Correo de las Indias

Juan Urrutia

  1. 29 de enero de 2012

    Al hilo de Davos 2012

    ¿En qué medida el cambio de sentimientos sobre la situación económica y social refleja o es causa del cambio en el tono general de la prensa? Me parece difícil saberlo pues hay muchos sentimientos contradictorios y hay mucha y variada prensa. Pero la reunión de Davos creo que me permite decir que, por fin, los economistas comparten hoy en su gran mayoría el sentimiento de que, como el mundo en general depende en buena parte de Lo que pase en Europa, es necesario afirmar a los cuatro vientos que la austeridad en la UE hay que tomarla a sorbitos, que la coordinación fiscal no pasa por la centralización o, al menos no necesariamente, y que medidas de reestructuración bancaria y de impulso del crecimiento deben tomarse tanto desde el BCE como desde los gobiernos nacionales coordinados en Bruselas, pero no deben tomarse por Bruselas.

    Esto de decir “ya lo dije yo” es de muy mal gusto, pero ¡caramba! algún mérito tenemos los que desde hace años, no meses, estamos abogando por inflación y eurobonos como un eslógan reminiscente de lo que hoy finalmente parece imponerse como discurso dominante con independencia de la Dutsche Krankheit a la que ya casi nadie parece prestar demasiada atención.

    Pero, por si acaso esta sensación mía refleja el tono de la prensa y ésta pudiera estar exagerando tal como le corresponde, no estaría mal que recordemos que hasta dentro de dos meses no podemos estar tranquilos pues ya hay al menos una bomba de relojería haciendo tic tac. Me refiero a que el 20 de marzo, tal como me recuerda AA, vence el plazo para que la banca privada internacional y sobre todo europea decida el % de quita de la deuda griega que admite voluntariamente. Si no se ponen de acuerdo y la quita se impone por parte de las autoridades europeas que corresponda, entra en funcionamiento un mecanismo financeiro diabólico. En ese caso, en efecto, los acreedores podrían reclamar el abono de los CDS (Credit Default Swaps) que muchas instituciones financieras, moviéndose en esa zona de sombra en la que se mueven, han emitido apostando por la no quiebra de Grecia. Si así fuera no solo quebraría Grecia sino que el sistema financiero europeo, y no solo éste, quedaría tocado de nuevo y de manera grave.

    Quizá podríamos pensar que esta mala situación, especialmente bancaria, llevaría a una reestructuración continental y habría no solo perdedores, sino también ganadores, pero es que además de que esa reestructuración llevaría años, el crecimiento se retrasaría demasiado y, lo que me parece más grave, la reacción de la gente sería muy irritada y posiblemente con razón. Dado que en el caso hipotético resaltado aquí la causa de la debacle sería una vez más financiera y especialmente bancaria, me parece muy difícil frenar la indignación contra ese sector que ya recibe invectivas bien serias de mucha gente que es influyente aunque no tengan conocimientos específicos de economía.

    Y el desconento social se extendería más allá de Europa a pesar de que en los USA no han cometido los mismos errores y el mundo se convertiría en un avispero del que huir, pero ¿a dónde?

  2. 25 de enero de 2012

    Fogonazos. II: Descendientes

    Ví la película de “nexpreso” Clooney el otro día y me sentí incómodo, aburrido e identificado. No puedo resistir la naturaleza en su manifestación más arrogante, húmeda y amenazante con plantas que se me antojan carnívoras, ríos infestados de peces con dientes y manglares con lampreas y culebras. Me siento ahogado y apenas si puedo resistir la tentación de huir y pisar el asfalto liberador. No me interesa nada la trama, que no desvelaré, ni la ambigüedad calculada del título pues tan descendientes son sus hijas como lo es él en relación a su ascendencia hawaiana, para no hablar del ecologismo vengativo. Pero, sin embargo, me siento identificado con ese padre agobiado. Naturalmente por mi parecido físico con el seductor Clooney, pero sobre todo con dos de sus frases que no puedo reproducir con exactitud pero que decían más o menos así: “nada es nunca la culpa de una señora” y, hablando del dinero que una buena educación de los hijos exige que pongas a su disposición si lo tienes, esa cantidad “debe ser suficiente para que hagan algo y no tanto como para que no hagan nada”.

  3. 24 de enero de 2012

    Democracia vs. autoritarismo.

