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Manuel y David

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Mi posts anteriores «Burkini en Cannes y dobles mixtos en Río» y «Tenis, dinero y the good life» han sido honrados con muchos comentarios que merecen un post adicional en el que trataré de enfocar el problema que algunos de ellos ponen de manifiesto. Me centraré en dos de ellos, el de Manuel y un par de los de David, lo que hace la labor difícil especialmente porque tanto el post como los comentarios hacen referencia escritos antiguos.

Manuel escribe tratando de hacerme ver que en ocasiones prima el mercado por encima del nacionalismo. Desde luego y cabe discutir, como haré a continuación al comentar las ideas de David, si esto es bueno o malo y porqué. Sin embargo mi intención en el asunto de la retirada de la pareja de dobles mixtos formada por Muguruza y Nadal no era esa sino criticar a la prensa que trata asimétricamente dos asuntos concernientes a mujeres: este y el del Burkini. Y sigue sin caberme ninguna duda de que es mucho más fácil defender a las mujeres en el segundo caso por limitar su libertad que en el primero en el que prima el dinero de Nadal, decía yo, que la carrera de una mujer como Garbiñe. Ahora Manuel me hace ver que igual también Garbiñe prefería retirarse de los dobles mixtos por idéntica razón. Si este fuera el caso sí que podríamos decir, como quiere Manuel, que en esta ocasión ha primado el dinero sobre la nacionalidad (no necesariamente el nacionalismo).

Y, en cualquier caso, añade que el espíritu deportivo se desarrolla mejor en un mercado global que restringiéndose a ponerse en juego por parte de personas que solo pueden formar un equipo si han nacido en el mismo pedacito de tierra. Pero esta última afirmación me lleva a discutir las ideas de David que creo que en el fondo están relacionadas precisamente con el mercado y con el nacionalismo: no creo que «el éxito sea una cuestión de orgullo nacional en ninguno de los sentidos que se me ocurren: ni creo que el nacionalismo sirva para tener más éxitos, ni creo que sea otra cosa que una alienación disfrutar de un jugador o un equipo por la federación nacional de la que forma parte en vez de por cómo juega/compite.”

Ya más en concreto David insiste en distinguir una comunidad real, cuyas relaciones o pertenencia simultánea no está relacionada con el mercado, de una comunidad imaginada en cuyo seno cabe el funcionamiento del mercado. Aunque yo no trataba de hacer una égloga del nacionalismo en mi post, el uso del ejemplo del Athletic de Bilbao a efectos de ensalzar el espíritu deportivo puede hacer pensar que sí era esa mi intención en cuyo caso entendería que se me tachara de tratar de vestir al pobre emperador desnudo.

Sin embargo mi intención era la de tratar de mostrar que estamos quizá ante una ocasión en la que el mercado, sea éste nacional o internacional no sirve o, dicho de otro modo, lo que el mercado se come es justamente el espíritu deportivo que es lo que yo pretendía ensalzar. Tanto el Barça (que se mueve en el mercado internacional) como el Athletic (que lo hace en un mercado solo regional) pueden construir internamente una pandilla real de amigos que no ahorran esfuerzos por triunfar en cada partido, eso es cierto, pero, dada mi temprana experiencia, no puedo llegar a creerme que el sentido de la vida que tenga un Messi o un Ronaldo sea ni parecido al que experimenta un jugador del Athletic cuando unos y otros pasean por las calles de la ciudad que les acoge.

Se trata de un fallo de mercado puesto que el espíritu deportivo es, de hecho, un bien público del que disfrutamos todos, jugadores y espectadores o fans y que importa para casi todo y no solo para un subidón de vez en cuando. Es bien sabido que el mercado infraproduce el bien público correspondiente y, por lo tanto, ese espíritu deportivo debe producirse al margen del mercado único y éste debe ser sustituido por una miriada de mercados locales. Es entonces cuando podríamos esperar que floreciera el espíritu deportivo como parte de la «good society» y contribuyera a su vez a the «good life»

Elucubrar sobre la naturaleza de bien público del espíritu deportivo es un asunto que bien podemos dejar para otra ocasión.

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.