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Los árboles y el bosque

No siempre es el caso, pero algunos días El FT está sembrado. En una de las editoriales de hoy titula algo así como que el bosque no deja ver los árboles inviertindo así la sabiduría convencional.

Se refiere naturalmente a la reunión del Eje (nombre siniestro) Francia-Alemania que anteayer celebró su cumbre Sarkozy-Merkel en el Elíseo. Las cuatro cosas que acordaron me parecen sosas, feas y antiguas. La tasa Tobin no solo puede ser inútil si no es universal, sino que, además, puede ser injusta según cómo se traslade al público. La homegenización de la base impositiva del impuesto de sociedades no basta pues es una figura llena de retoques distorsionadores y necesariamente cambiará el reparto geográfico de la radicación de empresas por razones tan poco serias, según dicen, como las que animaban a las «vacaciones fisacales vascas» denunciadas por La Rioja.Llevar a la Constitución de cada país un límite máximo de deficit público es, a mi juicio, no solo tonto, sino también peligroso y me recuerada al catecismo de Aznar. Y en cuanto al Gobierno Económico Único no se sabe lo que es ni como encaja en el entramado institucional comunitario.

Estas medidas son como el bosque en el que esperamos vivir en el futuro, cálido y protector; pero los árboles de hoy exigen ser contemplados y ya basta de eufemismos e incompetencia. No es suficiente decir, como la Lagarde, que se necesita fomentar el cecimiento sin abandonar la consolidación, sino que esperamos de esa institución que ella dirige nos diga qué viene antes y qué después y ello en cada país pues no están necesaraimente acoplados.

A mí, como a Rogoff, gran jugador de ajedez y que esta vez sí estaría de acuerdo con Stiglitz,me parece que lo más expeditivo sería alimentar una buena inflación y solo cuando esto haya animado los espíritus emprendedores y haya reducido el valor real de las deudas, comenzar un programa de despalancamiento ordenado. Pero los USA tienen al GOP (un Great Old Party que desvaría) y Europa a su Alemania que, como era de esparar, ya ha comenzaado as ufrir los males de su política malsana, sin por ello aparse del burro.

Por mi parte, indignado, voy a organizar una ciberturba en mi jardín bajo la consigna de «inflación y eurobonos».

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Juan Urrutia , economista y filósofo mundano. Bitácora en la red desde 2003.