Panel de economistas
Parece ser que el director nuevo de la OEP (Oficina Económica de la Presidencia), Javier Vallés, ha nombrado un panel de economistas para reflexionar y asesorar sobre la crisis.
Conozco a casi todos, incluso personalmente a algunos, y no tengo más que elogios que hacerles en general. Que es lo único que puedo hacer pues si, en particular, son los adecuados para entender bien la complejidad de lo que está pasando es algo sobre lo que no me puedo pronunciar pues no sabría medirla ni concluir de qué va esa complejidad, más allá de lo que ya he dicho en diversos artículos en Expansión.
Sin embargo la noticia me ha sucitado varias dudas o cuestiones o sugerencias.
La primera y más obvia es la ausencia practicamente total de economistas académicos. Y, sin embargo creo, con toda sinceridad, que por cada uno de los que están en el panel y para cada una de los previsibles rasgos de la complejidad de esta crisis, hay algien en la Universidad mejor que el mejor en ese campo de entre los nombrados. No es cuestión de dar nombres naturalmente pero, a efectos de entender de vivienda, de finanzas en general, de inmigración o de energía podría dar nombres de conomistas académicos realmente punteros que, desgraciadamente, no forman parte del panel.
La segunda cuestión hace referencia a la posibilidad general de contar con economistas de prestigio en el entorno del Presidente. Para empezar deberíamos preguntarnos por el cuerpo de Economistas del Estado. Unos están en oficinas comerciales del extranjero y otros se han pasado a la privada hace tiempo. Es una pena que este cuerpo no se prestigie sentando doctina de manera anónima como corresponde a servidores del Estado.
Y esto lleva a una tercera relexión o sugerencia. ¿ Sería conveniente contar con un Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia del Gobierno? Por un lado, la OEP no es lo mismo que ese Consejo pues sus componentes están encerrados en La Moncloa y, por otro lado, la figura de ese Consejo a la americana podría no encajar en un regimen político como el nuestro que no es presidencialista. Sin embargo debe de haber una manera de aprovechar el capital acumulado por economistas de gran predicamento en sus respectivos campos.
Quizá esta crisis sirva para que se abra esa dicusión de manera publica.

Julio 24th, 2008 a las 11:17
La parte positiva es que el debate económico se alejaría de la demagogia. La negativa es que los políticos probablemente no aguantarían opiniones económicamente correctas pero políticamente incorrectas y el invento se iría al traste.