Neurología

Archivado en: dietario — Juan Urrutia a las 6:02 am el Miércoles, Septiembre 24, 2008

Hace ya unos días , en el contexto de la reunión madrleña del INEM (International Network for Economi Method) me enteré de algo que igual no es del todo verdad pero que sospechaba hace tiempo. La imparable Neuroeconomía no parece tan útil para la economía como seguramente lo es para la neurología.

Las posibilidades que abren las diferentes técnicas existentes para iluminar zonas del cerebro correspondientes a reacciones provocadas en el laboratorio parecen ser de gran utlidad para filósofos poco tradicionales, praticantes de ciencias cognitivas y psicólogos de distintos sesgos.

Con independencia de enterarme de que soy un psicópata que cree que no hay más moral que el código penal sobre el que no siento ningún sentimiento especial, todavía estoy por ver algún experimento que me abra un camino en economía que me parezca ineresante recorrer. Y, sin embargo, estoy convencido de que el cogollo de la ciencia económica es una fuente segura de ideas y de caminos a recorrer par los neurólogos.

Este convencimiento mío se reforzó el viernes 19 en un seminario impartido por Jeese Prinz en la UNED. A medida que iba tratando de demostrar, en la medida que esto es posible mediante el encadenamiento de experimentos ad-hoc, que los sentimientos son constitutivos de los juicios morales, yo iba haciendo mi lista de cuestiones económicas que me parecían formalmente análogas a las que quedaban planteadas por el experimento descrito.

Un ejemplo obvio es el de la ambivalencia hacia la homosexualidad. Personas que no tienen nada contra ella revelan a veces cierto sentimiento de, digamos emarazo, hacia la exibición públia de su ejercicio. Un economista piensa en seguida en las metapreferencias de Sen; pero esa solución es quizás demasiado fácil, asi que quizá cabría relacionar esto con inconsistencias intertemporales convenientemente interpretadas tomando, quizá, el descuento hiperbólico como una forma de describir que lo que desearías que ocurriera es rechazado por tí mismo cuando está apunto de ocurrir.

De ahí llegué a pensar que el cerebro es como un mercado incompleto. En efecto, funciona descentralizadamente y ambos, mercado y cerebro, son como una red. Como entre las neuronas no hay todas las sinapsis posibles se trata de una red incompleta lo mismo que un mercado en el que falten algunas conexiones entre ciertos agentes o entre posibles “estados de la naturaleza”.

¿Y que sabemos de esos mercados incompletos que pudiera arrojar luz sobre los problemas de filosofía moral? He aquí la lista que elaboré in promptu, además de la inconsistencia ya relatada: conformismo, hearding behavior, expectativas, self-fulfilling prophecies, signalling y rules of thumb Excúsesemen los anglicismos pero lo interesante es que todos estos puzzles han recibido una cierta solución más o menos satifactoria en el contexto de mercados incompletos.

Para mí esto es la prueba de que un punto fuerte de la economía es que tiene un centro unificado y como virtual que dota de sentido a las excursiones periféricas que nos acaban explicando fenómenos muy relevantes.

Un comentario en “Neurología”

  1. no numerable » Blog Archive » Ideas sobre globalización, crisis y no linealidad comentaba que:
    Noviembre 30th, 2008 a las 14:47

    [...] me equivoco (una vez y otra) y sean solo impresiones mías pero en un post de Juan Urrutia sobre neurología y neuroeconomía leo entre lineas un poquito de ese orden caótico no lineal que subyace en la economía. La [...]