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Nacionalismos: étnico e histórico

Perdóneseme si en medio del caos que se nos cuenta vivimos en la toma de decisiones europeas y el pesimismo del Fondo Monetario Internacional que rebaja la tasa de crecimiento mundial en el futuro inmediato, me dedique a pensar en alta voz sobre nacionalismos e independentismos, un tema sobre el que los medios españoles nos ofrecen muchos comentarios estos días.

Dice Manuel Cruz, como de pasada, que los nacionalistas movidos por un presunto sentiment no han leído un libro a diferencia de los liberales o los socialistas. Estos últimos los necesitan para razonar y disponen de ellos, pues sobre liberalismo y socialismo se ha reflexionado en el pasado, mientras que aquéllos, los nacionalistas, se pueden pasar sin ellos porque el sentiment no los necesita y quizá porque no están muy a la vista del lector medio por estos lares, aunque haberlos haylos, incluso traducidos al español, como es el caso de Charles Taylor por citar uno.

Se refiere a Cataluña y a las recientes declaraciones del deseo de ser independientes como forma de poder desarrollar su propia identidad. Pero a mí me parece que hay en esta disquisición demasiadas peticiones de principio. No todo nacionalista sentimental es poco leído ni todo liberal se ha empapado del liberalismo escocés o el austríaco. Y entre los que han leído todo, los hay independentistas y antiindependentistas. Eso por un lado. Por otro lado cualquiera puede querer la independencia no para poder ser un simple hombre masa de aquella masa que le mola, sino precisamente para «traicionar» los memes de su comunidad y devenir un sujeto dueño de sí mismo. ¿Por qué no elegir el grado de mi subjetivización?

Pero dejemos este último tema que es demasiado complejo y aceptemos, solo para animar la discusión, que hay hoy en España dos tipos de nacionalismo: el periférico (como el catalán y el vasco) y el español (o centralista más allá de finuras terminológicas). El primero es motejado a veces de étnico pensando sobre todo en el vasco y en la preocupación que tontamente se le atribuye sobre el Rh negativo. El segundo por su parte (y en cierta medida también el catalán) parecería estar basado en la historia cuando se afirma en una televisión y hablando del Estado español cómo éste habría surgido hace 10 siglos. Cual de los dos sería menos malo debería quizá ser la pregunta de los inquisidores.

El étnico ha cometido la muy reciente matanza del holocausto protagonizado por el nazismo. El segundo sigue matando por disputas eternas. ¿Quién ha matado más al final? No lo sé, pero a modo de experimento comparemos indígenas y conquistadores. Estos mataron más pero no estoy seguro de que lo hicieran por razones étnicas o por ser la mano del destino histórico. Parece más justificable matar por razones históricas añadidas al destino que matar por presuntas razones de raza, por lo que uno se inclinaría a pensar que los crímenes históricos son los más frecuentes, pero quién sabe. Ambos son repudiables para una persona razonablemente educada, de esas que ha leído algún libro.

Propongo por lo tanto que desvinculemos nacionalismo, cualquiera que sea su origen, de independentismo pues muchos nacionalistas no querrían independizarse, o les trae sin cuidado la cuestión, sino para poder ejercer su «individuación» desde un grupo específico que les es más cercano para poder modificarse a sí mismos frente al conjunto de pautas definitorias de ese grupo. Vamos, que para matar al padre necesitamos no tener dudas sobre su identidad.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.