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    Menudencias 4: Zapato de tacón y hoja de afeitar

    En mis paseos alrededor de nuestra casa durante la pandemia, con los que pretendía conjugar la exigencia médica de caminar con la imprudencia de no usar mascarilla, encontraba varias veces al día dos manchas de chicle pegadas al suelo con la forma de dos figuras claras, la de un zapato de tacón alto muy sexy y, subiendo por las escaleras del jardín a la casa, una imagen de un hoja de afeitar de aquellas antiguas que llamábamos gillets aparentemente nada sexy; pero que complementaba al zapato en un recuerdo de figuras o actividades rutinarias que conjuntamente resultaban sexualmente muy atractivas.

  • Breves

    Dos cicatrices

    Una de esas cicatrices es el resultado de pasearme con 6 años por el borde del jardín del lehendakari Aguirre en San Ignacio (Guecho)y resbalarme clavándome un hierro en mi rodilla Izquierda. La otra es el resultado de la necesidad médica para permitir que la sangre fluyera durante la operación de corazón a efectos de paliar el infarto setenta años más tarde.

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    Mi período crítico

    Al final del segundo tramo académico o quizá un poco antes comenzó lo que podría llamar mi período critico. Unos años llenos de acontecimientos inesperados y de muy distinta naturaleza pero que contribuyeron, todos ellos, a mi abandono de la actividad académica. Incluyo aquí los años que estuve ocupando la presidencia del Comité de Redacción del periódico Expansión.

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    ¿Verlassen o único?

    Siento que el sentimiento de abandono es algo muy difícil de superar aunque en ocasiones puede llegar a ser origen de ideas interesantes y hasta importantes para el futuro más allá del abandono. Vienen a mi mente dos ocasiones de mi vida en las que, lo que pudo ser un sentimiento de abandono, se transformó en un crecimiento personal.

  • Artículos

    ¿Dueño de mi destino?

    Repaso brevemente los dos últimos posts y caigo en la cuenta de que lo que parece no es lo real. En efecto, contrariamente a lo que parece ocurrir en el recuento de mis decisiones de cada tramo de mi vida académica, lo que es la verdad sin duda es que yo he seguido destinos que no eran los míos en realidad.

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    El segundo tramo de mi carrera académica

    Continué con mis intentos de publicación de buenos artículos de teoría económica así como de libros de cierta calidad a efectos de la enseñanza. Pero poco a poco estos esfuerzos se fueron complementando con una inesperada pluralidad de oficios en la que se mezclaban no solo la nuevamente recuperada enseñanza, sino además las visitas a centros extranjeros y,lo más inesperado, la coexistencia de distintos orígenes de rentas, desde la académica a la proveniente de la empresa privada.

  • Universidad de Colorado - Boulder
    Artículos

    El primer tramo de mi carrera académica

    Al poco tiempo de casarnos decidimos largarnos a los USA a fin de intentar hacerme con un doctorado en en la Universidad de Colorado en Boulder en donde ejercía Keneth Boulding, el perfecto maestro para mí según un alumno suyo que fue el responsable de mi deseo de estudiar Economía al más alto nivel. Fueron unos años estupendos tanto por los avances intelectuales como por el descubrimiento de la forma de vida americana en un momento de auge de las ideas propias de aquellos años en cuyos veranos los sesentayochistas de San Francisco se trasladaban a Boulder.

  • Artículos

    Menudencias 3: Una no pequeña

    Me comentan que no está clara la diferencia ente pequeñeces y menudencias. Si bien podríamos decir que todas las pequeñeces son menudencias, parece que no todas las menudencias habrían de ser pequeñeces y es cierto, pues hay menudencias que no son pequeñas y que pueden llegar ser de importancia. Ahora les pongo un ejemplo de menudencia no pequeña.

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    Mis años iniciales

    Mantener el orden sin ganarme la animadversión de los coleguillas. Una capacidad ésta que me ha acompañado siempre y está en el origen de mis no muy brillantes éxitos o de mis fracasos relativos con competidores más radicales que yo. Siempre he sido llamado a ocupar posiciones de responsabilidad y cuando trataba de ejercer ésta conseguí enfadar a mis colegas más críticos y radicales.

  • Glen Close en la película «The Wife»»
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    Mi Negritud

    Volví a ver la película «The Wife» y esa historia que contiene me confrontó una vez más con la negritud. Glen Close es esa esposa que ha sido la verdadera escritora de las obras de su marido quien sólo las corregía y les daba su nombre. Era una negra que no cobraba. Pero cuando conceden el Premio Nobel a ese marido, y él le agradece en público su apoyo, salta desbocada. Parece ser que porque solo le agradece el apoyo y no su negritud. La única explicación coherente de esa actitud es, para mí, que para ella la negritud, es decir, su incógnito, su invisibilidad, había sido el verdadero precio…