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Otra de Gil de Biedma

Será la astenia primaveral. O quizá ese deseo difuso de desaparecer o ese otro, tan corriente en mi entorno, de emigrar para no sufrir con la pobreza ambiental. Será, quién sabe, el aburrimiento que uno puede llegar a producirse a sí mismo o la profunda pena que genera el saber el fracaso seguro de las ilusiones de los jóvenes.

Ya está, de lo que se trata es de la coincidencia entre el final de la transición y el comienzo de la vejez.

Pero sea lo que sea lo que me produce una amarga dulzura está reflejado en este poema de Gil de Biedma que, una vez más, me envía Luis Escudero.

DE VITA BEATA

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, y en un pueblo junto al mar,

poseer una casa y poca hacienda
y ninguna memoria.No leer,
no sufrir,no escribir

y no pagar cuentas
y vivir como un noble arruinado,
entre las ruinas de mi inteligencia

Solo se me ocurre retirarme a Benidorm, sí precisamente a Benidorm, para cultivar silenciosamente mi dipsomanía entre una multitud sudorosa y anónima.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.