramidal-generacional, una especie de SIDA psico-socio-económico, solo entendible desde una óptica multidisciplinar.

Pero, me digo: esto es justamente en lo que estaba de acuerdo con la postura anterior. Sin embargo yo, y otros, perteneceríamos a una tercera opción:

3) Finalmente, estáis los burbujistas bancaculpistas, para los que la crisis sería de naturaleza intrínsecamente financiera, pero no solo no negáis la burbuja inmobiliaria, sino que la consideráis el factor desencadenante de aquélla.

Sí, también me veo aquí. Pero mi ubicación no importa. Lo que creo importa es que, en lo que sigue creo que se entiende la postura de estos economistas enfadados:

Al principio del pinchazo, curiosamente, los burbujistas fuimos corridos a gorrazos por no rajar contra la banca sino seguir con nuestro sempiterno dale-que-te-pego contra El Pisito & El Terruñito. Entonces era el momento más delicado del sistema financiero, cuando tenía que transigir con daciones en pago, etc.
Pero, conforme van completándose los cuatro años de crash y nos vamos metiendo en la parte fiscal del proceso, me temo que los que vamos bien peinados somos nosotros.

Bueno, su causa es la denuncia del pisito y el terruñito, expresión esta por lo que yo entiendo el provincianismo y la renuncia a viajar, la falta de movilidad geográfica. Que eso existe, de acuerdo. Que eso es la clave, pues no.

Se explican un poco más:

Y no lo digo, precisamente, porque estén triunfando cosas del tipo Animal Spirits (Akerloff & Shiller, libro que sí da gusto leer). Si no porque nuestra dinámica es mansa y nada frentepopulista. Por decirlo para que se entienda, somos Lot & Cía. mientras caía la lluvia de fuego y azufre sobre Sodoma.

Lo confieso, aquí me he perdido. Y, por lo tanto termino en la esperanza de no haber utilizado argumentos ad-hominem.

Comentaros bienvenidos.

Ahora, pido que la socarronería nos pase, de «economistas alumnos», a «economistas-lot», o sea, que se abandonen los argumentos ad hominem.

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.