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¿Nadar? ¿flotar?

hunter-s-thompsonHace menos de un año, Patsy Ostroy colgó en mi blackberry Brain Pickings, la página de Maria Popova que, de manera regular, ofrece ideas de pensadores conocidos en diversos campos y que, pienso yo, resultan ser de utilidad en algún sentido para una gran variedad de gentes.

Hace unos días recibí a través de este canal un trabajo en el que Popova hace referencia a la edición de una colección de cartas entre las que comenta una de Hunter S. Thompson, un icono de aquellos años jóvenes que he evocado al leer a Alan y en los que nos parecía que la escasez no era tan rígida y que podíamos prescindir de ella mientras explorábamos una nueva manera de vivir a partir del existencialismo y de la búsqueda sana del placer. Los tiempos actuales están muy lejos de esa manera de plantearse el sentido de la vida y por eso mismo es maravilloso echar un ojo a un producto de aquel tiempo rescatado por Popova en su columna de brain pickings titulada «20-Year-Old Hunter S. Thompson’s Superb Advice on How to Find Your Purpose and Live a Meaningful Life».

O sea que un veiteañero en el 58 H.S. Thompson va autilizar una carta a un amigo para dejarnos a los lectores de sesenta años después su idea del sentido de la vida. Despues de disculparse por abordar una misión imposible, se apoya en Shakespeare para iniciar su perorata:

To be, or not to be: that is the question: Whether ’tis nobler in the mind to suffer the slings and arrows of outrageous fortune, or to take arms against a sea of troubles…

Y continúa diciendo que efectivamente la cuestión está en si flotar con la marea o nadar hacia un objetivo. No queremos realmente ser bomberos, banqueros, policías o doctores, sino que queremos ser nosotros mismos. El objetivo es absolutamente secundario, lo importante es nuestra manera de funcionar en el camino hacia el objetivo y esto nadie nos lo puede dictar puesto que permitirlo sería renunciar al acto de la voluntad que me [[individuación|convierte en un individuo único]].

Y aquí termino yo este primer post después de haber recibido el alta de una intervención delicada y ridícula. Un post que me obligo a escribir para mantener una cierta continuidad con lo que he escrito últimamente y, sobre todo, para rendir homenaje a la nueva dirección de «el Correo de las Indias».

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.