Pequeños timos diarios y el dinero

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 10:39 am el Jueves, Julio 31, 2008

Desde ayer disfruto del viento cálido del Baix Emòrdà. Es de esperar que el tono de estos posts varíe a medida que me desestreso; pero, de momento, quiero comentarles algo sobre o que pensé hace unos días.

Hemos estado recortando El País para acumular los puntos necesarios a fin de adquirir un televisor extraplano por un módico precio. Cuando tuvimos los suficientes nos decidimos a ir al Carrefour de Alcobendas para recojerla. Un día caluroso y pesado llegamos y, cómo no, el televisor no estaba disponible. Sin duda un pequeño timo del que mi mujer ya protestó tanto en Carrefour como ante el periódico.

Este estilo de engaño es común. El otro día me encontré con que la copia de otro periódico que adquirí en un VIPS estaba ya expoliada del correspondiente recorte promocional. Es posible que estuvieran igual de mutiladas todas las copias disponibles. Un imperceptible timo no imputable a este establecimiento en el que, dicho sea de paso, todos los domingos me preguntan si no tengo tarjeta VIPS y si no quisiera tenerla.

Siempre contesto que no y que no la quiero, lo que es cierto, aunque luego resulta que sí tengo puntos de IBERIA, los quiera o no, puntos que nunca uso. Es irracional por mi parte no calcular los costes y los beneficios de entrar en esa especie de zoco; pero me siento como agredido precisamente por esa forma de empujarme a hacer cálculos que no quiero hacer y me justifico pensando que si me lo ofrecen es porque les debe venir bien a ellos y, en consecuencia, mal a mí. Es un razonamiento incorrecto, pero no explicaré ahora porqué.

Lo que sí explicaré es que estos pequeños timos me han retrotaído a la época en la que me enrollé en entender la naturalezadel dinero fiduciario. Un instrumento de cambio desde luego. Por eso mismo un depósito de valor y, cómo no, una unidad de cuenta. Pero algo que me interesó mucho en su mometo es mirarlo como lo hacía mi amigo Joe (Ostroy), como un dispositivo contable. La mejor manera de saber cuanto valgo es echar mano al bolsillo y saber de lo que dispongo contando lo que tengo.

Esta función tan práctica es la que desaperece con los pequeños timos a los que me he referido. Inflando la interpretación me atrevería a concluir que están en el origen del exceso de deuda privada que explica, creo, la rapidez de la caída en crisis de nuestras economías

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