Ya somos 1331 suscriptores de la RSS indiana. ¡Únete! RSS indiana

Juan Urrutia

10 de noviembre de 2009

Los salarios de los ejecutivos: lecciones a aprender

El 28 de octubre apareció en la página 9 del FT un artículo de Charles Calomiris sobre la política intervencionista, restrictiva y discriminatoria de la administración Obama relativa a los sueldos de los ejecutivos. No quiero deternerme en su contenido sino destacar una cita que ofrece para acompañar su argumentación en contra de dicha política.

La cita es de Robert Lucas y apoya la idea de que la globalización y la movilidad hacen imposible tener una política unilateral para los salarios de lo ejecutivos puesto que éstos pueden largarse a otro país menos restrictivo.

Parece ser, en efecto, que Lucas espetó a su Dean en la Universidad de Chicago:

No es usted el que decide mi salario, usted solo decide quién paga ese salrio

.

En efecto, si el Dean no le paga su coste de oportunidad, se lo pagará quien le ofrece el salario que conforma ese coste de oportunidad.

No conocía la cita; pero me parece muy apropiada para ilustrar dos fenómenos.

El primero a destacar es la disipación de rentas de la que hablaba extensivamente en El Capitalismo que Viene. La competencia entre Universidades para atraer a Lucas hace que La Universidad de Chicago no puede disfrutar de las rentas que le proporciona el agrado del Premio Nóbel por esa ciudad y por su Universidad.

El segundo hecho que se explica de la misma manera es la forma de facturar de una consultora como Las Indias. Tal como se explica aquí parecería que solo tiene que ver con la lógica de la abundancia; pero la cita de Lucas nos hace ver que lo que subyace es justamente la dispación de rentas. Como Lucas, Las Indias están muy seguras de su valor como consutoría, de forma que si alguien les ofrece pagarles algo por debajo de su coste de oportunidad simplemente lo rechazan y regalan su idea mientras piensan otra igual de genial como Lucas regala su presencia en Chicago mientras llega la oferta de esa otra Universidad.

14 Comentarios a “Los salarios de los ejecutivos: lecciones a aprender”

  1. David de Ugarte

    Pero Juan, lo que vale para las Indias y Lucas, es justamente lo contrario de lo que pasa con la mayoría de ejecutivos de las grandes de la city: su supuesto “valor extraordinario” no es otra cosa que una captura de rentas de posición social. Si piden ingresos astronómicos es porque hacen parte de un círculo social determinado en unas empresas que como Goldman Sachs pueden permitirse “secuestrar” al estado bajo la amenaza de retirarse.

    Creo que la andanada de Obama es en realidad una reacción liberal al haber descubierto que en realidad el centro de negocios norteamericano es tan “central” como los círculos de poder francés o italiano, clusters ciertamente beneficiarios de una renta de posición por un lado social (los individuos en las empresas) y por otro estructural (las empresas frente al estado)

  2. kueli

    Venga ya, David. Lo de las “rentas de posición social” suena a merengue psicobolche. Me gusta mucho más lo de Lucas. Si crees que has identificado un fallo del mercado, lo tendrías que explicar mejor…

  3. espconomia.blogspot.com/

    Solo una prueba

  4. kueli.wordpress.com/

    Otra prueba

  5. kueli.wordpress.com/

    La última. Juan, por favor, bórralas.

  6. David de Ugarte

    Kueli cuanto más subes en la organización de las grandes corporaciones más a resguardo están del mercado y más homogéneos son los círculos sociales de origen… y lo están precisamente gracias a redes por otro lado muy comunes en España, que aseguran cosas de lo más curioso, anormalidades estadísticas que seguramente te parecerán muy “bolches” pero que están ahí. Y ejemplos no faltan.

    ¿O crees que Neguri representó lo que representó precisamente por una feliz coincidencia histórica que produjo muchos niños excepcionalmente listos en las mismas familias y además con la misma orientación profesional y amor por las mismas empresas?