    Ya me presenté en su día como un ARID (Ateo, Republicano, Independentista y de Derechas). Lo del ateísmo va bien pues ya muy poca gente cree de verdad, es decir cree directamente en la existencia real del dios personal de la Biblia. Lo del republicanismo me temo que ya se ha generalizado aunque el mérito no es de los republicanos precisamente. El independentismo empieza a proliferar y no solo aquí, donde aumenta en Cataluña claramente, sino en otros muchos sitios como Escocia, Holanda, Bélgica etc. A veces esto último ocurre a caballo de un cierto populismo, generalmente autoritario, pero otras veces puede resultar el banderín de enganche de una democracia no autoritaria. Algún día les hablaré de la deriva de mi independentismo que sería en cualquier caso democrático y no autoritario; pero hoy desearía comentar, desde mi derechismo, algo sobre el capitalismo de Estado como esa forma de pensar la economía que se correpondería con una democracia autoritaria como la húngara en el mejor de los casos o como una dictadura como, por ejemplo, la china en el peor de los casos o como la rusa en casos intermedios.

    Quizá la mejor manera de empezar a analizar el asunto sea recordando que el The Economist de esta semana nos sorprende con una portada que muestra a Lenín fumándose un puro de excelente vitola. Nos “regala” un especial sobre el capitalismo de Estado que, de alguna forma, complementa las dos semanas sobre capitalismo que nos ha “regalado” el F.T. Se trata de tener en la cabeza el caso chino y desde ahí comenzar a elucubrar comparándolo con un capitalismo que llamaríamos democrático, o liberal, o ilustrado. En estos últimos casos el marco social que permite el funcionamiento de la economía de mercado no sería el Estado, sino la sociedad civil y a sus construcciones. La comparación parece pertinente puesto que parece ser que, posiblemente debido a la crisis financiera o a su última manifestación en Europa hay mucha gente en nuestro ámbito occidental preferiría ser china en lugar de europea o estadounidense. Hablando de oportunidad y casi como una nota déjenme decir que si la crisis en su inicio parecía poner en entredicho algunas de mis ideas sobre el Capitalismo que Viene, especialmente la fe en el desarrolo de las finanzas, ahora la “salida posible” de la crisis parecería darme la razón en lo que respecta a las finanzas pues nada ha cambiado significativamene en este campo (y nada debería cambiar de momento si queremos que el crédito fluya), pero parecería contradecirme en cuanto a la conveniencia de la competencia en la medida que el interés se vuelve hacia un capitalismo a la china.

    El semanario The Economist, así como el diario F.T. defienden bien la ineluctabilidad de la economía de mercado, asociada a lo que hoy a veces llamamos capitalismo, como forma de generar bienestar para una gran mayoría de la población. Pero es justamente en este punto- en lo de la “mayoría”- que esa defensa se empieza a enredar pues nos lleva directamente al problema de la distribución que yo diría está por debajo de la fuerza que pudieran tener los recientes movimientos sociales. En efecto, si esa creación de riqueza no es para todo el mundo quizá fuera mejor un capitalismo autoritario o de Estado que obligara a repartir la riqueza que se creara. Pero en el fondo de este razonamiento está no solo el deseo de un poder fuerte y justo, sino la creencia en la benevolencia del líder (palabra abusada donde las haya) y la fe en su autoridad real.

    Pero es que estas dos últimas cosas -la benevolencia y la autoridad- no pueden ser ciertas más que en una mente ingenua. Además de los peligros ya detectados hace muchos años de la falta de información para tomar las decisiones correctas por parte de la benevolente autoridad, nos topamos inmediatamente con los amigotes del líder que le sostienen y distorsionan la competencia en su propio favor. La única forma de librarnos de este peligro es exacerbar la competencia hasta que se eliminen todas las rentas o lo que es lo mismo no haya poder diferencial de nadie, no haya monopolio alguno de ninguna clase.

    Ni la democracia ni la dictadura (o el capitalismo autoritario) garantizan nada a nadie en materia económica general o distributiva. Ambas parecerían ser compatibles con la economía de mercado por lo que hay que mirar a esta última para saber si es mas resiliente en un regimen o en otro. Por lo dicho en el párrafo anterior la cosa se me antoja clara. Pero quiero añadir que aunque no lo estuviera somos muchos los que estaríamos dispuestos a pagar un precio no pequeño por librarnos de la dictadura o del liderazgo desorejado que no está tan lejos como parece creerse.

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