¿Cómo llamar a unas apostillas a los comentarios de TM sobre mis comentarios al desapalancamiento en Europa y España? Creo que solo cabe calificarlas de comentarios al cubo, algo que, en sí mismo, quizás sobra y es propio de un mundo lento en el que cabían las réplicas y las contraréplicas. En nuestro mundo líquido solo caben los comentarios rápidos aunque comenten unos comentarios muy largos como los de TM.
Que los peligros del desapalancamiento no son tan graves es algo que, aunque meramente sugerido en los puntos 1º y 2º de la tríada con la que comienza su parlamento, no puedo dejar pasar sin protestar. La gravedad de la deuda cuando ésta es cuasi-generalizda puede ser amenazante aunque los diferenciales de la deuda con algunos países no se hayan disparado y se coloquen bien las emisiones de los países más vulnerables, bien sea por el monto de su deuda, bien sea por su plazo medio de maduración. Y, por otro lado, sabemos muy bien lo que significa una devaluación reprimida o los efectos colaterales de una declaración de default. No creo que esa sea la situación del Reino de España, pero no dejemos que nuestro deseo nuble nuestra prudencia. Esta llamada a la contención parece especialmente adecuada cuando se piensa, como es el caso de TM, que la proliferación de comentarios es una buena señal pues mostraría que ya no hay peligro. No, esa proliferación puede ser de hecho la constatación de la existencia del peligro. Pero este punto es relativamente menor.
De mayor calado son los dos siguientes comentarios sobre comentarios (que ya no incluyen el mío espero). (más…)