    Por cierto que si yo apunto demasiado con ejemplos sufriré represalias en el mercado, pero tu no, así que te sugiero investigues un poco o te vengas a tomar café por las Indias ;-)

  7. kueli

    Creo que estás hablando de la persistencia. Probablemente el origen de la desigualdad sea la suerte, ya sea genética o circunstancial. Y luego los afortunados transmiten esa suerte directa o indirectamente a sus descendientes. No tengo ninguna duda de que alguien en Neguri fue excepcionalmente listo y emprendedor. Que envió a sus hijos a Deusto. Y que les enseñó —a ellos y a sus amigos— las mejores prácticas empresariales. Seguro que alguno que no se lo merecía ganó más de lo que le correspondía. Pero la mayoría se ganó su sueldo, generaron excedentes, y las empresas sobrevivieron. Volvamos a lo de Lucas. El sueldo de un banquero de Neguri no se lo pone el BBVA, se lo pone Santander y a la banca en su conjunto se lo pone el mercado. Y la carga de la prueba le corresponde al que piense que los reguladores lo van a hacer mejor. Lástima que esto sea tan largo de explicar en detalle. Y te acepto encantado ese café.

  8. David de Ugarte

    Estás pensando desde una mirada estadounidense donde es posible que las dotaciones intergeneracionales tengan mucho que ver con la formación de élites familiares. Pero realmente crees que Ana Patricia Botín está donde está por la dotación educativa heredada? O hablamos de otros factores? Y los círculos de gente que arrastran? Y las élites impuestas en las privatizaciones por el poder político atendiendo intereses de sus redes clientelares? Si sumas unas cosas con otras, en España, Francia, Italia y Grecia acabas dando con el grueso de la gerencia empresarial, aunque siempre haya -para bien de la sensatez y el sistema- meritócratas en todos lados.

    Te espero en Barco 37 con ejemplos de empresas diseccionadas una a una :)

6 Trackbacks/Pingbacks

  1. Lecciones aprendidas? « Juan Urrutia 4.0

    [...] chicos que estoy aquí y quiero participar en ese café que os estais organizando gracias a mi post sobre las lecciones que nos deparan los pretendidos abusos de los sueldos de los ejecutivos. Ya que [...]

  2. Lecciones extra « Juan Urrutia 4.0

    [...] mencionar las lecciones a aprender a las que nos remitía el problema de los salarios de los ejecutivos, me olvidé de mencionar la más evidente: la de los salarios de los futbolistas. Se discute la [...]

  3. Economía del ocaso:un esquema de manual « Juan Urrutia 4.0

    [...] A.1. Comenzaría lo de la competencia por la idea del coste de opotunidad, una de las dos únicas cosas que hay que saber en economía y si me apuran en todo el arte de gobernar. Una idea muy simple pero que casi nunca se usa en los contextos en los que debiera usarse. Tendría pues que exponer algunas aplicaciones. Acabo de hacerlo en este blog. [...]

  4. ¿Qué traerá 2010? | Sociedad de las Indias Electrónicas

    [...] el sistema empresarial el viejo mecanismo de incentivos monetarios está roto. En el sector tecnológico los salarios de los CEOs se estancan por primera vez, señal [...]

  5. Salarios en Goldman Sachs: ¿coste de oportunidad o story telling?

    [...] inmediatamente una discusión a partir de un post de Juan hace un par de meses cuando luego John Robb comentaba: Mirémoslo de otra manera. Las élites financieras globales se [...]

  6. Anónimo

    [...] el sistema empresarial el viejo mecanismo de incentivos monetarios está roto. En el sector tecnológico los salarios de los CEOs se estancan por primera [...]

  • Canal miniposts

    1. Juan Urrutia Juan Urrutia

      Transparencia total

      El post de Versus de hace ya unos días me hizo ponerme de buen humor por las razones equivocadas. Volvía de Londres y me había llamdo la atención la cantidad de carteles de la CCTV que había en edificios, calles e incluso taxis. Pensé en su libro en la colección Planta 29 y me encantó encontrarme con su post. Pero luego me entraron ganas de declararme totalmente transparente, exigir una mayor vigilancia de mis ctividades como esos violadores que exigen la castración química y declarar a los que defienden la privacidad como sujetos sometidos a prejuicios pequeñoburgueses (¡qué bonita palabra ésta!). Pensé que si “ellos” pudieran ver mis pensamientos pondrían mi cabeza en la guillotina tal como dice el gran Dylan:And if my thought-dreams could be seen/They’d probably put my head in a guillotine/But it’s alright, Ma, it’s life, and life only.

