Los salarios de los ejecutivos: lecciones a aprender
El 28 de octubre apareció en la página 9 del FT un artículo de Charles Calomiris sobre la política intervencionista, restrictiva y discriminatoria de la administración Obama relativa a los sueldos de los ejecutivos. No quiero deternerme en su contenido sino destacar una cita que ofrece para acompañar su argumentación en contra de dicha política.
La cita es de Robert Lucas y apoya la idea de que la globalización y la movilidad hacen imposible tener una política unilateral para los salarios de lo ejecutivos puesto que éstos pueden largarse a otro país menos restrictivo.
Parece ser, en efecto, que Lucas espetó a su Dean en la Universidad de Chicago:
No es usted el que decide mi salario, usted solo decide quién paga ese salrio
.
En efecto, si el Dean no le paga su coste de oportunidad, se lo pagará quien le ofrece el salario que conforma ese coste de oportunidad.
No conocía la cita; pero me parece muy apropiada para ilustrar dos fenómenos.
El primero a destacar es la disipación de rentas de la que hablaba extensivamente en El Capitalismo que Viene. La competencia entre Universidades para atraer a Lucas hace que La Universidad de Chicago no puede disfrutar de las rentas que le proporciona el agrado del Premio Nóbel por esa ciudad y por su Universidad.
El segundo hecho que se explica de la misma manera es la forma de facturar de una consultora como Las Indias. Tal como se explica aquí parecería que solo tiene que ver con la lógica de la abundancia; pero la cita de Lucas nos hace ver que lo que subyace es justamente la dispación de rentas. Como Lucas, Las Indias están muy seguras de su valor como consutoría, de forma que si alguien les ofrece pagarles algo por debajo de su coste de oportunidad simplemente lo rechazan y regalan su idea mientras piensan otra igual de genial como Lucas regala su presencia en Chicago mientras llega la oferta de esa otra Universidad.


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Pero Juan, lo que vale para las Indias y Lucas, es justamente lo contrario de lo que pasa con la mayoría de ejecutivos de las grandes de la city: su supuesto “valor extraordinario” no es otra cosa que una captura de rentas de posición social. Si piden ingresos astronómicos es porque hacen parte de un círculo social determinado en unas empresas que como Goldman Sachs pueden permitirse “secuestrar” al estado bajo la amenaza de retirarse.
Creo que la andanada de Obama es en realidad una reacción liberal al haber descubierto que en realidad el centro de negocios norteamericano es tan “central” como los círculos de poder francés o italiano, clusters ciertamente beneficiarios de una renta de posición por un lado social (los individuos en las empresas) y por otro estructural (las empresas frente al estado)