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Nostalgia de la Goulue

La_GoulueEn una coincidencia feliz, he encontrado un ejemplar perdido de mi Goulue, ese pequeño cuadernillo que te ofrecían en el restaurante de ese nombre, La Goulue, en la calle Madison de Nueva York, y que constituyó para mí un centro de referencia en Manhattan. ¿La recuerdan ustedes? Tal como les contaba hace muchos años aquí no es sino una especie de diminuta agendita en forma de carpetita de cerillas que en un tiempo me resultó muy útil para tomar notas que luego eran ampliadas y transferidas a este blog, y que se referían a las más variadas materias que me gustaría rememorar ahora.

No solamente la presenté oficialmente en el enlace recién mencionado, sino que la llevé conmigo a muchos lugares de los que luego tenía algo que decir. Por ejemplo, a Bilbao, en donde una vez y como resultado de una reunión tomé unas notas sobre Naciones, Estados etc. que luego he podido elaborar más in extenso y que además dieron pie en su día a una cierta publicación, o en donde también pude reflexionar sobre la importancia de mantener las distancias. O a Miami, en donde la arquitectura Deco me inspiró para pensar en el pensamiento esquinado que luego he llamado tangencial.

También me sirvió para reflexionar sobre el lenguaje aquí, o sobre las mentiras de los filósofos en este otro post irritado. Pero sobre todo la utilicé para recordar los parecidos que mi capacidad fisiognómica me fijaba en la memoria visual. Entre estos recuerdo el que resaltaba el parecido obvio entre mi padre, George Sanders, Eduardo Chillida y yo mismo, el que se me apareció en un fin de semana caluroso o el que la pereza me iluminó.

Y un día se acabó mi provisión de estos cuadernitos diminutos, lo que provocó en mí una reacción entre irritada y nostálgica con ocasión de la reubicación del restaurante en N.Y. y que ahora se repite al haber topado inesperadamente con un ejemplar extraviado y en blanco. Lo he encontrado justo el día en que decidimos hacer pellas y acercarnos a Toledo para para no perdernos el despliegue de la obra del Greco que conmemora el cuarto centenario de su muerte en esta ciudad. La utilicé generosamente y tengo comentarios que me gustaría compartir lo que seguramente haré a lo largo de los próximos días. Pero ahora prefiero limitarme a admirarme con la coincidencia entre una de las notas que tomé ese día de pellas y un viejo borrador que en su día no me atrevía publicar. En la nota que tomé en Toledo resaltaba la similitud entre un Sagrado Corazón de El Greco y Conchita, la ganadora del reciente concurso de Eurovisión. Esto me recordó el post autocensurado que ahora me atrevo a reproducir como colofón de este post:

Annie Lenox y Sonsoles Espinosa aparecen en una vieja entrada de mi Goulue como asociadas por alguna razón. Creo que era por un parecido razonable entre ambas. Pero lo interesante no es el aire de familia, por así decirlo, sino saber en qué consiste exactamente eso que tienen en común. Ambas cantan, de acuerdo; pero no es eso lo que me llama la atención. Lo que me intriga es que las dos me sugieren una mujer disfrazada de hombre travestido. Y eso produce no solo morbo; sino sobre todo perplejidad neuronal. El cerebro se paraliza y llega sola y limpia la belleza de una y otra.

annie lennox sonsolesespinosa

En el próximo post hablaremos de Toledo.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.