    2. David de Ugarte David de Ugarte

      Feministas subvencionadas

      Dicen en el boletín de los cooperativistas residentes del territorio gestionado por el estado español ;) que “el llegar al poder en las cooperativas supone para las mujeres el poder de controlar sus propias vidas“. Me fascina la lógica bajo la expresión “llegar al poder“. Soy socio de una cooperativa que no factura mal, no soy miembro del consejo social ni administrador. Pero la cooperativa, nuestra cooperativa, sirve para enfrentar sin delegaciones el mercado y por tanto para tomar el control de mi propia vida en un aspecto fundamental. Es la democracia económica la que nos lo permite. A todos. Pensar que hace falta “llegar al poder” para eso es mentalidad de profesional del trepaje político. Esos que nunca pueden hablar claro por no hipotecar alianzas futuras. Lógica de subvencionado (y subvencionada, que son por lo visto dos comunidades separadas y no un neutro colectivo). En fin, qué coraje me da que estos mensajes reaccionarios, propios de los que viven del cuento a costa de impuestos y cuotas de todos, se manden desde nada que lleve el sello cooperativo.

    3. David de Ugarte David de Ugarte

      Toto, we are not 2.0 anymore

      Adiós twitter! Adiós facebook! Diría hoy Dorothy saliendo del país del 2.0. Sherlock marca el camino a base de blogs y de aquellos viejos foros que algún tonto alguna vez dijo habían pasado de moda. Pero, claro es que no eran una moda, de hecho hay cosas importantes y hay modas. Y conviene no olvidarlo. Aunque sea como balance del curso que se cierra.

  • Búsqueda

  • Colaboraciones en prensa

    Austeridad o exuberancia (Expansión, 6/07)

    Cuando hace dos años escasos presenté El Capitalismo que Viene ( Ediciones El Cobre , octubre 2008) me encontré en una situación embarazosa. En ese libro yo trataba de hacerme cargo de a dónde nos dirigíamos cabalgando la llamada Gran Moderación pero asaltados por tres factores imprecisos y difíciles de calibrar. La globalización ensanchaba los mercados y debilitaba la importancia de los estados nacionales, la sociedad de la información hacía disminuir drásticamente la ratio entre peso de la producción y valor de la misma y las TIC ( Tecnologías de la Informacion y de la Comunicación) disminuían significativamente los costes de transacción. Quería saber cómo estos tres factores influirían en las instituciones básicas de un sistema económico capitalista, el agente individual, la empresa y el estado, de manera que pudiéramos hacernos una idea de las nuevas formas de convivencia económica que podrían, pensaba yo, pasar de formas reguladas por el poder a formas autosostenidas y basadas en la fraternidad.

    Pero, para mi descolocación, en el momento en que el libro se presentó la crisis que no quería decir su nombre ya estaba servida y sabíamos de qué iba. No se trataba ya del inmediatamente anterior incremento de los precio de petróleo, materias primas o alimentos, sino que ya estaba claro que, cualquiera que fuera su origen, lo que ocurría era que la demanda agregada se desplomaba por una caída en la riqueza financiera originada por la repentina falta de confianza de unos bancos en otros al saberse todos víctimas de una innovación financiera que, aunque en principio creaba mercados y repartía riesgos, no había llegado a hacerlo de manera que pudiera pensarse como completa sino que dejaba abiertas posibilidades de fracaso que en, cuanto fueron sospechadas o intuidas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, se materializaron. No es de extrañar por lo tanto que la visión futurista de mi libro me pareciera inoportuna y su exposición embarazosa. Sin embargo, entonces y ahora, estaba y estoy, empeñado en entender cómo deberían modificarse mis visiones a la luz de lo que se llamó la Gran Recesión. Y para mi sorpresa, resulta que esas visiones eran bastante acertadas.

    Lo primero que yo había aprendido de mis elucubraciones era que la política estabilizadora era imposible en un capitalismo como el que apuntaba, que no había más remedio que admitir que cualquier política que pretendiera la estabilidad del sistema estaba destinada a tener consecuencias imprevisibles (ver Expansión, 3 de marzo del 2009).Esta implicación de mi análisis, que estaba basada en la idea de la imposibilidad técnica del commitment y de la dudosa estabilidad de cualquier regla en un mundo cada día más globalizado, sigue siendo cierta y de ello tenemos un ejemplo cercano. Habiendo roto el compromiso del PEC (Pacto de Estabilidad y Crecimiento ) ya fuera mediante un política monetaria poco ortodoxa o mediante una política fiscal que rompía los acuerdos de ese PEC diseñado en Maastricht, nos encontramos con la consecuencia imprevista y ciertamente no deseada, de que, en la resaca del gran gasto público que por razones automáticas relacionadas con el paro o por razones de sostenimiento de la demanda agregada había que realizar, el endeudamiento del sistema había aumentado significativamente hasta el punto de que quizá alguna economía específica (¿Grecia?) estaría ya cerca a ese punto fatídico en el que hay que pedir prestado para el pago, no ya del principal, sino de los intereses de la deuda emitida hace años. Por lo tanto mi análisis parecería estar estar en línea con lo que ha estado ocurriendo desde mayo a pesar del aparente contraste en el tono.

