Artículos

Pequeña crueldad innecesaria

Samuel Bentolila escribe el último post de Nada es Gratis anterior al anuncio de parada biológica y lo escribe como una especie de última palabra, hasta nuevo aviso, sobre el texto de la norma laboral que finalmente será aprobado como ley. Me lo leo de cabo a rabo con la esperanza nunca frustrada de aprender algo de su tabajo solo o acompañado. Posiblemente por la época ya estival recibe solo un comentario de Solotzo quien pregunta al autor del post qué opina sobre las sombrías predicciones de Santiago Niño Becerra.

He aquí la contestación de Sam:

En cuanto a Santiago Niño Becerra, no puedo tampoco opinar porque no he leído su libro sobre “El crash del 2010″, así que no conozco sus predicciones. Imagino que deben basarse en sus intuiciones y no en ninguna metodología estadística formal, pues por lo que yo sé no tiene ninguna publicación en revistas científicas solventes. En estas condiciones, no suelo conceder mucha fiabilidad a ese tipo de predicciones (eso no impide que a veces se acierte, como el pulpo Paul).

Me parece una contestación innecesariamente desabrida. La pequeña crueldad de la misma es fácil de detectar en el tono ya desde una primera lectura y no se entiende fácilmente por qué la usa Sam en contra de alguien al que es obvio no respeta pero sobre el que no debería arrojar la especie de parecerse al pulpo Paul. A no ser que el susodicho Sr. Niño Becerra haya ofendido personalmente a Sam. Sí, personalmente, pues si la ofensa es solo general y de caracter intelectual no hace falta esa fácil ironía cruel.

Y así llego a la arbitrariedad de esa pequeña crueldad. Con haber dicho que desconocía las predicciones contenidas en el libro ya era suficiente para satisfacer a Solotzo sin quedar mal pues, si ese señor no es merecedor de ser leído, no hay porqué haber perdido el tiempo leyendo su libro que paradójicamente cita Sam por el título sin que éste le venga mencionado en el comentario al que responde

Pero Samuel va más allá y dice que no cree que su (técnica) estadística sea fiable pues no escribe en las revistas serias: malo para Niño Becerra aunque en el mundo en que funciona igual no es tan letal.

Pero no es eso lo interesante. Lo que me importa es que quizá las predicciones en que se basa el Sr Niño Becerra no son de naturaleza cuantitativa sino tienen una naturaleza más parecida a la profecía. Si ahora ya la profecía, como la parábola, no tienen sitio en la profesión habrá que decirlo así al tiempo que se trata de distinguir el trabajo pretendidamente científico de las profecías o las parábolas más o menos afortunadas, una tarea que «profetizo» no es trivial.

Bueno quizá es que el calor del Baix Empordà me bloquea la mente y me pongo estúpidamente exquisito o borde. No quiero pecar de aquello que critico y mucho menos convertir mi crítica en algo afilado pues todavía me sobra sentido práctico como para no correr el riesgo de la ironía de Sam.

mm

Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.