    Pero es que, además, en esta poscrisis en la que nos encontramos, y que pone en juego el mismísimo euro, se plantea otra aparente diferencia entre mis elucubraciones y los ramalazos de la Gran Recesión. En efecto, la actitud exuberante y el glamour de los nuevos ricos que surgían gracias a la rotación de las élites que propiciaba el capitalismo que había tratado de entender, se ha trocado en una apelación desesperada a la austeridad. Lo que estéticamente nos parecía atractivo durante los años de Gran Moderación en los que el mundo crecía a tasas inusitadas nos pareció de pronto hortera y volvimos a apreciar como atractiva la austeridad en la forma de vida. Confundimos la estética con la ética y comenzamos a escuchar los cánticos de exaltación de los valores de siempre que habrían sido traicionados por la avaricia y la idolatría del dinero. Tendríamos que volver al amor al trabajo, a un mundo considerado con las generaciones por venir y sostenible. Curiosamente la concepción que subyace a esta palinodia se parece mucho a la descripción que hace Marx (en La Ideología Alemana) del comunismo una vez realizado : “…en todas las sociedades anteriores (el hombre ha sido) cazador, pescador, pastor o crítico, y no tiene más remedio que seguirlo siendo, si no quiere verse privado de los medios de vida; …. la sociedad comunista…. hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos.”

    Y esta actitud que, arguyo, es la que hoy prevalece aunque nadie se acuerde de la cita, me da pie para perfilar la segunda posible diferencia entre lo que escribí con ánimo prospectivo-teórico y lo que está ocurriendo como segunda fase de la Gran Recesión. Nos encontramos pues con dos vía posibles hacia el mundo que viene. O la austeridad franciscana hermanada con el mundo animal y natural o la exuberancia asociada a un mundo cada vez más artificial que, no sujeto a leyes naturales, progresa sobre la base de la desolidificación de la producción. Y, sin embargo, creo que ambos caminos nos llevan en el límite a una forma en cierto sentido similar. En el paraíso comunista no hay explotación y todo el mundo puede obtener, de acuerdo con las fuerzas productivas, aquello que verdaderamente desea y no eso que no tenemos más remedio que procurar obtener a base del esfuerzo. Pues bien, mi manera de entender por dónde iban a ir los agentes individuales, las empresas y el estado en un capitalismo que apuntaba, se parece mucho a la escatología comunista. Es realmente extraña la semejanza en lo que se refiere a la capacidad que tendrá el agente individual de ser muchas cosas a la vez, de convertirse en lo que más tarde llamé el pluriespecialista, un oximoron al que me atengo. La ventaja comparativa y la especialización ya no son necesarias en el límite del capitalismo que viene porque ya se ha vencido la necesidad que subyacía a la escasez. En un mundo global en donde el valor añadido bruto es cada vez menos tangible y en donde reinan las TIC, la escasez no es algo tan inmediato y ante la fuerza de la competencia entre los que se han apropiado de las rentas generadas en buena parte por la regulación, éstas-las rentas -se disipan de manera que cada uno obtiene justamente su coste de oportunidad y éste resulta ser muy parecido cualquiera que sea la actividad a la que uno se dedique.

    La única diferencia entre el paraíso comunista en que se miraba Marx y el límite del Capitalismo que Viene es que, en aquella historia, cada uno se podía relajar sin deseo alguno de prosperar mientras que en este otro mundo del capitalismo regido por una competencia generalizada cada uno se hace con su coste de oportunidad porque no puede mantener las rentas de las que le gustaría apropiarse para siempre justamente por la competencia generalizada. Aparentemente en ambos mundos se pesca por la mañana… etc., pero en uno es para siempre y nadie se preocupa de garantizarlo mientras que en el otro mundo esta pluriespecialidad en el disfrute es posible porque la lucha competencial es encarnizada en todos los ámbitos. En el mundo de la ucronía marxista la austeridad existe porque ya se ha llegado a lo que se podría llegar siguiendo la ambición del que persigue la riqueza. En el mundo del horizonte del capitalismo la austeridad existe porque nadie puede permitirse la exuberancia durante mucho tiempo ya que será desplazado por el más austero.

  • Works in progress

  • Identificarse

  • Estadísticas

    Este blog tiene estadísticas rigurosas y abiertas a tu disposición.

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público.